A quien eligen los hombres como esposa

Matrimonio

En un estudio clásico realizado con diez mil personas de treinta y siete sociedades distintas, los científicos pidieron a hombres y mujeres que hicieran una lista de dieciocho características, ordenadas en función de su importancia para elegir una esposa. Ambos sexos situaron en primer lugar el amor o la atracción mutua. Que fuera una relación formal era la siguiente, seguida la estabilidad y la madurez emocional y de un carácter agradable.

Tanto hombres como mujeres dijeron también que elegirían a alguien amable, inteligente, educado, sociable, sano e interesado en el hogar y la familia. Pero este estudio también puso de manifiesto una diferencia de género en los gustos románticos. Cuando hubo que evaluar a las potenciales parejas románticas, los hombres manifestaron una mayor tendencia a elegir a mujeres que ofrecían signos visuales de juventud y belleza.

Estas predilecciones masculinas están documentadas a lo largo de milenios en diversas culturas. Osiris, el legendario dios del Egipto predinástico, se quedó sobrecogido ante la belleza física de su amada esposa, Isis. Como escribió hace cuatro mil años: “Isis ha tendido su red, y me ha atrapado con el lazo de su pelo. Estoy preso de sus ojos, atado por su collar, encarcelado por el perfume de su piel”

Un miembro de la tribu Tiv, en Nigeria, escribió al verse arrastrado por las proporcionadas formas de una mujer: “Cuando la vi bailar, ella me robó la vida y supe que tenía que seguirla”.

Pero eso no es todo, la probabilidad de que los hombres estadounidenses que ponen anuncios en periódicos, internet y revistas buscando pareja mencionen la belleza entre sus exigencias es tres veces mayor que en el caso de las mujeres.

En un porcentaje más alto, los hombres en la mayor parte del mundo se casan con mujeres más jóvenes. Entre 3-5 años más jóvenes que ellos. En Estados Unidos los hombres se casan hasta más de 3 veces y cada vez lo hacen con mujeres más jóvenes.

A quien eligen los hombres como esposa

El hombre es un ser visual (se deja llevar por lo que ve) y la mujer es más sentimental. Por lo tanto, la belleza es el primer punto que los hombres observan para ver como esposa a una mujer. El segundo punto es la edad, por lo regular los hombres las buscan cada vez más jóvenes.

Por otro lado, a los hombres no parece agradarles la idea de estar con una mujer intelectual o una mujer con doctorados. En su mayoría es porque al estar con una mujer de este nivel, tendrían un sentimiento de inferioridad que lo atormentaría en cualquier momento. En sí, gran parte de los hombres prefieren tener como esposa a una mujer que este a su nivel educativo o en un nivel más bajo, pero no superior a ellos. Seguramente algunas mujeres llamaran a esta actitud del hombre como “machismo”. En verdad no sabría decir si es esto, pero lo que sí es cierto, es que el hombre se siente inferior al estar ante una mujer intelectual.

El hombre como un ser presumido

Todos los hombres desean siempre casarse con una mujer guapa. Sus intenciones son claras, en la mayoría de casos el tener una mujer guapa impresiona a los amigos, familiares y a las personas que le rodean. Prácticamente el hombre “exhibe” a su esposa o novia como un trofeo. Como un título que logró alcanzar, no importando que método.

De manera simbólica podría decir que tener una mujer guapa para un hombre es como tener un Ferrari que quisiera llevar a todo lugar. Tener un Ferrari, es como tener a una de las mujeres más bellas. Lamentablemente cada día salen nuevos modelos de autos y mejorados y como el hombre se deja llevar por lo que sus ojos ven, tiene la tendencia a buscar un nuevo modelo. Que todos los hombres lo hagan, eso es diferente, pero prácticamente todos los hombres tienen esta tendencia.

Los psicólogos evolutivos creen en la actualidad que los hombres subconscientemente también prefieren la juventud y la belleza porque tiene ventajas reproductivas. Por lo tanto, la juventud y la belleza son dos de los primeros aspectos que ven los hombres a la hora de elegir a su esposa.

Referencia: Fisher, Helen. “Porqué amamos”. Santitlana Ediciones Generales, S. L.Torrelaguna, 60. 28043 Madrid. España. 2004. Pág. 128.
Traducción de Victoria E. Gordo del Rey

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