Construir rapport en entrevistas con adolescentes

rapport

Al momento de preparar las primeras entrevistas con adolescentes, el objetivo primordial de todo terapeuta es establecer rapport con el paciente. Aunque construir rapport se aplica a todos los casos establecer esta confianza entre el terapeuta-paciente es algo que puede llevar  más tiempo en adolescentes.

El lugar de la entrevista

Para empezar se requiere un cuarto no muy grande para realizar la entrevista, el mismo debe crear un ambiente que pueda dar privacidad y en el que haya poca probabilidad de interrupciones y distractores. La privacidad y la intimidad dan libertad de expresión. El lugar de la entrevista debe proporcionar dicho sentido de intimidad tanto en el sentido de que se disminuyan los sonidos externos, así como que exista, si es posible, una salida privada.

Pocos adolescentes suelen contarle sus intimidades y sus dolores a un adulto de manera espontánea. Por esta razón, al entrevistar a un adolescente, el entrevistador no debe interponer en el lugar o consultorio un escritorio grande, ya que puede crear una barrera entre el terapeuta-adolescente.

Los arreglos físicos que ayudan al rapport

Construir el rapport, que implica lograr un clima emocional óptimo para la entrevista y ayudar así a que el entrevistado hable con libertad, aunque nada más sea para diagnóstico.

Las interrupciones durante la entrevista

Las interrupciones no deben tolerarse en la entrevista pues pueden destruir ese rapport que ha llevado mucho tiempo y esfuerzo construir. Se recomienda evitar tomar llamadas y, si se tiene una grabadora, se debe bajar el volumen por si alguien decide dejar un mensaje de voz.

Con respecto a cerrar la puerta con llave, si bien es cierto que hacerlo previene de una interrupción abrupta y le hace sentir al adolescente que sus padres no podrán entrar de manera alguna, para algunos entrevistados también puede generar angustia o desconfianza innecesaria como si algo malo fuera a suceder dentro del consultorio, por lo que es preferible tener chapas que puedan abrirse por dentro con facilidad, pero no por fuera.

Acomodo de asientos

¿Cómo se deben sentar las dos personas involucradas en la entrevista? Puede ser cara a cara o con un acomodo de un ángulo de 90°, para darles a los entrevistadores y al adolescente la opción de poder mirar hacia otro lado sin sentirse incómodos.

En general, el acomodo de 90° es seguro y conservador. Algunos adolescentes pueden preferir un ángulo mayor para poder ver directamente al entrevistador.

Dime dónde te sientas y te diré quién eres

Este es un modo humorístico de analizar los datos y situaciones que se deben tomar en cuenta y observar la llegada del adolescente al sitio de la entrevista.

  • El adolescente paranoide: Si hay varias sillas, elige el asiento más lejos del entrevistador se sienta con la espalda contra la pared y cerca de la puerta. Así controla con su visión el espacio, sin tener a nadie atrás. A veces se moverá en el asiento. Si sólo hay dos sillas, tratará de sentarse en la que tenga mejor dominio del lugar.
  • El dependiente: Llegará preguntando dónde sentarse aunque sólo haya una silla; preguntará si ya se puede sentar y dónde puede poner su mochila si es hombre; o su bolsa de mano, si es mujer.
  • El ansioso: Estará moviéndose constantemente, sacudirá los pies, sus piernas las cruzará y descruzará, se comerá las uñas, se cambiará de lugar.
  • El depresivo: Suele sentarse en el lugar más incómodo de la manera más incómoda. Incluso si no hay un lugar incómodo el adolescente lo construye poniendo sus cosas primero y dejando un espacio muy pequeño para sentarse.
  • El alcohólico: Se sentará lejos del entrevistador para que éste no pueda percibir su aliento a alcohol.
  • El oposicionista o psicópata: Preguntará en qué silla se sienta el entrevistador para sentarse en ella. Buscan hacer lo contrario y no seguir límites.

Toma de notas

Hay expertos que recomiendan no tomar notas durante la sesión. Sin embargo, hay datos que difícilmente se pueden memorizar y el esfuerzo por hacerlo puede distraer al entrevistador de otros aspectos importantes que debe cuidar.

Es aconsejable tomar buenas notas para recordar lo esencial. Sirven cuando sucede algo inesperado, pues se pueden consultar para saber qué pasó. Después de las vacaciones o suspensiones, las buenas notas ayudan. Estas permiten encontrar patrones de conducta que no se habían notado antes, deben ser certeras, breves y claras.

Referencia: Nahoul Serio, Vanessa “Técnica de la entrevista con adolescentes” integrando modelos psicológicos. 1a edición. Editorial Brujas, Córdoba, Argentina. 2014. Pág. 27

Compártelo y mira lo que sucede!