Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis-Sigmund Freud Parte 1

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Sinopsis:
Realizando un largo recorrido desde Europa hasta América, Sigmund Freud se presenta ante el Auditorio de la Clark University(USA), en la que facilitara la visión del psicoanálisis ante su público, al inicio se le propuso realizar la conferencia en una sola sesión pero Freud hizo mención que era imposible poder resumir una teoría tan compleja como el psicoanálisis en una sola conferencia, así que decidió realizar para ello Cinco Conferencias sobre el Psicoanálisis.

Desarrollo

Primera Conferencia

En la primera sesión, Freud hace mención que la Teoría del Psicoanálisis no es un merito que el merece, porque Josef Breuer, fue quien utilizo este método por primera vez con una de sus pacientes. Posterior a esto Freud y Breuer publicaron sus estudios sobre la histeria.

Historial Clínico de la Paciente de Josef Breuer

La paciente del doctor Breuer, una muchacha de veintiún años y de excelentes dotes intelectuales, presentó en el curso de su enfermedad, que duró más de dos años, una serie de perturbaciones físicas y psíquicas merecedoras de la mayor atención. Padecía una parálisis rígida de la pierna y brazo derechos, acompañada de anestesia de los mismos y que temporalmente atacaba también a los miembros correspondientes del lado contrario. Además, perturbaciones del movimiento de los ojos y diversas alteraciones de la visión, dificultad de mantener erguida la cabeza, intensa «tussis nervosa», repugnancia a los alimentos, y una vez, durante varias semanas, incapacidad de beber, a pesar de la ardiente sed que la atormentaba. Sufría, por último, una minoración de la facultad de expresión, que llegó hasta la pérdida de la capacidad de hablar y entender su lengua materna, añadiéndose a todo esto estados de `absence’; enajenación, delirio y alteración de toda su personalidad, estados que más adelante examinaremos con todo detalle.

Características peculiares de la paciente desde el punto de vista médico

• Órganos vitales sin rasgos anormales (corazón, riñón)
• En ocasiones pasa por conmociones anímicas
• No existe dolencia cerebral orgánica

Aparentemente el estado físico de la paciente se encuentra en excelente estado, sin embargo hare énfasis en aquel misterioso estado conocido desde el tiempo de los griegos con el nombre de histeria, y que puede fingir toda una serie de síntomas de una grave enfermedad. En estos casos un médico no considera amenazada la vida del paciente y hasta supone muy probable una completa curación. Pero no siempre es fácil distinguir una tal histeria de una grave dolencia orgánica. No creo necesario explicar aquí cómo puede llevarse a cabo un diagnóstico diferencial de este género; básta la seguridad de que el caso de la paciente de Breuer era uno de aquellos en los que ningún médico experimentado puede dejar de diagnosticar la histeria, enfermedad que, según consta en el historial clínico, atacó a la joven en ocasión de hallarse cuidando a su padre, al que amaba tiernamente, en la grave dolencia que le llevó al sepulcro. A causa de su propio padecimiento tuvo la hija que separarse de la cabecera del querido enfermo.

Observaciones:

Se produjo en la paciente estados de `absence’ y alteración psíquica, cunado esto ocurria acostumbraba murmurar algunas palabras que hacían el efecto de ser fragmentos arrancados de un contexto que ocupaba su pensamiento.

Mediante una hipnosis Breur hizo que la paciente repitiera lo que decía cuando entraba en estado de alteración psíquica para incitarla a asociar algo a ellas. Así sucedió, en efecto, y la paciente reprodujo ante el médico las creaciones psíquicas que la habían dominado en los estados de ausencia y se habían revelado fragmentariamente en las palabras pronunciadas. Esto se trataba de fantasías hondamente tristes y a veces de una poética belleza . se le podría llamar sueños diurnos, que tomaban, en general, su punto de partida de la situación de una muchacha junto al lecho en que yacía su padre enfermo. Cuando la paciente había relatado de este modo cierto número de tales fantasías, quedaba como libertada de algo que la oprimía y retornaba a la vida psíquica normal. Este bienestar, que duraba varias horas, desaparecía de costumbre al día siguiente para dar paso a una nueva ausencia, que podía hacerse cesar de igual manera, o sea provocando el relato de las fantasías nuevamente formadas. No había, pues, posibilidad de sustraerse a la idea de que la alteración psíquica que se revelaba en las ausencias no era sino una secuela de la excitación emanada de estas fantasías saturadas de efecto. La misma paciente, que en este período de su enfermedad presentaba la singularidad de no hablar ni entender su propio idioma, sino únicamente el inglés, dio al nuevo tratamiento el nombre de «talking cure» (curación por medio de las palabras) y lo calificó, en broma, de chimney sweeping. (limpieza de la chimenea)

Con esto se dio a entender que la hipnosis recordaba a la paciente, entre manifestaciones afectivas, con qué motivo y en qué situación habían aparecido los mismos por vez primera.

