6 áreas laborales que todo psicólogo puede ejercer

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Entre todas las actividades profesionales y laborales que un psicólogo puede ejercer existen 6 que son prevalentes y que son más utilizadas en todos los campos de la psicología. A continuación explicare las 6 áreas que considero son más relevantes para el desarrollo profesional del psicólogo.

  1. Evaluación

La evaluación no es un área  solamente de los psicólogos clínicos. Sino de todos los psicólogos en general. Por ejemplo: se puede evaluar la conducta, los problemas, la capacidad y actividad intelectual de una persona o de un grupo de personas.

Una evaluación puede servir para:

  • Elección vocacional
  • Diagnóstico de problemas de conducta
  • Selección de personal
  • Descripción de características de la personalidad
  • Seleccionar un tipo de tratamiento psicológico
  • Desarrollar informes legales
  • Seleccionar candidatos para una investigación psicológica
  1. Tratamiento

Este aspecto de la actividad del psicólogo clínico consiste en ayudar a sus pacientes a solucionar los problemas psicológicos que los angustian. El tratamiento puede tener como objetivo disminuir la angustia, el problema de conducta (o ambas cosas) de una persona o de un grupo; o bien la prevención de los problemas antes de que aparezcan, haciendo los cambios necesarios en las instituciones, el ambiente o la situación social, o reforzando la conducta de quienes están “en peligro” (por ej. los padres de los adolescentes) o de una comunidad entera. El tratamiento puede darse en consultas (para personas que viven en las cercanías) o puede ser parte de los servicios que ofrece una institución (para los internos).

  1. Investigación

Por tradición y entrenamiento los psicólogos clínicos se dedican mucho a la investigación. La investigación es uno de los aspectos que distinguen a esta rama, cuando se le compara con otras profesiones cuyo objetivo es ayudar a los demás, y hay quienes afirman que es precisamente en esta área donde los psicólogos clínicos han hecho sus aportaciones más valiosas. Hubo un tiempo, por ejemplo, que en la psicoterapia la teoría y la práctica se basaban sobre todo en los resultados del estudio de casos, en impresiones subjetivas de la eficacia que tenían determinados tratamientos, pero la investigación era pobre.

  1. Enseñanza

Muchos psicólogos clínicos dedican buena parte de su tiempo a la enseñanza. Aquellos que tienen contratos de tiempo completo o de medio tiempo en las universidades dan cursos, a nivel de pregrado o de postgrado de personalidad, Psicología anormal, introducción a la Psicología clínica, Psicoterapia (o modificación de la conducta, o cualquier otro nombre que se le dé a la intervención clínica), entrevistas, tests psicológicos, investigación, diagnóstico clínico, etc.

La tarea de un psicólogo clínico que se dedica a la enseñanza es particularmente difícil y delicada, ya que exige un buen equilibrio entre la dirección del alumno y el desarrollo de su independencia.

No toda la enseñanza que hacen los psicólogos clínicos se enmarca en el contexto académico. Mucho de su actuación didáctica se hace en la práctica misma de la profesión, en cursos prácticos o didácticos para internos de especialidad médica, psicológica u otras, para trabajadoras sociales, enfermeras, ayudantes, ministros, oficiales de policía, personas que se dedican a la prevención de suicidios, carceleros, maestros, administradores, ejecutivos, educadoras, abogados, dentistas, y muchos otros grupos, cuyas capacidades pueden aumentar considerablemente si desarrollan un conocimiento más completo de los aspectos psicológicos.

  1. Consultoría

La consultoría presenta en muchas ocasiones, la oportunidad de combinar la investigación, el diagnóstico, el tratamiento y la enseñanza, cuestiones todas de las que ya hablamos. Quizás a eso se debe el hecho de que muchos psicólogos clínicos encuentran tan interesante y lucrativo el campo de las consultorías que se dedican a ellas a tiempo completo, sea por su cuenta, sea en empresas de consultoría psicológica.

No es fácil tener éxito en la función de consultoría. El psicólogo clínico debe ser consciente de que es un extraño en la organización, y de que esta situación tiene consecuencias. Los ejecutivos y el personal de la institución pueden sentirse atacados y obstaculizar la acción del consultor si consideran su presencia como una amenaza a la seguridad de sus empleos, o como una sospecha de ineficacia proveniente de los directivos más altos de la empresa.

Pero este no es el único problema. Las pugnas y las rivalidades personales pueden matizar o distorsionar la información en que el psicólogo se debe basar para hacer su diagnóstico.

El consultor puede resultar el chivo expiatorio, pues los gerentes y los administradores pueden deformar sus indicaciones y aplicarlas de acuerdo con ideas preconcebidas.

  1. Administración

Algunos puestos administrativos ocupados por psicólogos clínicos pueden ser: director de departamento de psicología en una universidad, director de programas de postgrado de Psicología clínica, director de un centro de asesoramiento para estudiantes, director de una firma de consultoría o de un centro de pruebas psicológicas, superintendente de un sistema escolar, psicólogo en jefe de un hospital o una clínica, director de un servicio de consulta externa en un hospital, director de un centro de salud mental de una comunidad y director de enseñanza y de diagnóstico en un hospital de la Administración de Veteranos (AV).

Las personas que están en esos puestos tienen como cometido coordinar las actividades del personal, planear y organizar los recursos, distribuir los presupuestos, desarrollar y llevar a cabo las políticas de la institución, redactar los informes (para las autoridades municipales, estatales o federales), presidir las reuniones, escribir las propuestas para la asignación de fondos, hacer planes para la utilización y el desarrollo de las instalaciones, recibir a los visitantes importantes, representar la institución en reuniones y ante el gran público, servir de mediador en los conflictos con otras instituciones, contratar secretarias, decidir las promociones y los aumentos de salarios y delegar responsabilidades a otras personas o comités.

Referencia: Bernstein, Douglas A. “Introducción a la Psicología clínica” Editorial McGraw-Hill. México. D.F. 1982. Pág. 7. Traductor: Herminio Abasta. UNAM.

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