CDS- Cuestionario de Depresion para niños y adolescentes

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Ficha Tecnica: Nombre Original: Childrens depression Scale (CDS)
Autores: M. Lang y Tisher
Adapación española: TEA EDICIONES
Administración: Individual colectiva
Duración: Variable entre 30 y 40 minutos
Aplicación: 8 a 16 años
Significación: Evaluación global y especifica de la depresión en los niños  y adolescente
Caracteristicas Generales:
En la revisión de la literatura sobre este tema, los trabajos de K. Abraham (1949), M. Klein (1934), B. Rank y otros (1951) y R. Spitz (1946), aluden a diferentes formas de la depresión infantil; además, varios autores citados por J. Anthony y P. Scott (1960) han descrito casos de psicosis maníaco-depresiva en la infancia. Sin embargo, en los textos de psiquiatría infantil publicados hasta mediados os años sesenta, son raras las alusiones a la depresión en la infancia como algo distinto de la depresión y de la psicosis maníaco-depresiva en adultos; a partir de esos años ha aumentado considerablemente el interés y reconocimiento de este fenómeno en la infancia.
En principio, ha habido un cierto desacuerdo de tipo teórico sobre la validez del concepto de la depresión en la infancia. Algunos autores (como H. E.Rie 1966) definen la depresión en términos de un número de características psicopatológicas encontradas en los adultos, e indican que es teóricamente imposible su presencia en los niños. Otros sostienen que, aun cuando las manifestaciones clínicas de la depresión son similares en adultos y niños, las diferencias están en que en éstos no aparecen “aquellas formas de depresión que son consecuencia de procesos defensivos y restituidos más amplios y, en particular, de las introyecciones e identificaciones patológicas que caracterizan la depresión melancólica de tipo neurótico y psicótico”. Por otra parte, se han señalado distinciones entre las formas enmascarada y abierta de la depresión; al describir la primera, K. Glaser y M.Sperling están de acuerdo con J. M. Toolan en que los niños no presentan los síntomas de las reacciones depresivas de los adultos; en aquellos se encuentran problemas de conducta y de delincuencia, reacciones psiconeurosis tales como las fobias escolares, dificultades en el aprendizaje, berrinches de mal humor, tendencia a los accidentes, holgazanería, autodestrucción, alteraciones digestivas y en el sueño, dolores de cabeza de tipo migraña y deficiencias o retrasos motóricos.


Desarrollo:
En cuanto a la depresión abierta, E. Poznanski y J. P. Zrull (1970) observaron 14 niños que mostraban depresión afectiva, es decir, “la expresión de un estado afectivo de desgracia o tristeza crónicas…” También E. Frommer (1967), J. Sandler describen la depresión afectiva clínica; los dos últimos autores dividen su muestra de 84 niños según la edad (hasta siete, siete-diez, once-trece y catorce-dieciséis años) y señalan que las diferencias intergrupos son fundamentalmente cualitativas, mientras que las diferencias intragrupos son principalmente de tipo cuantitativo J. Stack (1971) confirma la observación de E. Frommer (1967) de que la depresión en la infancia es un mal común que se manifiesta frecuentemente con la sintomatología somática.

Como indica el segundo, “se debe sospechar la existencia de depresión en los niños que se quejan de malestares abdominales recurrentes no específicos, dolores de cabeza, problemas de sueño o temores irracionales, o presentan alteraciones de humor, tales como irritabilidad, llantos incomprensibles o explosiones asociadas a mal temperamento”. Stack prefiere hablar de depresiones en la infancia en lugar de considerar el fenómeno como una entidad única, e intenta clasificar sus formas de la manera siguiente:

• Grupo 1, depresiones en niños preescolares:
a) Hiperactividad
b) Apatía
c) Somatización

• Grupo 2, depresiones en niños escolares
a) Depresión simple
b) Fobias u obsesiones con reaccionesdepresivas
c) Estados depresivos mixtos
d) Depresiones asociadas con síndromes cerebrales orgánicos y estados psicóticos.

