Me case con un fantasma

trabajo

Eran las 8:00 pm cuando de pronto el celular empieza a vibrar, al contestar la llamada escuche: “No es posible, como puede olvidar algo tan importante. Hoy es nuestro aniversario de bodas, siempre salimos a cenar a un lugar especial. Es más ya tenía todo preparado, compre un vestido especial para la ocasión, pase toda la tarde en el salón de belleza, deje a los niños a cargo de la vecina, todo estaba listo. De pronto me marca al celular diciéndome que no vendrá porque tiene trabajo, que le surgió un imprevisto y que luego será la cena. A veces siento que me case con un fantasma, él solo esta cuando él quiere, no está cuando lo necesitamos, ya no se con quién me case, ahora no ya tiene tiempo ni para mí, ni para los niños”.

Peter, un hombre adicto al trabajo

Jane conoció a Peter en una fiesta de Navidad. Él estaba fumando una pipa y vestía una chaqueta de tweed con parches en los codos, parecía un estudiante de esas universidades prestigiosas. Impresionó a Jane desde el primer momento. Ella noto un aire de melancolía en él que fue lo que me atrajo, parecía un misterio. Estaba segura de que alguna vez lo habían lastimado y quería saber esa historia para llegar a conocerlo y saber más de él.

Jane

Por un momento, llegue a pensar que  ese hombre era inalcanzable, pero creía que si yo podía demostrarle una compasión especial, tal vez lograra que siguiera hablando conmigo.

Era curioso porque yo pase toda la noche hablando con él, pero en ningún momento me enfrentó cara a cara. Siempre estaba en ángulo, ligeramente distraído con otra cosa que veía, yo trataba de ganar su atención pero era imposible.  De alguna manera trataba de ganármelo porque cada palabra que él decía adquiría una importancia vital para mí, hasta llegue a pensar de que él tenía mejores cosas que hacer que estar conmigo.

Luego de un tiempo conocí algo más de él, nos hicimos novios y posteriormente nos casamos. Pero luego de casados él siempre estaba en el trabajo, no pensaba en nada más que trabajar. Salía de madrugada a su trabajo y volvía a eso de las 9pm todos los días. Los fines de semana eran los peores días porque salía con amigos y regresaba borracho a las horas de la madrugada. Nunca tenía tiempo para estar con su familia, los domingos salía con mis hijos al parque pero él nunca fue con nosotros decía que tenía trabajo o estaba ocupado.indiferencia

Luego de varios años de vivir así, me di cuenta que lo que estaba viviendo con él era exactamente lo mismo que me había sucedido con  mi padre cuando estaba creciendo, él nunca estaba allí. Literalmente. Éramos bastante pobres así que mama y papa debían trabajar en la ciudad y nos dejaban mucho tiempo solos en casa. Incluso los fines de semana él hacia algunos trabajos. La única vez que veía a papá era cuando estaba en casa reparando algo: el refrigerador, la radio, o algo así. Recuerdo que siempre tenía la impresión de que me daba la espalda, pero no me importaba porque era maravilloso tenerlo en casa. Yo solía estar con él y hacerle muchas preguntas para que me prestara atención.

Al parecer, Jane hacia lo mismo que hacía de niña ahora de adulta, la diferencia es que ya no lo hacía con su padre sino con su esposo. Los mismos sentimientos que Jane expresaba hacia su esposo y hacia su padre son características de una mujer que ama demasiado. Por ejemplo: ella amaba a su padre, lo admiraba y ansiaba su compañía y su atención. Peter, al ser mayor que ella y distraído, al instante se convirtió para ella en la réplica de su padre, y el hecho de ganar su atención se volvió así más importante. Tal como sucedía con su padre, era tan difícil lograrlo. La distracción de Peter ofrecía a Jane un desafío ya conocido, otra oportunidad de ganar el amor de un hombre que la eludía.

Básicamente Jane, quería ganarse el amor de su esposo de cualquier manera. Aunque él no estuviera para ella, ella sentía que debía dar más de sí en la relación para ganarse el amor y la aprobación de su esposo.

Llego un momento en que Jane sentía que su esposo era un fantasma porque aunque estuviera físicamente, emocionalmente no estaba, esto hacía pensar a Jane que ella era la que estaba mal porque tenía que ganarse su amor.

Seguramente abran muchas mujeres que así como Jane, solo intentan ganarse el amor de un esposo que las elude, que no está para ellas, si esta físicamente, emocionalmente no lo está, que no tiene tiempo para su familia, que solo está a la hora de dormir, pero dentro de sí ellas anhelan ser amadas así como ellas aman. Ellas tienen la esperanza de que algún día, él pueda demostrar el mismo amor que ellas dan.

Referencia: Norwood, Robin. “Las mujeres que aman demasiado” Ediciones B, S.A.10ma. Reimpresión. Barcelona, España. 2006. Pág. 116

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