Diversidad humana


Sinopsis:

Tan noble y tan sincera se muestra la sonrisa de una persona que por motivos ajenos a su voluntad dispone de la capacidad limitada en alguno de los aspectos que conforman a un ser humano integro, funcional y habitual; dentro de una sociedad que discierne las diferencias y a penas distingue las semejanzas,  aquello  que nos hace muy comunes, tan universales como la definición de humanidad.

Desarrollo:

La sociedad está alcanzando empinadas obras cumbres que para cada individuo perteneciente a ella, de una y otra manera debe ejecutar maniobras que le permitan ascender, empecinando el no relegarse en su consecución y autorrealización individual, como manifestaba en sus escritos el humanista Maslow. Hablando de personas con algún tipo de discapacidad, el detalle o desglose de cada limitante es tan basto como hablar de cada pensamiento que sobrepasa su evidente estado, que ajeno a su intención se impuso sobre su organismo. Una manera de compenetrarse en su sentir, es su vivenciar cotidiano, tantas metas que su motivación esboza para ascender un lugar más en el escalón de la existencia en convivencia social.

El desarrollo de la vida en una persona con deficiencias en capacidades comunes para la sociedad, marca hitos en su progreso individual y consecución de sus necesidades primordiales.  El hecho de que un infante nazca con deficiencias en indistintas áreas, direcciona un camino muchas veces limitado en los aspectos que enmarcó la deficiencia o dificultad, quizá deja entrever no una enfermedad, ni un semblante defectuoso,  mas si la consistencia o cúmulo de características definidoras de un niño, adolescente o adulto con discapacidad; y es la sociedad quien categoriza la exteriorización de aquellas características, tiñéndolas como minusvalía. En la persona con discapacidad se impone el debería como motor, al compromiso en batallar y superar eventualidades que determinan un aprendizaje y un escalón más en su progreso como ser humano.
Deficiencias neurofisiológicas, psicomotrices, intelectivas entre otras, son criterios que provienen del descernimiento social, que la ciencia ha categorizado de alguna manera aquellas exteriorizaciones que son evidentes en una persona con discapacidad, al distinguirse como entes individuales y sociales. Un desarrollo poco habitual y común en una familia que como integrante se encuentra una persona con discapacidad suscita varias soluciones astutas donde también la familia se involucra a la batalla como coprotagonista muchas veces de la vida de esta persona.
Demandas sociales exige una persona con discapacidad para poder integrarse como ejecutor de talento humano en varios espectros que la sociedad desempeña sus actividades. En gran parte de sociedades en proceso de desarrollo bio-psico-socio-cultural, desde la perspectiva comunitaria se tiende a mirar hacia un lado las necesidades de otra personas, mucho más acentuada esta conducta se evidencia hacia personas con algún tipo de capacidad, es mucho más fácil evitar que asistir. Referir como la sociedad conlleva pautas de comportamiento se debe a la gestión que realiza los núcleos o sistemas familiares, “La homeostasis de la familia se mantiene, en parte, en la medida en que los miembros se adhieren a acuerdos implícitos. Las reglas, necesarias para cualquier estructura de relaciones, son la expresión observable de los valores de la familia y la sociedad.” (Camí i Dealbert, 2009). Las estructuras de expresión de las relaciones se refuerzan en la convivencia familiar, el acuerdo del desinterés a personas con algún tipo de discapacidad genera que la sociedad no ofrezca cuantiosas asistencias, desde estructuras, señaléticas y agrupaciones citadinas, institucionales, laborales, académicas, entre otras hasta expresiones de afecto entre  individuos.
Conclusión:
La respuesta a las demandas se debe expresar en un sentido armónico que no simplifique la cotidianidad de la persona con discapacidad, mas si viabilice a una consecución acrecentada de sus hitos individuales y poder ascender en la escala de A. Maslow como cualquier humano y como cualquier ciudadano en un acceso oportuno a procesos de inclusión educativa, laboral y ocupacional donde desarrolle su talento humano. Al apoyar de una manera técnica a una persona con discapacidad, la sociedad cambia y rompe paradigmas de desenvolvimiento social, permite un progreso colectivo más acentuado y se cumple con las quimeras de tantos pensadores que pronosticaban que el avance científico permitirá prosperar a la sociedad. Las personas con discapacidad están listas y dispuestas a brindarnos aquella sonrisa espontanea, ahora no cabe preguntar si la sociedad esta lista para ellos, sí cabe declarar que la sociedad tiene una deuda pendiente con ellos.

 

“La peor discapacidad es el miedo”. Vujicic, Nick.
Referencia:
Camí i Dealbert, A. (2009). Introducción al trabajo familiar en casos de vulnerabilidad. Córdoba.
Autor: Juan F. Cadena 
Correo: juankdna83@gmail.com

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