4 pruebas de razonamiento que se utilizan en neuropsicología infantil

En neuropsicología infantil existen 4 pruebas de razonamiento que son muy utilizadas para poder realizar una evaluación diagnóstica. A continuación describiré brevemente cuales son los 4 test más utilizados para medir la capacidad de razonamiento que tiene el niño.

 4 pruebas de razonamiento

Test de Stroop de color-palabra

El Stroop consiste en 100 palabras (nombres aleatorios de colores) impresas cada una de ellas en uno de tres colores diferentes. En ensayos separados, se pedirá al niño que lea la palabra de color (puede estar impresa en un color distinto) y que luego diga el color (puede ser un nombre de color distinto). Habitualmente, se contabiliza el tiempo que necesita para leer las palabras de color. Los niños pequeños con TDAH tienen problemas para inhibir la respuesta habitual (la que se ha aprendido y es un hábito) en esta tarea

Test de clasificación de tarjetas de Wisconsin

El test de clasificación de tarjetas de Wisconsin (Wisconsin Card Sorting Test’, WCST) se elaboró para evaluar disfunciones del lóbulo frontal. El niño debe clasificar 128 tarjetas según el color, la forma, o el número que aparecen en cuatro tarjetas de modelo. El criterio para considerar una respuesta correcta cambia sin previo aviso y el niño debe cambiar su criterio de respuesta. Se pueden obtener muchas puntuaciones de este test, entre ellas número total de errores y número de errores de perseveración. Heaton, Chelune, Talley, Kay y Curtiss (1993) publicaron un manual revisado y aumentado del WCST con extensas normas para niños y adolescentes. El WCST evalúa razonamiento, formación de conceptos y flexibilidad mental. Se ha demostrado que refleja la actividad del lóbulo frontal en la infancia

WRAML

La evaluación del rendimiento general en aprendizaje y memoria (Wide Range Assessment of Memory and Learning; WRAML) contiene un índice de cribado de la capacidad de memoria y de adquirir nuevos aprendizajes. Este índice de cribado incluye la capacidad de examinar dibujos y recordar después los elementos que han cambiado. Además, se le muestran al niño cuatro dibujos de complejidad creciente y, tras un intervalo de 10 segundos, se le pide que reproduzca la figura. El índice de cribado también incluye una prueba que estima la capacidad de aprendizaje verbal. Dicho subtest requiere que el niño lea una lista de palabras sencillas en cuatro ensayos. Mediante éste se puede obtener una curva de aprendizaje a lo largo de los ensayos sucesivos. Después de otra tarea, se le aplica al niño otra prueba más de recuerdo demorado de dicha lista. Por último, se le leen dos historias y se le pide que las repita al examinador. Después de realizar otra tarea, se le pide que recuerde esas historias. Un formato optativo de reconocimiento de la historia presenta detalles de una historia de elección múltiple. Los niños que no pueden recordar espontáneamente los detalles de la historia pueden recuperar esta información de su memoria cuando se les dan pistas.

Prueba de la figura compleja de Rey-Osterreith

La prueba de la figura compleja de Rey-Osterreith fue estandarizada por Osterreith en 1944. Esta tarea requiere que se copie una figura compleja utilizando seis colores diferentes: rojo, naranja, amarillo, azul, verde y morado. Cada 45 segundos se le pide al sujeto que cambie de color. Si éste completa antes la figura utilizando todos los colores, el examinador anota el último color que ha utilizado y el tiempo que ha tardado en hacerlo. Después de 20 minutos se le pide que dibuje la figura de memoria.

Referencia: Semrud, Clikeman Margaret, Phyllis Anne Teeter Ellison. “Neuropsicología infantil” 2da edición. Editorial Pearson. Madrid, España. 2011. Pág. 163

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