Y en estos grupos el autor ha aplicado separadamente drogaspsicotrópicas También se encuentran alusiones a las características somáticas de la depresión en la infancia en los trabajos de W. Ling y colaboradores (1970) y de V. Kuhn (1971). Y este considerable aumento del interés por el tema puede estar ejemplificado por el IV Congreso de la Unión de Paidopsiquiatras celebrado en (1971) y las Conferencias sobre la Depresión en la infancia (975) promovidas por el Centro de Estudios sobre el Niño y la Salud Mental del Instituto nacional de Salud Mental (editadas por Schilterbrandt y Raskin 1977) Por otra parte, los informes sobre la frecuencia de dicha depresión varían mucho.
Kuhn (1971) señala que “actualmente muchos investigadores bien conocidos afirmarían que, en cualquier grupo promedio de niños tratados por un psiquiatra infantil, se puede esperar alrededor de un 12% de casos con perturbaciones patológicas clasificables en esa línea”. Cuando Lefkowitz (1977) hace una revisión de la literatura sobre el tema observa que, en los estudios epidemiológicos de conductas desviadas en niños, un 20% de la población infantil parece presentar los síntomas de problemas depresivos observados normalmente en muestras clínicas. Más aún, en un estudio longitudinal de más de 50 niños, desde el nacimiento a la edad escolar, Meierhofer (1971), las principales razones de la amplia variedad de frecuencias citadas se debe fundamentalmente a que entre los investigadores hay divergencias en el significado del concepto de depresión y a la diversidad de las muestras estudiadas. Esta considerable confusión en la literatura sobre el concepto y la presencia de la depresión en la infancia, viene a señalar la necesidad de un método sistemático, estructurado y aplicable para medir dicha entidad, lo cual ha sido señalado por el Subcomité de Evaluación dirigido por Kovacs y encargado de investigar la medida de la misma. La misma Kovacsy A. T. Beck (1977) han intentado ampliar la aplicabilidad del BDI (Beck depression Inventory, diseñado para adultos) a muestras de niño y realizado un estudio piloto. Con esta excepción, en el momento de diseñar el CDS no se conocía ningún otro intento de medida escalar para investigar la depresión en la infancia, o por lo menos no se había publicado ningún test en esta línea.

La presente Escala de Depresión para Niños (CDS) difiere del trabajo de Kovacs-Beck en que no ha sido elaborada a partir de un test para adultos; se ha diseñado específicamente para los niños. Y ha tenido en cuenta lo recientemente señalado por los mismos Kovacs-Beck y por A. Nowells (1977): el hecho de que tienen mucha importancia las observaciones de las personas que rodean y conocen al niño (los otros significativos), tales como los padres y los profesores; aunque el CDS está destinado a los niños, la misma escala, con ligeras modificaciones de formato, puede ser contestada por un familiar, profesor u otro significativo que responda según su conocimiento del niño. A pesar de la citada confusión en la literatura, las autoras del DCS creen que dicha depresión es una respuesta humana normal que varía en intensidad u cualidad, que se encuentra en la población infantil y que juega un papel especial en muchos grupos psiquiátricos, incluyendo los diagnosticados como depresiones neuróticas o psicóticas. ¿Es un estado o un síndrome? Las diferentes características aludidas en los trabajos sobre la sintomatología de la depresión en la infancia podrían resumirse en:

• Respuesta afectiva: sentimientos de tristeza/ desgracia y llantos
• Autoconcepto negativo: sentimientos de inadecuación, poca autoestima, inutilidad, desamparo, desesperanza y falta de cariño.
• Disminución de la productividad mental y de los impulsos: aburrimiento, alejamiento, falta deenergí, descontento, poca capacidad para el placer y para aceptar la ayuda o el confort, así como retraso motórico. • Preocupaciones: por la muerte, la enfermedad, el yo o los otros, así como pensamientos suicidas y sentimientos de pérdida (real o imaginaria)
• Problemas de agresión: irritabilidad y explosiones de mal humor.

