6 niveles de la evaluación neuropsicológica

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A diferencia de la evaluación psicológica, la evaluación neurológica incluye algunos requisitos que son explícitos para el ámbito cognitivo del paciente a evaluar. A continuación se desarrollan 6 niveles en los que se compone la evaluación neuropsicológica.

  1. Caracterización del motivo de consulta

Se hará una revisión detallada del motivo de consulta de acuerdo a la problemática que destaca el caso. Una caracterización amplia y profunda es una base ideal para el programa de intervención. Por ejemplo, si el niño es referido a consulta por dificultades en el aprendizaje de la lectura, entonces se hará una caracterización de dichas dificultades atendiendo a los aspectos que comúnmente se evalúan y a los utilizados para emitir el diagnóstico de dislexia; las características en la precisión, fluidez, velocidad y comprensión de la lectura. Esta descripción permitirá además, la determinación de un subtipo en el caso de existir. El abordaje varía de acuerdo a si se trata de un problema de neurodesarrollo o un problema adquirido; igualmente, si se trata de la primera evaluación o de una evaluación de seguimiento.

  1. Determinación del nivel de desarrollo en aquellos dominios cognitivos que se saben están relacionados con el motivo de consulta.

La inteligencia o desarrollo intelectual es lo primero a considerar. La pregunta que subyace en este punto es saber si asociado al motivo de consulta presenta el niño un desarrollo intelectual disminuido. En muchos casos para el diagnóstico diferencial se señala que el desempeño en tareas específicas ligadas al motivo de consulta debe ubicarse substancialmente por debajo del nivel intelectual. Además, para ciertos aprendizajes académicos se han señalado dominios cognitivos específicos que subyacen al buen desarrollo de estos. Por ejemplo, para el aprendizaje de la lectura se ha señalado a la consciencia fonológica en general y la consciencia fonémica en particular, como un prerrequisito para el aprendizaje exitoso de la lectura. En este sentido, es imprescindible la evaluación de la consciencia fonológica en niños de sospecharse dislexia.

  1. Determinación de comorbilidades

Con mucha frecuencia se observa coexistencia de varios problemas de neurodesarrollo. Por ejemplo, se ha documentado la comorbilidad de dislexia, discalculia, trastorno de la expresión escrita y trastorno por déficit de atención. En este sentido, dirigir la evaluación a tan sólo el motivo de consulta daría una imagen parcial del problema del niño.

  1. Establecimiento de áreas fuertes y débiles

Uno de los objetivos centrales es establecer el perfil neuropsicológico del niño. Lo anterior implica el establecimiento de los dominios cognitivos fuertes y débiles para el niño en cuestión. La construcción de este perfil es de gran utilidad para realizar el programa de intervención, en el entendido que éste se apoyará en las áreas fuertes para facilitar el desarrollo de las áreas débiles. Dado lo anterior, la evaluación neuropsicológica implica la evaluación de diversos dominios cognitivos y no solamente el relacionado de manera directa al motivo de consulta. La selección de las pruebas específicas para determinar este perfil es crucial y debe contemplar al menos la posibilidad de analizar los dominios cognitivos con mayor relación al motivo de consulta. Por ejemplo, en el caso de la dislexia, la existencia de un buen desarrollo del vocabulario oral facilitará la adquisición de la lectura.

  1. Emisión de un diagnóstico

Los niños que acuden a consulta neuropsicológica pueden o no tener un diagnóstico previo, ya que no siempre el objetivo de una evaluación de este tipo es emitirlo. Sin embargo, en el caso de que la meta central sea conocer el diagnóstico del niño, el neuropsicólogo debe utilizar las pruebas que incluya la evaluación del conjunto de dominios cognitivos y que permita no sólo la caracterización del problema sino también la comorbilidad con otros trastornos de neurodesarrollo.

  1. Establecimiento de variables moduladoras

Finalmente, existen variables de tipo social, familiar, escolar y personal que facilitan, o por el contrario inhiben, o limitan el desarrollo de los niños. Así, por ejemplo, entre las variables sociales se encuentran la estimulación que el contexto brinda a los niños. Se sabe que un medio enriquecido, motivador, apoyará el desarrollo en tanto que un medio con escasos estímulos lo limitará. La familia y los padres en particular ejercen una estimulación continua a los niños. En cuanto a las variables escolares, las características de la escuela, su sistema pedagógico, el tamaño de los grupos, entre otros, juegan un papel esencial; por ejemplo, los niños con trastorno por déficit de atención se benefician más en un grupo escolar pequeño y con pedagogía personalizada.

Finalmente, las características de la personalidad de cada niño podrán ayudarle a lidiar mejor con su problema; por ejemplo, un niño tímido con problemas de lenguaje tendrá menos oportunidades para ejercitarlo que un niño extrovertido.

Referencia: Rosselli, Mónica. “Neuropsicología del desarrollo infantil”. Editorial El Manual Moderno, Mèxico. 2010. Pág. 77

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