Características de la personalidad antisocial

 personalidad antisocial

A las personas con personalidad antisocial no les amedrentan las situaciones que asustarían a la mayoría de la gente. Viven al límite y su reto es llegar a donde nadie se ha atrevido a ir nunca. Son extravertidos y están continuamente ansiosos por experimentar emociones y desafíos extremos en cualquier ámbito de sus vidas. En el riesgo mismo encuentran la recompensa y se niegan a hacer nada por nadie a menos que entrañe alguna dificultad. No son sujetos que se preocupan demasiado por las consecuencias de sus actos y no necesitan de la aprobación de los demás, ya que tienen una gran fe en sí mismos.

Características de la personalidad antisocial

Las características típicas de la personalidad antisocial ha sido descrita en el año 1995 por Oldham y Morris, y son las siguientes:

  • No se dejan influir por los demás, ni por la sociedad, teniendo un código propio de valores.
  • Se arriesgan continuamente en diferentes ámbitos de su vida.
  • Son independientes y esperan que los demás lo sean también.
  • Tienen mucho poder para influir y persuadir a los demás.
  • Les encanta el sexo y practicarlo de formas distintas y con diferentes parejas.
  • Apasionados por los viajes, intentan estar siempre en movimiento por distintos sitios.
  • Prefieren ganarse la vida por su cuenta a los trabajos convencionales.
  • Son generosos con el dinero.
  • Durante la infancia y la adolescencia suelen hacer travesuras y cometer excesos.
  • Tienen coraje para defenderse de aquellos que pretendan aprovecharse de ellos.
  • Viven el aquí y ahora y no tienen remordimientos por lo pasado ni hacen planes para el futuro.

Los sujetos con un estilo antisocial no consideran que el miedo sea desagradable, sino más bien algo emocionante. Se dejan llevar por su ingenio y astucia y pueden resultar para los demás, en determinados momentos, bastante temerarios. No planifican ni anticipan nada, se limitan a enfrentarse a las cosas conforme van surgiendo. Son bastante optimistas y no les preocupa manejar alegremente el dinero hasta arruinarse, ya que piensan que en cualquier otro momento podrán volver a recuperarlo. El hecho de no tener autocontroles puede resultar apasionante a corto plazo, pero sus consecuencias no son deseables muchas veces, y pueden acabar teniendo problemas económicos, con las drogas, e incluso físicos, debido a accidentes o a enfermedades de transmisión sexual. Son sujetos que expresan abiertamente sus sentimientos, y resultan en este sentido muy transparentes para los demás. No son nada convencionales y les encanta saltarse las normas, aunque también son buenos trabajadores si su tarea le ofrece nuevos retos y estimulación novedosa de forma continua. Son buenos compañeros y amantes, pero sólo consideran emocionante una relación en la medida en que les aporte placer y emoción, por lo que al cabo de un tiempo terminan cansándose. Tampoco se preocupan mucho por los sentimientos ajenos, pues consideran que cada uno es responsable de sí mismo y sólo son capaces de salvar una relación si consideran que tiene sentido, no por presiones morales o por sentirse en deuda con la otra persona. A pesar de que en algunos casos los individuos con un estilo antisocial pueden llegar a tener una relación de pareja estable y duradera, por lo general son muy promiscuos y si se llegan a casar es probable que sean infieles constantemente.

Los antisociales necesitan a su lado a personas que le den mucho a cambio de poco. Los estilos de personalidad que se relacionan mejor con estos sujetos son aquellos donde se combinan rasgos histriónicos para avivar la sexualidad, autodestructivos, que proporcionan flexibilidad, y obsesivo-compulsivos, para otorgar el grado de responsabilidad que necesita una pareja. Sin embargo, si alguno de estos estilos se vuelve dependiente del antisocial o lo agobia, es probable que la relación se acabe. También forman buena pareja con los límite, ya que, al igual que con los histriónicos, su forma de vivir la sexualidad de forma apasionada y fugaz hace que congenien muy bien con los antisociales. Con los pasivo-agresivos podrían llevarse bien, aunque su forma de buscar el placer es demasiado pasiva para estos sujetos.

Referencia: Caballo, Vicente E. “Manual de trastornos de la personalidad” Editorial Sintesis. Madrid, España. 2004. Pàg 112

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