7 Pruebas neuropsicológicas más utilizadas para el diagnóstico del TDAH

Pruebas neuropsicológicas
1  Evaluación del nivel intelectual. Escala Wechsler de Inteligencia para Niños IV (WISC-IV)

Aunque el nivel intelectual no es un criterio diagnóstico para el TDAH, es importante su evaluación para poder enfocar de mejor manera la intervención. La WISC-IV, disponible en español en la actualidad, es

una herramienta que permite conocer no sólo cuál es la capacidad intelectual general (CI) sino también obtener índices de Comprensión Verbal, Razonamiento Perceptual, Memoria de Trabajo y Velocidad de Procesamiento; además de tener la posibilidad de evaluar el perfil de fortalezas y debilidades funcionales más que los puntajes generales.

2 Torre de Londres

Consiste en tres cuentas de diferentes colores (rojo, verde y azul), que están colocadas en una base con tres postes, con capacidad para tres cuentas el primero, dos el segundo y una el último. El objetivo de la tarea es que la persona realice el modelo expuesto por el examinador en el menor número de movimientos posibles siguiendo dos reglas: no tener dos cuentas fuera de los postes y no colocar más de las que puede contener cada poste.

Esta prueba evalúa la capacidad de las personas para resolver problemas, planificar una ejecución, organizarla y respetar las reglas.

3  Prueba de Stroop

Consta de tres páginas, cada una de las cuales contiene cinco columnas de 20 elementos. Cada uno de los elementos de la página número uno es el nombre de tres colores (azul, rojo y verde) empleados en la prueba, repetidos de manera aleatoria e impresos en tinta negra, en esta página el evaluado tiene que leer cada una de las palabras, por lo que en esta parte se evalúa la velocidad lectora. La página número dos está formada por cinco columnas de símbolos tipo ‘XXXX’ impresos de manera aleatoria con un color de tinta (azul, rojo o verde) empleada en la prueba, en esta página el evaluado tiene que ir diciendo el color de cada serie de ‘XXXX’ por lo que se evalúa su capacidad de denominar. Por último, en la página número tres aparece de nuevo el nombre de los tres colores (azul, rojo y verde) empleados en el test, pero impresos en tinta con esos tres tonos, de manera aleatoria y sin concordancia entre el nombre del color y el de la tinta en que está impreso. En esta página el evaluado tiene que inhibir el automatismo de la lectura, controlar la interferencia y decir el color con el que está escrita la palabra, no lo que dice la palabra. Valorar la capacidad del evaluado para evitar generar respuestas automáticas (leer) e inhibir la interferencia de estímulos habituales.

4  Prueba de Clasificación de Cartas de Wisconsin (WCST)

En esta prueba el evaluado debe descubrir un criterio de clasificación en el momento de emparejar una serie de tarjetas que varían en función de tres dimensiones forma, color y número. La aplicación consiste en colocar frente al niño cuatro tarjetas clave alineadas de manera horizontal. Después se le dan dos mazos de 64 cartas, idénticos entre sí, y se le pide que vaya emparejando cada tarjeta de las cartas con las tarjetas clave.

El experimentador proporciona una retroalimentación verbal, en la que dice correcto o incorrecto cada vez que la persona responde, pero no revela la estrategia de clasificación necesaria, ni ofrece aclaraciones adicionales. El criterio de clasificación (forma, color o número) cambia cuando el evaluado da 10 respuestas consecutivas correctas, y así de forma sucesiva. En ese momento la estrategia de clasificación previa comienza a recibir una retroalimentación negativa; entonces se espera que las respuestas del sujeto cambien para adaptarse al “nuevo” principio de categorización. La prueba finaliza una vez completadas seis categorías o cuando los dos mazos de cartas se acaban. El WCS evalúa el razonamiento abstracto y la flexibilidad cognitiva. Esta prueba ha sido considerada como una medida del lóbulo frontal, del cual son indicativos

los errores de perseverancia (mantenerse dando una respuesta incorrecta semejante a la respuesta previa que era correcta).

5  Sistema de Evaluación Conductual para Niños (BASC)

Es un sistema de evaluación de la conducta para niños y adolescentes de los 3 a los 18 años de edad, está compuesto por escalas que deben ser contestadas por padres y maestros para tres rangos de edad (de 3 a 6 años, de 6 a 12 años y de 12 a 18 años) y adicionalmente un autorreporte para los dos rangos de mayor edad. Proporciona información de las conductas en dos dimensiones:

Adaptativa y Clínica. La primera está conformada por las escalas de adaptabilidad, liderazgo, habilidades sociales y habilidades de estudio, en tanto que la segunda contiene información sobre agresividad, hiperactividad, problemas de conducta, ansiedad, depresión, somatización, atipicidad y retraimiento.

 6  Batería Neuropsicológica para la Evaluación de los Trastornos del Aprendizaje (BANETA)

Es una batería de pruebas enfocada a la evaluación de los trastornos del aprendizaje, se recomienda la aplicación selectiva de pruebas en las que se han observado deficiencias en niños con TDAH

  • Atención (TEC).
  • Lenguaje: denominación serial rápida (DSR) (dígitos, letras, colores y figuras), comprensión.
  • Aritmética (problemas aritméticos).
  • Memoria a corto plazo, memoria de trabajo y memoria de largo plazo.

Tiene normas para niños mexicanos de 7 a 12 años de edad. En casos de comorbilidad con trastornos de aprendizaje se aconseja aplicar la forma completa de la BANETA.

7  AULA

Es una prueba ecológica de realidad virtual para evaluar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, se aplica en menos de 20 min y evalúa atención sostenida, atención dividida (auditiva y visual), impulsividad, actividad motora excesiva, tendencia a la distracción y velocidad de procesamiento. La prueba AULA es una prueba de ejecución continua (TEC) que se presenta en un entorno virtual que simula un salón de clases. Al niño se le presentan diferentes distractores auditivos y visuales similares a los que pueden encontrarse en un aula. Se usan audífonos y lentes de 3D con sensor de movimiento que ayudan a registrar la actividad motora del paciente mientras realiza la prueba. Está normalizada para niños de 6 a 16 años.

Referencia: Yáñez Téllez. Ma. Guillermina Neuropsicología de los trastornos del neurodesarrollo : diagnóstico evaluación e intervención.1ª edición. México, D.F. : Editorial El Manual Moderno, 2016.

 

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