CICERON – Programa para la Adquisición y desarrollo de la capacidad Articulatoria

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CICERON

Autor: Ma. Paz Seivane Cobo
Laminas: Ma. Val Mateos Ríos

Con bastante frecuencia, en el área de los trastornos del habla, encontramos niños y niños con déficits articulatorios que afectan al aspecto fonético del lenguaje, los cuales requieren un tratamiento específico sistemático para su recuperación.

Estos déficits se detectan hacia los 4-5 años (no podemos considerar una edad exacta, sino un periodo en el que pueden aparecer trastornos articulatorios), persistiendo a partir de aquí una recesión en el componente fonético, que impide una correcta funcionalidad del habla. Los niños afectados encuentran dificultades para relacionarse satisfactoriamente de manera verbal, coincidiendo esto, además, con el primer periodo de escolarización, en el cual este tipo de comunicación (verbal) adquiere su máxima importancia en el proceso de desarrollo del lenguaje.

El niño comienza a utilizar este como medio para regular su conducta y necesita de él para adquirir las habilidades propias de su edad. Por ello, la mayor o menor gravedad de los déficits articulatorios influirá negativamente en los procesos de aprendizaje sobre todo de la lecto-escritura. El CICERON se desarrolla como instrumento de ayuda al técnico logopeda que se encarga de ayudar a superar dichos déficits. Por otra parte, es este un programa sin tope de edad de aplicación, ya que las alteraciones articulatorias pueden persistir hasta edades muy avanzadas. Sin embargo, si hay una edad mínima para comenzar su aplicación y son los 4-5 años mencionados con anterioridad.


La razón es sencilla: el niño va desarrollando progresivamente su habilidad verbal desde los primeros meses de vida hasta los 5-6 años aproximadamente, lo cual quiere decir que a los 3 años, por ejemplo, e incluso a los cuatro, estará desarrollando todavía los diversos componentes del lenguaje-incluyendo el fonético. Seria pues, inadecuado intervenir en el aspecto articulatorio de manera específica y sistemática a una edad demasiado temprana, ya que el niño se encuentra todavía en un proceso de desarrollo. Fundamento del CICERON: El CICERON se plantea como un programa sistematizado, con fundamento en la Teoría del Aprendizaje y, como tal se sugiere su aplicación con el máximo apoyo en las técnicas de aprendizaje derivadas de dicha teoría. Esto es: El Moldeamiento: o técnica de aproximaciones sucesivas, cada una de las cuales debe ser reforzada de manera verbal, gestual y si es posible material, con ayuda de sencillo “reforzadores” (pequeños caramelos o chocolatinas, si no están contraindicados), “sellos”, “bonos”, “vales”, “fichas”, etc… Canjeables por “reforzadores de acción” El Modelado: facilitando constantemente la observación de un modelo que ejecute la conducta verbal que se le propone. Esto exige imprescindiblemente el uso del espejo y un entrenador bien adiestrado en la ejecución de movimientos articulatorios claros y perfectamente discriminables por el niño. En sesiones de enseñanza-rehabilitación en pequeño grupo (2-3 niños) es sumamente eficaz permitir que el niño que progresa más deprisa sea observado por lo demás, de modo que sus progresos (debidamente elogiados por el entrenador) animen a los demás a imitar su conducta verbal.

Las Ayudas, que faciliten la correcta emisión del fonema, las cuales deberán ser progresivamente atenuadas, en la medida en que el niño vaya siendo capaz de articular adecuadamente por sí solo. Por lo general, estas “ayudas” están constituidas por instrucciones (depresor, palillo, silbatos, matasuegras, espejito…) que facilitan al niño la correcta articulación del fonema a aprender.

Objetivos del CICERON:

• Lograr un dominio articulatorio de todos los fonemas y grupos fonemáticos de la lengua castellana
• Control y dominio de la respiración
• Control y dominio del soplo
• Movilidad y coordinación de los órganos que intervienen en el habla (lengua, labios, paladar, etc…)
• Desarrollo de la capacidad para realizar las diferentes posiciones de los fonemas de la lengua castellana.
• Desarrollo de la capacidad para emitir los diferentes fonemas de forma aislada
• Introducción del fonema mediante lenguaje repetido en silabas, combinaciones silábicas, palabras, frases, versos, adivinanzas y trabalenguas.
• Desarrollo de la capacidad para emitir palabras y frases partiendo de ilustraciones que contengan el fonema tratado, sin que exista modelado por parte del terapeuta.

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