El ABC de la Programación Neurolingüística

El ABC de la Programación Neurolingüística

Sinopsis:

La programación neurolingüística o PNL ha estado de moda últimamente, pero sus inicios se remontan a las investigaciones realizadas por Richard Bandler (doctor en informática) y John Grinder (lingüista y psicólogo) en la primera mitad de los años setenta.
De acuerdo con estos investigadores, es posible reprogramar el pensamiento con el fin de combatir aquellos bloqueos mentales que imposibilitan una vida óptima; la mente y el lenguaje se puede programar y modificar de modo tal que la conducta del individuo pueda cambiar.

Luego de observar las terapias más exitosas del momento, llegaron a la conclusión de que dichos procedimientos funcionaban bajo un patrón de comunicación que producía los cambios en los pacientes. Así las cosas, Bandler y Grinder desarrollaron un modelo terapéutico, la PNL.
Con la PNL, Bandler y Grinder lograron tratar a personas que durante años habían sufrido de fobias y miedos. En los ochenta, John McWhirter, psicólogo escocés, reformuló la PNL conservando su valor terapéutico.

Definición y principios básicos

La PNL es un modelo que explica la conducta del ser humano y se fundamenta en la teoría constructivista, para la cual la realidad es una construcción y no un descubrimiento. La idea subyacente es que si el sujeto se propone una meta es capaz de cumplirla.

La PNL se refiere a la relación fundamental entre el sistema neurológico -el cual regula todas las funciones corporales- y el lenguaje -herramienta principal de interacción y comunicación con el mundo-. La PNL es un modelo, una metodología, mas no una teoría; tal es la razón por la que ésta se fundamenta en la práctica.
Uno de los postulados en los que se fundamenta la PNL es que el mapa no es el territorio. Esto quiere decir que los individuos no tenemos acceso directo a la realidad, sino que hacemos representaciones de ésta y nos conducimos a partir de ellas. “Cada experiencia es traducida y codificada por la vivencia, construyendo una representación que posee diferencias con lo efectivamente acontecido. Es por eso que se dice que el mapa, que es una representación de la realidad, no es el territorio. A pesar de las distorsiones, el mapa o las representaciones (sic), son absolutamente necesarias, ya que constituyen una guía, un modelo a través del cual nos manejamos en la vida”

¿Cómo funciona?

La PNL nos ayuda a ampliar el mapa, a extender nuestra visión de la realidad. Este modelo puede ser considerado como un software del cerebro humano; esta técnica describe cómo trabaja la mente humana, cómo piensan, aprenden, se motivan y se comunican las personas. A través del estudio del lenguaje, la PNL proporciona un importante medio de conocimiento y superación personal. Asimismo, ésta permite trabajar sobre miedos y fobias.

Las teorías en las que se fundamenta la PNL, así como los estudios que condujeron a su origen, permitieron elaborar una serie de principios que resumen el proceso de percibir y comprender la comunicación humana.

Algunos de estos principios son los siguientes:

1) Procesamos la información por medio de nuestros cinco sentidos
2) Las personas tenemos tanto un nivel de comunicación consciente como inconsciente
3) Todo comportamiento puede ser adaptable
4) La agudeza sensorial es básica para conocer las respuestas
5) Todo comportamiento tiene una intención positiva
6) La comunicación no fracasa, sólo se tienen resultados
7) Aceptamos con mayor facilidad lo conocido
8) Las personas tienen todos los recursos para hacer el cambio que deseen
9) El que ya conocemos: «el mapa no es el territorio que representa

Como la comunicación es la herramienta que nos permite enviar mensajes tanto internos como externos a través de nuestros sentidos, es necesario tener presente que en la medida en que aprendamos a dominar nuestra comunicación mejor será nuestra relación con el entorno. Así las cosas, la PNL tiene en cuenta que las personas se distribuyen en tres clases dependiendo del canal de comunicación que utilicen:
Visuales. Son personas que prefieren lo que se ve. Ellos necesitan ser mirados o mirar cuando nos comunicamos con ellos, esto quiere decir, que tienen que ver que se les está prestando atención. Hablan más rápido, con un volumen alto y con un tono agudo. Piensan en imágenes y en muchas cosas a la vez; saltan de una idea a otra sin terminar la primera.

Auditivas. Son personas que tienen un ritmo medio, un poco menos acelerado que las personas visuales. Ellos necesitan alguna comprobación auditiva (un «ajá», por ejemplo) para que sepan que su interlocutor les está prestando atención. Las personas auditivas piensan de manera secuencial, no pasan a una idea sin terminar la que estaba previamente. Su pensamiento es más profundo que el de las personas visuales.
Kinésicas. Son personas con gran capacidad de concentración y que se comunican a través de las emociones. Hablan de manera pausada, con una voz grave, apelando a las sensaciones cuando eligen las palabras. Son de las que se acercan a los demás de manera más corporal.

Todas las personas disponemos de estos tres sistemas de comunicación, sólo que, con el tiempo, vamos desarrollando uno más que otros. Cuando dos personas que se comunican emplean canales de comunicación distintos, es como si hablaran idiomas diferentes. Si en algún momento debemos dirigirnos a alguien, lo mejor es entender qué canal de comunicación prefiere nuestro interlocutor para expresarnos en términos de ese canal.

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