Abel- un caso de eyaculación precoz

 eyaculación precoz

La eyaculación precoz es uno de los problemas sexuales que afecta un porcentaje considerable en la población masculina. La eyaculación precoz consiste en una eyaculación incontralada ya sea antes o poco después de la penetración sexual.

En estos casos el hombre no necesita de mayor estimulación sexual para eyacular por lo que puede dar lugar a tener relaciones sexuales insatisfactorias para ambas partes. Lo que aumenta la ansiedad para el  hombre porque siente que no rinde lo que debería.

La eyaculación precoz es una de las formas más comunes de la disfunción sexual masculina.  Pero ¿qué causa la eyaculación precoz?

La mayoría de los casos de eyaculación precoz no tienen una causa clara. De hecho en la mayoria de casos se evidencia que la eyaculación precoz es originada por un estado alto de ansiedad, la culpa y la depresión.

Abel- un caso de eyaculación precoz

Abel es un hombre de 43 años de edad, hace una llamada telefónica al consultorio en la que denota incertidumbre ante la situación que aturde. Ha concertado una cita vía telefónica en la que explicaba brevemente lo que le sucede, su voz se escuchaba muy tímida a tal punto que llegué a pensar que no vendría a consulta.

Luego de una semana el paciente se presenta en la primera sesión muy angustiado por el hecho de tener problemas en sus relaciones sexuales. Comenta que le ha costado casi un año decidirse a consultar a un especialista y que se siente un poco incómodo al hablar del tema.

Comenta que cuando mantiene relaciones con penetración con su mujer, no tarda más de 30 segundos en eyacular y esto les hace sentir terriblemente mal. Ya hace 2 años que pasa. Se deprime y piensa que no está “rindiendo” en las relaciones y que está fallando a su mujer. Cada vez se exige más duración y se culpabiliza más.

Durante el proceso de diagnóstico (3-4 sesiones) se analizó los pensamientos previos a tener una relación sexual y se observó que la disfunción sexual que le afectaba se originaba de una seria de situaciones que le generaban ansiedad. Entre las situaciones que le aturdían estaban que él se auto exigía en los futuros contactos sexuales, jungo a ello existía un exceso de ansiedad y una híper vigilancia a las expectativas negativa, es decir que siempre estaba pensando mucho en que le sucedería lo que menos quería…eyacular demasiado rápido.

Luego de haber terminado el proceso de diagnóstico se empezó con la fase de tratamiento que consistió en hacer consciente al paciente de la secuencia de preocupación y de la importancia de no híper vigilar a los pensamientos negativos. También se entrenó en centrar y descentrar la atención en las sensaciones (focalización sensorial) y un entrenamiento en la parada de la eyaculación. Se hizo una jerarquía de “fallos” permitidos y también una variación en las relaciones sexuales que contribuyó que a partir de la 14 sesión, el paciente empezara a tomar el control de la situación retardando cada vez más la eyaculación hasta que pudo volver a tener relaciones sexuales satisfactorias tanto para él como para su conyuge.

En total se trabajaron 32 sesiones para brindar este resultado.

Excepciones en el caso

Este no fue el caso… pero en casos extremos de eyaculación precoz también se pueden utilizar los siguientes medicamentos antidepresivos:

clomipramina (Anafranil) y dapoxetina (Priligy)

Se utilizan debido a que uno de sus efectos secundarios es orgasmo inhibido, que ayuda a retrasar la eyaculación.

Tramadol (Ultram)

Es un medicamento que se ha utilizado durante muchos años para controlar el dolor. Se puede utilizar para retrasar la eyaculación.

Referencia: Alanya Espiritu, Alex. “El manual del psicólogo clínico” Editorial Daisukeperu. Perú. 2013. Pág 23

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