Había habido durante el verano una época de un intensísimo calor y la enferma había padecido ardiente sed, pues sin que pudiera dar razón alguna para ello, se había visto de repente imposibilitada de beber. Tomaba en su mano el ansiado vaso de agua, y en cuanto lo tocaba con los labios lo apartaba de sí, como atacada de hidrofobia, viéndose además claramente que durante los segundos en que llevaba a cabo este manejo se hallaba en estado de ausencia. Para mitigar la sed que la atormentaba no vivía más que de frutas acuosas: melones, etc. Cuando ya llevaba unas seis semanas en tal estado, comenzó a hablar un día, en la hipnosis, de su institutriz inglesa, a la que no tenía gran afecto, y contó con extremadas muestras de asco que un día había entrado ella en su cuarto y había visto que el perrito de la inglesa, un repugnante animalucho, estaba bebiendo agua en un vaso; mas no queriendo que la tacharan de descortés e impertinente, no había hecho observación ninguna. Después de exteriorizar enérgicamente en este relato aquel enfado, que en el momento en que fue motivado tuvo que reprimir, demandó agua, bebió sin dificultad una gran cantidad y despertó de la hipnosis con el vaso en los labios. Desde este momento desapareció por completo la perturbación que le impedía beber.

El Análisis de Breur

A raíz de una investigación en la patogénesis de otros síntomas graves, confirmo su esperanza. Según Breur, la patología de la paciente se había originado como precipitados sucesos saturados de afecto o, según los denominamos posteriormente, traumas psíquicos, y el carácter particular de cada uno se hallaba en relación directa con el de la escena traumática a la que debía su origen.

Sintomatología

• Rendimientos misteriosos de la neurosis.
• Los traumas en la paciente eran repetitivos, estos se unían para producir el efecto dicho anteriormente.
• Los recuerdos patógenos se reproducían en orden cronológico e inverso, empezando por los últimos y siendo imprescindible para llegar al primero trauma.

Breuer relata que las perturbaciones ópticas de la paciente provenían de situaciones tales como la de que «hallándose con los ojos anegados en lágrimas, junto al lecho de su padre, le preguntó éste de repente qué hora era, y para poder verlo forzó la vista, acercando mucho a sus ojos el reloj, cuya esfera le apareció entonces de un tamaño extraordinario (macropsia y estrabismo convergente), o se esforzó en reprimir sus lágrimas para que el enfermo no las viera». Todas las impresiones patógenas provenían, desde luego, de la época durante la cual tuvo que dedicarse a cuidar a su padre. «Una vez despertó durante la noche, Ilena de angustia por la alta fiebre que presentaba el enfermo y presa de impaciente excitación por la espera de un cirujano que para operarle había de llegar desde Viena. La madre se había ausentado algunos instantes y Ana se hallaba sentada junto a la cama, con el brazo derecho apoyado en el respaldo de la silla. Cayó en un estado de sueño despierto y vio cómo por la pared avanzaba una negra serpiente, que se disponía a morder al enfermo. (Es muy probable que en la pradera que se extendía tras la casa existieran algunas culebras de este género, cuya vista hubiera asustado a la muchacha en ocasiones anteriores y suministrase ahora el material de la alucinación.) Ana quiso rechazar al reptil, pero se sintió paralizada; su brazo derecho, que colgaba por encima del respaldo de la silla, había quedado totalmente «dormido», anestesiado y parético, y cuando fijó sus ojos en él se transformaron los dedos en pequeñas serpientes, cuyas cabezas eran calaveras (las uñas). Probablemente intentó rechazar al reptil con su mano derecha paralizada, y con ello entró la anestesia y parálisis de la misma en asociación con la alucinación de la serpiente. Cuando ésta hubo desaparecido quiso Ana, llena de espanto, ponerse a rezar, pero no le fue posible hallar palabras en ningún idioma, hasta que recordó una oración infantil que en inglés le habían enseñado, quedando desde este momento imposibilitada de pensar o hablar sino en tal idioma». Con el recuerdo de esta escena en una de las sesiones de hipnotismo cesó por completo la parálisis rígida del brazo derecho, que se mantenía desde el comienzo de la enfermedad, y quedó conseguida la total curación.

