Cómo identificar el autismo a temprana edad

Identificar el autismo a temprana edad

Identificar el autismo a temprana edad puede ser una de las situaciones más difíciles, sin embargo existen algunas pautas que pueden ayudar a favorecer el diagnostico de este trastorno. A continuación explicare algunos puntos importantes para identificarlo.

Identificar el autismo a temprana edad

El niño con autismo presenta un desarrollo normal durante el primer año y medio de vida. Es alrededor de esa edad cuando la mayor parte de los padres y madres comienzan a tener sospechas de que algo raro está ocurriendo.

El niño procede de un embarazo y parto normal; no presenta mayores dificultades en la alimentación que las observadas en otros niños; el desarrollo y adquisición de hitos motores se realiza dentro de los parámetros de la normalidad; el desarrollo de la comunicación y de la relación social también se sitúa dentro de la normalidad durante el primer año de vida. El bebé presenta y adquiere pautas intersubjetivas primarias, muestra interés en los juegos circulares de interacción y desarrolla pautas tempranas de interacción social.

Hacia los últimos meses del primer año se esbozan conductas comunicativas y aparición de las primeras palabras. Durante este período de tiempo tan sólo entresacamos como hechos significativos la característica ausencia de la conducta de señalar, en especial en lo que se refiere a funciones de tipo ostensivo y, en algunos casos, una cierta pasividad no bien definida.

Hacia los 18 meses, la familia describe las primeras manifestaciones de alteración en el desarrollo, informando de una detención del desarrollo. El niño pierde el lenguaje adquirido, muestra una sordera paradójica y no responde cuando se le llama ni cuando se le dan órdenes, pero, en cambio, reacciona a otros estímulos auditivos (por ejemplo, los anuncios de televisión). Deja de interesarse en la relación con otros niños, y gradualmente se observan conductas de aislamiento social.

No utiliza la mirada y es difícil establecer contacto ocular con él. Por otro lado, en la actividad funcional y el juego con los objetos es muy rutinario y repetitivo. No muestra ni desarrolla actividad simbólica, repitiendo casi siempre las mismas cosas, rutinas y rituales. Muestra oposición a cambios en el entorno y se perturba emocionalmente, a veces de forma intensa, cuando se producen cambios mínimos.

Identificar el autismo

Algunas respuestas a la posible significación que tiene este habitual proceso que describen las familias. De los estudios llevados a cabo (el análisis de informes retrospectivos de cien familias) parece desprenderse la idea de la existencia de un patrón prototípico de presentación del trastorno, que se caracteriza por:

  1. Una normalidad aparente en los ocho o nueve primeros meses de desarrollo, acompañada muy frecuentemente de una característica “tranquilidad expresiva”.
  2. Ausencia (frecuentemente no percibida como tal) de conductas de comunicación intencionada, tanto para pedir como para declarar, en la fase elocutiva del desarrollo (entre el noveno y el decimoséptimo mes), con un aumento gradual de pérdida de intersubjetividad, iniciativa de relación, respuestas al lenguaje y conducta de relación.
  3. Una clara manifestación de alteración cualitativa del desarrollo, que suele coincidir precisamente con el comienzo de la llamada fase locutiva del desarrollo. En esta fase resulta ya evidente un marcado aislamiento, limitación o ausencia del lenguaje, sordera paradójica, presencia de rituales, oposición a cambios y ausencia de competencias intersubjetivas y de ficción.

De manera característica, en los niños con autismo el patrón de pasividad, ausencia de comunicación y anomalía obvia posterior provoca más tardíamente preocupaciones en los padres de los niños autistas que en los padres de niños con retraso y espectro autista. Además, se asocia a menores grados de alteraciones médicas y neurológicas, se acompaña de sospechas más frecuentes de sordera en el niño, y se asocia con menor retraso motor en los niños con autismo que en los que tienen retraso y rasgos autistas.

Referencia: Alcantud Marín, Francisco.” Trastornos del espectro autista. Detección, diagnóstico e intervención temprana” © Primera edición electrónica publicada por Ediciones Pirámide (Grupo Anaya, S. A.). Valencia, España. 2013. Pág. 20

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