Diario de un psicoanalista y su paciente

En terapia con un psicoanalista: Yo tuve una relacion con mi madre mas que conflictiva. Desde que era adolescente siempre peleabamos por nada hasta que llegue al punto de pensar que lo mejor en esos casos era alejarse de este tipo de relación que solo lastima. Pero claro previo a eso pensé que era necesario tratar de construir un espacio de comun entendimiento entre ella y yo y si no se podía, entonces lo mejor es desvincularme de esa relación tóxica, es importante que uno comprenda que uno no elige a la familia de sangre, pero si a la familia del corazón.

En terapia con un psicoanalista

Una paciente llega a consulta y una vez más recorre las turbulentas historias afectivas con su madre siempre con la ambigüedad propia de este vínculo tan propicio que desata una serie de batallas fantasmaticas que vienen desde la adolescencia. Repite una vez más su acentuado “dolor” por lo que ella siente un profundo desamor de su madre para con ella. Entonces recuerda cómo excepción una vez su madre pudo llorar por ella desconsoladamente y fue cuando la ella le comentó la ruptura con el que había sido su pareja hasta el momento, pareja que contaba con gran aprobación de su entorno familiar. Ante esta reacción tan desproporcionada de su madre ella le dice : “No llores que a mí no me afecta este final, yo estoy bien..”

Entonces aprovecho la pausa silenciosa y le pregunto : ¿Y quien te dijo que lloraba por vos? Ante su sorpresa recuerda los comentarios elogiosos de su madre para con su ex-novio cuando al conocerlo destacó lo “lindo hombre que era”…Como si esta asociación no bastara para confirmar que el episodio en cuestión había tenido un efecto traumático y pedía una lectura distinta a la que ella había hecho. También cae en la cuenta que poco tiempo después comienzan una serie persistentes de ataques de pánico que hasta el momento nunca habían revelado causa alguna.

Ella pensaba en la ingenuidad del yo en su función de desconocimiento y sus pobres estrategias cuando piensa que su madre llora por ella… así como también pensaría en mi propia ingenuidad si creyera que la madre se enamoró de la “belleza” de su ex-yerno y no del simple hecho que habla de la reactualización con su hija de su propia contienda edipica con la que haya sido su madre, manifestación transgeneracional de aquellas mujeres que no han podido renunciar a la promesa fálica de aquel que hizo semblante de padre.

Escrito por: Jorge A. Tangari

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