12 puntos principales durante el proceso de la terapia

proceso de la terapia
proceso de la terapia

Cuando las condiciones enunciadas en el anterior apartado existen y se mantienen, se pone en marcha un proceso que presenta las siguientes características:

  1. El paciente es cada vez más capaz de expresar sus sentimientos por medios verbales y/o motores.
  2. Los sentimientos que expresa se refieren cada vez más al yo por oposición al no-yo.
  3. Es capaz cada vez más de establecer una distinción entre los objetos de sus sentimientos y percepciones. Esa capacidad se aplica tanto a su concepto del yo y a sus experiencias, como al mundo exterior, a otras personas y a sus interrelaciones. Se vuelve menos rígido y más discriminativo en sus percepciones o, para decirlo en otros términos, la simbolización de sus experiencias es más exacta.
  4. Los sentimientos que expresa se relacionan cada vez más con el estado de incongruencia existente entre algunas de sus experiencias y su concepto del yo.
  5. Puede experimentar conscientemente la amenaza de tal incongruencia. La experiencia de amenaza se hace posible gracias a la constante consideración positiva incondicional del terapeuta, sea que el cliente dé pruebas de incongruencia o de congruencia, de angustia o de ausencia de angustia.
  6. Experimenta con plena conciencia sentimientos que, antes habían sido negados a la conciencia o distorsionados conscientemente.
  7. La imagen del yo se reorganiza para integrar las experiencias que habían sido distorsionadas conscientemente o negadas a la conciencia.
  8. A medida que prosigue la reorganización de la estructura del yo, la congruencia entre su concepto del yo y la experiencia aumenta cada vez más: el yo es capaz ahora de admitir experiencias que anteriormente eran demasiado amenazantes para la conciencia. En consecuencia, a medida que el número de experiencias amenazantes disminuye, el número de experiencias distorsionadas conscientemente o que no son admitidas en la consciencia, también disminuye. En otras palabras, disminuye la capacidad de defensa.
  9. El cliente se vuelve cada vez más capaz de experimentar la consideración positiva incondicional que el terapeuta le manifiesta.
  10. Siente cada vez más una consideración positiva incondicional hacia sí mismo.
  11. Se concibe progresivamente como el centro de valoración.
  12. La valoración de su experiencia se vuelve cada vez menos condicional y se efectúa cada vez más en función de un proceso de valoración organísmica.

Referencia: Cueii José. “Teorías de la personalidad” 3a ed. Editorial Trillas,  1990 (reimp. 2008). México. Pág. 267

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