10 indicadores de problemas de aprendizaje

problemas de aprendizaje

Sinopsis:
Respecto a problemas de aprendizaje, existe toda una serie de reacciones que constituyen señales de que los problemas de aprendizaje pueden estar repercutiendo de modo importante en la esfera afectivo-motivacional del alumno. Ni que decir tiene, que todo esfuerzo por preservar que las dificultades de aprendizaje invadan este terreno tan comprometido nunca será excesivo.

En el caso de que alguna o varias de estas señales aparezcan en el repertorio conductual del alumno se debe actuar apresuradamente para evitar que el problema vaya a más. A continuación explicare 10 indicadores a los que debemos prestar más atención.

Desarrollo:

1. El alumno rechaza las situaciones de aprendizaje

El alumno huye de las situaciones de aprendizaje, intenta escabullirse de ellas en la medida de lo posible, busca cualquier excusa para no hacer las tareas y manifiesta verbalmente que éstas no le gustan, que son aburridas o que no sirven para nada.

2. El alumno manifiesta hostilidad abierta hacia las situaciones de aprendizaje

Este es un caso más extremo y grave que el anterior. Mientras que el anterior suele darse en alumnos con tendencia a la interiorización. Éste se da en los que tienden a la exteriorización. Ahora el rechazo al aprendizaje es mucho más manifiesto y va acompañado de agresividad verbal, resistencia física (p.ej. el maestro le pide que se cambie de sitio en el aula y se agarra de la mesa negándose a obedecer) e incluso en ocasiones con clara exteriorización de la agresividad.

3. Conductas agresivas y hostiles en general

El alumno no manifiesta un rechazo al aprendizaje, pero si conductas agresivas y de hostilidad hacia los padres, los compañeros y el maestro que antes no presentaba. Su malestar con el aprendizaje le lleva a un nivel de hostilidad exagerado, pero sin manifestar ni verbalmente ni en su actitud un rechazo por las situaciones de aprendizaje cuyo fracaso no es sino la causa de su comportamiento desajustado.

4. Resistencia a las situaciones de presión

Toda situación de aprendizaje debe conlleva una cierta presión o exigencia hacia el alumno. Si el alumno, por ejemplo, no trabaja cuando los otros lo están haciendo, debemos llamarle la atención y exigirle que cumpla con su obligación. A menudo hay alumnos que se resisten de modo especial a las presiones y demandas de responsabilidad que les dirigen padres y maestros. Esta resistencia exagerada, que se manifiesta como protesta y no aceptando ningún tipo de presión, es una señal clara de que la dificultad de aprendizaje está invadiendo aspectos emocionales de la persona.

5. Dependencia

Otra manifestación emocional es la dependencia. Se trata del alumno que no es capaz de dar un solo paso sin el apoyo del maestro o los padres en relación con las situaciones de aprendizaje. Su nivel de inseguridad y falta de confianza es muy alto y ello le provoca dudas en todo lo que va haciendo. Continuamente esta levantado la mano y reclamando la ayuda del profesor: “¿esto está bien?, ¿es así como se hace?, ¿y ahora como sigo?, esto no me sale bien, etc.

6. La inquietud y distractibilidad

Otro indicativo es que un alumno que tenía un comportamiento de atención normal, de repente, se vuelve muy inquieto y se distrae con facilidad. La dificultad de aprendizaje que hasta el momento había estado bastante controlada respecto a los aspectos emocionales empieza a invadir este terreno; la inquietud e inatención no es sino aquí un síntoma que nos debe servir de señal de alarma; probablemente no estamos actuando suficientemente en el terreno de la autoconfianza del alumno.

7. Se desanima de forma excesivamente rápida

Es normal que un alumno que fracasa sistemáticamente en los aprendizajes escolares se desanime con frecuencia. En realdad, la mayor parte de alumnos de este tipo siguen curvas de ánimo y desanimo que dependen mucho de la actuación educativa que los padres y maestros y de la eficacia temporal de las mismas. Cuando consiguen logros académicos se animan y cuando inician menos aprendizajes y se encuentran con resistencias iniciales tienden a desanimarse.

Sin embargo, lo que no es normal, sino un indicativo de reacción emocional ante el fracaso, es cuando el alumno se desanima exageradamente ante todo lo que intenta o realiza. Antes de hacer las tareas ya manifiesta que no sirve, que no le saldrá, que no vale la pena intentarlo. En caso de que lo intente, al primer pequeño fallo ya se quiere retirar aduciendo que nunca lo sabrá hacer. Cuando aparecen los primeros síntomas de este tipo de respuesta hemos de disparar las alarmas y actuar porque se está poniendo en evidencia que la dificultad de aprendizaje está afectando al autoconcepto.

8. La intolerancia a la frustración

Todos los niños y adolescentes ven frustrados en bastantes ocasiones sus deseos, objetivos, metas, acciones, etc. A nadie le gusta ver frustrado su objetivo en el que confiaba o por el que había trabajado. Es normal que en los niños y cuanto más pequeño con mayor razón, se den reacciones momentáneas de intolerancia a la frustración. Lo que no es normal es que un alumno de repente baje considerablemente el umbral de tolerancia y se frustre por cualquier cosa reaccionando, además, con unos niveles propios de edades más infantiles. En este caso nos encontramos ante otra manifestación emocional.

9. Comportamientos de notoriedad

Otra señal son los comportamientos que tienen como finalidad hacerse notar y centrar la atención de los demás. Pueden concentrarse en hablar mucho, hacer ruido continuamente para que le llamen la atención, hacer comentarios en voz alta y, sobre todo, en convertirse en el payaso de la clase. En definitiva, llamar la atención continuamente.

10. Abstraerse

En alumnos con mayor tendencia a la interiorización, en lugar de darse comportamientos de notoriedad, se dan comportamientos que implican encerrarse en sí mismos. Se enclaustran en su mundo privado, fantasean frecuentemente y son poco comunicativos en general. En clase aparentan “estar en las nubes”. Un alumno puede ser introvertido, pero cuando, en una etapa determinada, llegan a tales comportamientos de abstracción quiere decir, en el caso de las dificultades de aprendizaje, que las repercusiones que éstas tienen invaden ya territorios del desarrollo afectivo-motivacional.

Todas las señales pueden darse también en alumnos sin dificultades de aprendizaje en cuyo caso las causas deberán buscarse en otro ámbito, que también puede ser escolar pero no académico. Por ejemplo, un alumno que es acosado por compañeros al salir de la escuela, que se ríen de él o le ridiculizan, puede empezar a tener comportamientos de este tipo como indicación de problemas en la afectividad. Sin embargo, lo que a nosotros nos interesa ahora es saber que en los alumnos con dificultades de aprendizaje estas conductas son señales inequívocas de una invasión que va más allá del aprendizaje mismo.

Referencia:
Carratala, Eduardo Rigo. “Las dificultades del aprendizaje escolar” Dimensión afectiva y motivacional de las dificultades de aprendizaje. Ediciones Ars Médica. Madrid, España. 2010. Págs. 278.

 

 

 

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