EDI-2 – Inventario de trastornos de la conducta alimentaria

EDI-2

Ficha Técnica: 


Nombre: EDI-2 – Inventario de trastornos de la conducta alimentaria
Nombre original: EDI-2, Eating Disorder Inventory- 2 Autores: David M. Garner, Ph. D. Procedencia: PAR Psychological Assessment Resources, Inc, Odessa, Florida.
Adaptacion española: Sara corral, Marina Gonzalez, Jaime Pereña y Nicolas Seisdedos (TEA Ediciones, S.A.)
Significación: Evaluación II escalas diferentes, todas ellas relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria, principalmente la anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN)
Aplicación: Individual y colectiva.
Duración: Variable, 20 minutos aproximadamente.
Edad: De 11 años en adelante
Ámbitos de aplicación: CLÍNICA, proyectivos / ESCOLAR, proyectivos.
Tipificación: Baremos españoles y originales en centiles en grupos normales y clínicos.
Materiales de aplicación:
• Cuadernillo
• Hoja de respuestas
• Manual de aplicación e interpretación

Desarrollo: 

EDI-2 –Sintomatología de los trastornos de la conducta alimentaria 

Es importante distinguir entre el diagnostico formal de un trastorno de la conducta alimentaria y la evaluación de su sintomatología. El EDI no pretende desembocar en un diagnostico específico de anorexia nerviosa (AN) o bulimia nerviosa (BN), sino en la observación y evaluación precisa de ciertos rasgos psicológicos o conjuntos de síntomas que se supone que tienen relevancia para comprender y poder tratar los trastornos de la conducta alimentaria.

El EDI permite obtener un perfil psicológico que es consistente con la comprensión de los trastornos de la conducta alimentaria como síndromes heterogéneos. El EDI-2 es un valioso instrumento de autoinforme muy utilizado para evaluar los síntomas que normalmente acompañan a la anorexia nerviosa (AN) y la bulimia nerviosa (BN). Es un instrumento de tipo autoinforme, de fácil aplicación, que ofrece puntuaciones en 11 escalas que son clínicamente relevantes en el caso de los trastornos de la conducta alimentaria. Consta de 91 elementos a los que se contesta en una escala de seis puntos y en la que los sujetos deben indicar si cada situación les ocurre “nunca” “pocas veces” “a veces” “a menudo” “casi siempre” o “siempre”.

El instrumento original, que data de 1,983, incluia tres escalas que evaluaban actitudes y conductas relacionadas con la comida, el peso y el tipo (obesidad por la delgadez, bulimia e insatisfacción corporal) y otras cinco mas generales referidas a constructos organizativos o rasgos psicológicos que son clínicamente relevantes en el caso de los trastornos de la conducta alimentaria (ineficacia, perfeccionismo, desconfianza interpersonal, conciencia introceptiva y miedo a la madurez).

Una gran parte de las investigaciones incluidas en este manual proceden de la obra original que fue la versión revisada del EDI (EDI-2) mantiene los 64 elementos originales y añade otros 27 que dan lugar a tres nuevas escalas adicionales: ascentismo, impulsividad e inseguridad social. Una vez mas podemos decir que el EDI se ha construido sobre premisa, compartida por un creciente numero de clínicos e investigadores, de que los trastornos de la alimentación son multidimensionales y tienen causas multiples.

En el ámbito clínico, el EDI proporciona información útil para comprender al paciente, planificar el tratamiento y evaluar los progresos. Los perfiles individuales de cada paciente pueden compararse con los que corresponden a determinados tipos de trastornos de la conducta alimentaria o con los de determinadas muestras de sujetos. Estas informaciones descriptivas son especialmente interesantes para estudiar los casos individuales, porque existe una opinión cada vez mas unánime sobre la gran heterogeneidad que puede presentar la psicopatología asociada con los trastornos de la conducta alimentaria. La aplicación del EDI en diversos momentos proporciona una información muy valiosa sobre el estado clínico del sujeto y su respuesta al tratamiento.

Fuera del ámbito clínico, el EDI representa una forma rápida y económica de detectar sujetos que presentan trastornos de la conducta alimentaria “subclinicos” o que tienen riesgo de desarrollar en el futuro este tipo de conductas. Asi, puede aplicarse con facilidad en colegios, equipos deportivos, escuelas de danza y otros grupos que puedan tener predisposición a esta patología. Puede asimismo usarse de una forma mas general en poblaciones de jóvenes y adolescentes con fines preventivos o para la realización de estudios epidemiológicos.

Estas son las escalas que trabaja el EDI-2

• Obsesion por la delgadez
• Bulimia
• Ineficacia
• Insatisfacción corporal
• Perfeccionismo
• Desconfianza interpersonal
• Ascentismo • Conciencia introceptiva
• Miedo a la madurez
• Impulsividad
• Inseguridad social

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