Estas características se tomaron como conceptos operativos para definir la entidad que intenta evaluar el CS, y se elaboraron elementos pertinentes a todos ellos: en su construcción se tuvieron en cuenta los contenidos de los informes psiquiátricos, las historias recogidas en el TAT y las hojas de respuesta de tests de frases incompletas de niños con depresión, así como las descripciones de las experiencias y fenómenos depresivos presentadas en la literatura. En la redacción se intentó describir dichas experiencias de modo que fueran reconocidas por los niños si de alguna manera las poseían, y fue depurada por una muestra de niños en tratamiento, a los que se pidió que comentaran o modificaran dicha redacción y sugirieran nueva frases según sus experiencias. El resultado final fue una escala con 66 elementos, entre los que hay 18 positivos (como “Me siento alegre la mayor parte del tiempo) y 48 depresivos (como “me siento solo muchas veces). Los elementos positivos están entremezclados con los depresivos, para reducir una tendencia halo en respuestas, y para medir la “incapacidad para experimentar placer o diversión” como un componente de la depresión; también se procuró que presentaran una variación tal que, al ser contestados por el niño, no le afectaran de un modo depresivo. Con la ayuda de criterios teóricos y lógicos, los 66 elementos se agruparon en subescalas, intentando que cubrieran muchas de las características de la depresión en los niños, y en realidad estas subescalas son similares a los conceptos incluidos en la definición dada en los párrafos anteriores; también e procuró que las escalas tuvieran igual número de elementos.

A. DESCRIPCIÓN DE LAS ESCALAS
El Cuestionario CDS contiene 66 elementos, 48 de tipo depresivo y 18 de tipo positivo. Estos dos conjuntos se mantienen separados y permiten dos subescalas generales independientes: Total Depresivo y Total Positivo (TD y TP) Dentro de cada una de estas dos dimensiones se agrupan sus elementos por el contenido de los mismos en varias subescalas, que podría describirse brevemente de la siguiente manera:

1. Total depresivo, con seis subescalas:
• RA; Respuesta Afectiva (ocho elementos), alude al estado de humor de los sentimientos del sujeto
• PS, Problemas sociales (ocho elementos), se refiere a las dificultades en la interación social, aislamiento y soledad del niño
• AE, Autoestima (ocho elementos), se relaciona con los sentimientos, conceptos y actitudes del niño en relación con su propia estima y valor.
• PM, reocupación por la muerte/salud (siete elementos), alude a los sueños y fantasías del niño en relación con su enfermedad y muerte.
• SC, Sentimiento de culpabilidad (ocho elementos), se refiere a la autopunición del niño.
• DV, depresivos varios (nueve elementos), incluye aquellas cuestiones de tipo depresivo que no pudieron agruparse para formar una entidad.

2. Total Positivo, con dos subescalas:
• AA, Ánimo – alegría (ocho elementos, puntuados en el polo opuesto), alude a la ausencia de alegría, diversión y felicidad en la vida del niño, o a su incapacidad para experimentarlas.
• PV, Positivos varios (diez elementos, puntuados en el polo opuesto), incluye aquellas cuestiones de tipo positivo que no pudieron agruparse para formar una entidad. Para estas subescalas son muy interesantes para poder especificar e interpretar una determinada puntuación total depresiva o positiva, puesto que los niños pueden manifestar su depresión de muy diferentes maneras.

EL CDS Y LOS ADULTOS Los elementos del CDS pueden ser redactados cambiando (en la mayoría de los casos) el sujeto de la oración, de primera a tercera persona, y contestados por un adulto que conozca al niño con problemas depresivos. Así, por ejemplo, “Me siento solo muchas veces” puede redactarse como “El (niño) se siente solo muchas veces”, o bien incluyendo el nombre del mismo niño: “Luis se siente solo muchas veces” Este CDS así redactado puede ser utilizado para obtener de los adultos que conocen al niño (padres, familiares, profesores, etc.) otra visión de los aspectos depresivos del niño.
El obtener esta multiplicidad de información sobre el sujeto es una práctica corriente. En algunos estudios, como en la Escala Vineland de madured Social y en la Guía Bristo de Adaptación Social (1974), se examinan sistemáticamente las respuestas de padres y profesores, y no buscan en el niño esta misma información; sin embargo, si el CDS contestado por el mismo niño se complementa con la información obtenida por” otros significativos” para el sujeto, todo el conjunto de datos puede ser utilizado para obtener un índice de datos puede ser utilizado para obtener un índice más fiable y comprensivo que el uso de una sola fuente de información sobre el sujeto. Más aún, se puede obtener otra información importante sobre el niño y su familia examinando cualitativamente cualquier diferencia existente entre las puntuaciones obtenidas en el CDS por el padre y por la madre, y entre las de éstos y las el sujeto; en este examen puede, incluso, ser valioso profundizar hasta unos específicos elementos en los que se observen diferencias significativas.