Inicios de Freud con el Método de Breur

Una de las pacientes de Freud, señora de unos cuarenta años padecía un tic consistente en producir un ruido singular, castañeteando la lengua, siempre que se hallaba excitada y aun sin causa ninguna determinante. Tenía este tic su origen en dos sucesos que poseían un carácter común: el de haberse propuesto la paciente no hacer ruido alguno en determinado momento, viendo burlado su propósito e interrumpido el silencio, como si sobre ella actuara una voluntad contraria, por aquel mismo castañeteo. La primera vez fue cuando, habiendo logrado dormir con gran trabajo a un hijo suyo que se hallaba enfermo, hizo intención de no producir ruido alguno que le despertara. La segunda tuvo lugar dando con sus dos hijos un paseo en coche, durante el cual estalló una tormenta que espantó a los caballos. En esta situación pensó también la señora que debía evitar todo ruido que excitase aún más a los asustados animales.

Estos solamente son algunos ejemplos de Pacientes con Histeria, que fueron evaluados y tratados por Freud y Breur.

En conclusión:
Los enfermos histéricos sufren de reminiscencias. Sus síntomas son residuos y símbolos conmemorativos de determinados sucesos (traumáticos). Quizá una comparación con otros símbolos conmemorativos de un orden diferente nos permita llegar a una más profunda inteligencia de este simbolismo.

La conducta del histérico no solo hace que recuerden dolorosos sucesos del tiempo pasado, sino que siguen experimentando una intensa reacción emotiva ante ellos; les es imposible libertarse del pasado y descuidan por él la realidad y el presente. Tal fijación de la vida psíquica a los traumas patógenos es uno de los caracteres principales y más importantes, prácticamente, de la neurosis.

En el caso de la Paciente de Breuer tuvo que reprimir, en casi todas las situaciones patógenas, una fuerte excitación, en lugar de procurarle su normal exutorio por medio de Ia correspondiente exteriorización afectiva en actos y palabras. En el trivial suceso del perro de su institutriz reprimió, por consideración a ésta, las manifestaciones de su intensa repugnancia, y mientras se hallaba velando a su padre enfermo, cuidó constantemente de no dejarle darse cuenta de su angustia y sus dolorosos temores. Al reproducir después ante el médico estas escenas se exteriorizó con singular violencia, como si hasta aquel momento hubiese estado reservando y aumentando su intensidad el efecto en ellas inhibido.

E síntoma que había quedado como resto de los traumas psíquicos llegaba a su máxima intensidad durante el período del tratamiento dedicado a descubrir su origen, logrado lo cual desaparecía para siempre y por completo. Por último, se comprobó que el recuerdo de la escena traumática, provocado en el tratamiento, resultaba ineficaz cuando por cualquier razón tenía lugar sin exteriorizaciones afectivas. El destino de estos afectos, que pueden considerarse como magnitudes desplazables, era, por tanto, lo que regía así la patogénesis como la curación. Todas estas observaciones nos obligaban a suponer que la enfermedad se originaba por el hecho de encontrar impedida su normal exteriorización los afectos desarrollados en las situaciones patógenas, y que la esencia de dicho origen consistía en que tales afectos aprisionados eran objeto de una utilización anormal, perdurando en parte como duradera carga de la vida psíquica y fuentes de continua excitación de la misma, y en parte sufrieron una transformación en inervaciones e inhibiciones somáticas anormales, que vienen a constituir los síntomas físicos del caso.

La Teoría Psicológica de la Histeria

Principios:
• La histeria se fortalece en los procesos afectivos.
• Los estados de la consciencia son la característica principal del proceso patológico.

Breuer se decidió a aceptar la hipótesis de que los síntomas histéricos surgían en los estados anímicos, que denominó estados hipnoides. Aquellas excitaciones que se producen hallándose el sujeto en estos estados hipnoides se hacen fácilmente patógenas, dado que en ellas no existen condiciones favorables a una derivación normal de los procesos excitantes. Originan éstos entonces un inusitado producto -el síntoma-, que se incrusta como un cuerpo extraño en el estado normal, al que en cambio escapa el conocimiento de la situación patógena hipnoide.

Quizás esta primera parte no parezca interesante o quizás parezca poco transparente, sin embargo es difícil concebir ideas claras, sobre la histeria. Ahora bien, la teoría de Breuer de los estados hipnoides ha resultado superflua y embarazosa, habiendo sido abandonada por el psicoanálisis actual.

Estos son solamente los inicios del psicoanálisis, o mejor dicho, la manera en que Freud con ayuda de Breur, desarrollo su Teoría del Psicoanálisis.

Las Cinco Conferencias sobre psicoanalisis a continuacion:

Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis-Sigmund Freud Parte 1
Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis- Parte 2
Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis- Parte 3
Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis- Parte 4
Cinco Conferencias sobre El Psicoanálisis- Parte 5

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