Dollar y Miller – La dinámica de la personalidad

Dollar y Miller

Dollard y Miller son explícitos al definir la naturaleza de la motivación, y especifican detalladamente el desarrollo y elaboración de los motivos, pero no se interesan en la taxonomía o clasificación, sino más bien se centran sobre algunos motivos notorios, y en los análisis que hacen de ellos intentan ilustrar el proceso general que puede esperarse opere en todos.

Dollar y Miller – La dinámica de la personalidad

Pulsión (drive) es un estímulo fuerte que instiga al individuo a la acción. Energetiza la conducta, pero no la dirige por sí mismo. Cualquier estímulo puede convertirse en pulsión si alcanza suficiente intensidad. En tanto esta afirmación resulta conceptualmente adecuada, es también verdad que hay un pequeño rango de estímulos, principalmente internos, que por lo general alcanzan suficiente intensidad para servir a la función instigadora. Son denominados pulsiones primarias o innatas; están por lo general encadenados a procesos fisiológicos y su reducción es con frecuencia necesaria para la supervivencia del organismo. Ejemplos de las pulsiones primarias son: el dolor, el hambre, la sed y el sexo. La importancia de éstas en la conducta de cualquier individuo depende de su intensidad y esto, a su vez, está relacionado con la oportunidad de obtener gratificaciones de reducción de la pulsión. El aprendizaje consiste, de manera fundamental, en el desarrollo de medios eficientes para lograr una baja de pulsiones.

Pulsiones secundarias. Su efecto sobre los sujetos humanos se ve complicado por el gran número, adquiridas o derivadas, que eventualmente hacen su aparición. En el proceso de crecimiento, un individuo, por lo general, desarrolla un gran número de pulsiones secundarias que sirven para instigar y dirigir su conducta. Las aprendidas son adquiridas sobre la base de las primarias; representan elaboraciones de éstas y sirven como un cimiento para el funcionamiento del individuo, a su vez coadyuvado por las pulsiones innatas

En una sociedad moderna, el incremento de pulsiones secundarias reemplaza en gran parte a la función original de la estimulación de aquellas de tipo primario. El individuo no responde en forma directa a la pulsión primaria (contracciones estomacales o cambios químicos en la sangre); responde más bien en una forma apropiada, al dar respuestas adaptativas (el comer). Como se puede observar, la importancia de las pulsiones primarias no es muy clara en muchos casos si partimos de la observación casual de un adulto socializado. Y es únicamente en los procesos de desarrollo o en los periodos de crisis (fracaso en los moldes culturales prescritos de adaptación) en donde uno puede observar con claridad la operación de las pulsiones primarias.

A fin de entender la derivación de las pulsiones secundarias a partir de las primarias, debemos entender el proceso de aprendizaje, y esto nos conducirá inequívocamente al desarrollo de la personalidad.

Referencia: Cueii José. “Teorías de la personalidad” 3a ed. Editorial Trillas,  1990 (reimp. 2008). México. Pág. 342

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