FINALIDAD Y APLICACIONES El CDS es aplicable a niños comprendidos entre los ocho y dieciséis años, es decir, a sujetos que puedan comprender el contenido de los elementos. No presenta problemas la falta de una buena capacidad lectora, puesto que los elementos, en la mayoría de los casos, son leídos en voz alta por el examinador; en algunas ocasiones puede ser conveniente que el sujeto mismo lea las cuestiones en solitario y conteste en la Hoja de respuestas, como ocurre cuando el CDS es contestado por los adultos significativos para el niño.

En la versión original australiana, los elementos se presentan en pequeñas tarjetas de distintos colores (uno para cada subescala, lo cual permite la corrección y puntuación), y la persona que responde las sitúa en montones diferentes según su grado de acuerdo o desacuerdo con su contenido. Este formato dificulta la aplicación del CDS en forma colectiva, pero puede ser interesante en algunos casos clínicos; sólo se tiene a la vista u elemento y el sujeto se ve menos influenciado por el contenido de alguno anteriormente contestado, hay una manipulación activa y física de la tarjeta, se introduce un aspecto lúdico manipulativo y, con todo ello, es menos probable una tendencia o halo en las respuestas.

Su aplicación está indicada en todos los casos en que se sospeche la depresión. Como se ha señalado anteriormente, hay muchas características que han mostrado relación consistente con la depresión en la infancia: el niño parece o es visto como triste, desgraciado, lloroso, aburrido, aislado, apático, con dificultades sociales, con problemas psicosomáticos (dolores de cabeza, quejas abdominales, dificultades en el sueño, etc.), poca autoestima, sentimientos de inutilidad, sensación de no ser querido, preocupación por la salud o la muerte, manifestaciones anómalas de la agresividad, etc. Puede ser aconsejable cuando se tenga noticia de otros indicativos tales como una gran privación, una pérdida de una persona importante para él, un bajo rendimiento escolar, una enfermedad física o una ruptura familiar. Las autoras del CDS recomiendan que, además del niño, sean también ambos padres los que contesten al Cuestionario y, si es posible, se obtengan datos de algún otro adulto significativo para el sujeto; y cuando éste tenga hermanos en edades comprendidas entre los ocho y los dieciséis años, puede ser valioso obtener las respuestas de éstos al CDS preparado para adultos (en tercera persona), e, incluso, sus mismas respuestas al Cuestionario como sujetos de examen (en primera persona).

Frecuentemente se ha observado que la depresión está presente como un problema de la familia y sus miembros interactúan depresivamente; en estos casos el fenómeno no está sólo en el niño y el examen y terapia debería incluir a toda la familia. En un proceso terapéutico, el CDS puede facilitar la comunicación del sujeto; con sus elementos el niño expresa sus experiencias íntimas, probablemente con más libertas que en una comunicación directa. Por otra parte, al encontrar la redacción de los elementos el niño comprueba que sus sentimientos y actitudes no son un caso único. En estas situaciones, cuando el CDS se utilice como instrumento terapéutico, el psicólogo puede modificar a su juicio las instrucciones de aplicación del Cuestionario, conceder más tiempo, conversar sobre algunos elementos compartir con el niño el procedimiento de corrección y puntuación u ofrecerle la oportunidad de cambiar alguna repuesta.

Finalmente, el CDS puede utilizarse en la docencia universitaria o en un curso de entrenamiento especifico de psicodiagnóstico para proponer una definición comprensiva de la depresión en los niños o para introducir una estructura conceptual sobre la misma; además, el lenguaje del niño para expresar estos sentimientos, puesto que los elementos están redactados con ese mismo lenguaje.

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