Conducta repetitiva: síntoma común del autismo

Conducta repetitiva

Kanner identificó la insistencia en la conducta repetitiva en niños autistas, desde entonces diversos estudios han estudiado la actividad y la rutina propia del autismo así como sus dos síntomas cardinales que en su opinión constituían el núcleo de este trastorno

La conducta repetitiva comprende una amplia gama de acciones, entre las que se encuentran los movimientos estereotipados, un acusado malestar en respuesta a cambios en pequeños detalles del entorno, una insistencia en seguir rutinas con extrema precisión, y una preocupación por intereses muy limitados y circunscritos. Habría al menos tres características que aglutinan estas formas aparentemente dispersas de comportamiento y que definirían la conducta repetitiva: la elevada frecuencia de repetición en la manifestación de la conducta; la forma invariante en que se realiza la conducta o actividad; y el hecho de que la conducta resulta inapropiada o extraña en su manifestación y despliegue.

Conducta repetitiva en niños autistas

La mayoría de los autores que investigan el autismo han coincidido en hacer hincapié en ciertos rasgos de la conducta repetitiva como la frecuencia o el grado de repetición, la inadecuación del acto o movimiento y la complejidad de la conducta. El sistema de clasificación más aceptado es el que agrupa como miembros de una misma clase aquellas conductas que son sistemáticamente semejantes en su forma o contenido, o que se manifiestan generalmente juntas. Entre éstas se mencionan:

  • Discinesia tardía. Movimientos rítmicos involuntarios anormales, generalmente de mandíbula, labios y lengua, aunque también se dan en dedos, tronco y extremidades.
  • Tics. Movimientos y/o vocalizaciones abruptas, breves, recurrentes. Movimientos espas módicos involuntarios que pueden ser suprimidos por el propio individuo durante breves períodos de tiempo. A diferencia de los movimientos estereotipados, los tics varían en intensidad y son de naturaleza no rítmica.
  • Movimientos estereotipados. Movimientos corporales rítmicos, aparentemente voluntarios, que se repiten de manera invariable y que son inapropiados al contexto situacional como aleteo de manos, balanceo corporal, chasquear los dedos.
  • Auto agresiones. Cualquier acto repetitivo topográficamente invariable y aparentemente voluntario que pueda causar dolor o incluso daño físico al propio sujeto como golpearse la cabeza, morderse.
  • Manipulación estereotipada de objetos. Manipulación de objetos topográficamente invariable y repetida de manera inapropiada a la naturaleza y la función habitual del objeto en cuestión, como hacer girar objetos, examinar repetitivamente un juguete, alinear objetos en filas. 
  • Apego y preocupación anormal hacia ciertos objetos. Apego persistente o preocupación desmedida hacia un objeto o parte del mismo que no se utiliza para proporcionar sosiego o seguridad al individuo de forma normal como preocupación persistente por llevar un palo, un guante de goma, etc.. También puede tratarse de objetos inusuales.
  • Insistencia en la invarianza del entorno. Insistencia en que uno o más rasgos del entorno permanezcan inalterados sin que haya razón lógica o aparente para ello. Insistir en que las cortinas permanezcan abiertas, o que los adornos ocupen siempre determinadas posiciones.

Cualquier intento de cambio origina una marcada resistencia, como por ejemplo insistencia en poner siempre la misma música, en llevar siempre la misma camiseta, etc.

  • Adhesión rígida a rutinas y rituales. Cualquier rutina o ritual que se caracterice por una total invarianza e inflexibilidad y a la que el sujeto se adhiere estereotipando cualquier situación relevante, como insistencia en vestirse de una misma forma, insistir en comprar un periódico cada vez que va a una tienda, sin tener en cuenta si ya se ha comprado antes (aun cuando el niño no tenga interés alguno en leer el periódico).
  • Uso repetitivo del lenguaje. Cualquier frase o expresión lingüistica copiada de otros, o utilizada repetidamente en momentos y situaciones diferentes como ecolalia inmediata o demorada supuestamente generada por el propio sujeto, aunque de manera inadecuada y repetitiva de las mismas frases o preguntas (palilalia); rituales verbales.
  • Intereses limitados. Búsqueda o discusión repetitiva y absorbente de un mismo tema o actividad extremadamente limitada. Por ejemplo interés en mapas y discusión acerca de los diferentes países con sus banderas todos los días o incluso a todas horas (aunque el niño no muestre interés alguno en ver películas sobre estos países en la televisión).
  • Obsesiones y compulsiones. Las obsesiones se definen como pensamientos o imágenes recurrentes que se perciben como molestos, angustiosos y sin sentido. Preocupación por la suciedad y la contaminación, con la consiguiente conducta repetitiva de lavarse y desinfectarse, a fin de combatir la amenaza percibida de una enfermedad.

La conducta repetitiva no sólo afecta a individuos con autismo, sino también a sujetos pertenecientes a otros grupos clínicos y no clínicos. La conducta repetitiva ha demostrado ser una manifestación común que no solo se observa en personas autistas, sino que es un rasgo del comportamiento normal, sobre todo en la infancia, y en situaciones de aburrimiento y ansiedad.

Referencia: Arrebillaga, María Elisa. “Autismo y trastorno del lenguaje” – 1a edición. Editorial Brujas. Córdoba, Argentina. 2009. Pág. 72

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