El autismo se genera por una lesión psíquica

 

El autismo se genera por una lesión psíquica

Frances Tustin define al autismo como un estado centrado en el cuerpo, con predominio de las sensaciones que constituye el núcleo del sí mismo.

La postura de Tustin, difiere en el sentido general del síndrome específico descrito por Leo Kanner. En su investigación habla de un autismo primario normal que no debe confundirse con el autismo patológico que produce la psicosis infantil. Por otra parte, su inclusión del concepto de estados autísticos” describe la posibilidad de salida del autismo psicógeno a través de un tratamiento analítico.

El corazón de los niños autistas

En los primeros años de vida los niños autistas toman conciencia de una manera particularmente dolorosa y dramática de su separación con la madre. Se sienten brutalmente arrancados de una madre que sentían como una parte de su cuerpo. Para protegerse de ese daño corporal y excluir otros trastornos ulteriores se protegen encapsulándose rígidamente.

Su protección incluye ciertas sensaciones corporales sentidas como protectoras, de allí las manipulaciones de objetos, el balanceo o los movimientos estereotipados. Por otra parte, plantea que existe una predisposición genética para este tipo de encapsulamiento.

Tustin, Critica la idea de Kanner de que las madres de los niños autistas son frías e intelectuales; más bien considera que padecen una depresión, lo que las lleva a disminuir su atención hacia él bebe. Durante la depresión recurren al niño que llevan en su vientre para que las acompañe y reconforte. El nacimiento del bebe es vivido como una perdida, porque inconscientemente no querían que salga de su cuerpo, porque al hacerlo queda un sentimiento de soledad sentido como un “agujero negro”.

La separación produce una depresión postnatal también en él bebe, y en la causalidad se incluyen factores hormonales. El encapsulamiento lo protege de esta amputación.

El caso de John

John fue derivado a los tres años y siete meses con un diagnóstico de autismo. En aquel entonces, su principal interés era golpear superficies con los dedos o hacer girar objetos redondos.

Los padres se empezaron a preocupar por él porque no aprendía a caminar y por la naturaleza extraña de su juego: hacia movimientos extraños con las manos, agitaba los dedos frente a su cara de una manera ridícula y tiesa.

En la primera entrevista el niño empujo la mano de la terapeuta para que hiciera girar un trompo, y luego hizo girar su pene a través de los pantalones mientras que con la otra mano jugaba en torno de su boca con movimientos giratorios. Esta secuencia le permite identificar la escasa diferenciación que existía entre los movimientos del trompo y los del propio cuerpo. A partir del material presentado, y utilizando sobre todo las pocas palabras que presenta el niño, Tustin rápidamente comienza a interpretarle al niño su deseo de volver al vientre materno y la impresión invasora de que la mami “no está”.

Durante el curso del tratamiento el niño comienza a hablar y es el quien introduce la idea de un “agujero negro con un pinche feo” ligado a su sentimiento de pérdida y aparente destrucción. El tratamiento concluye tres años más tarde cuando el niño logra integrarse a una escuela normal.

El autismo se genera por una lesión psíquica

La idea de Tustin es que el autismo se genera por una lesión psíquica que provoca una “depresión elemental”. Esto produce la detención masiva del desarrollo emocional y cognitivo. Este concepto queda asociado a la “depresión Psicótica” de Winnicott.

Tustin señala que los niños autistas no distinguen los objetos animados e inanimados. Se trata de una “ecuación adhesiva” (se pegan contra los objetos) más que de una “identificación adhesiva”. Se rodean de objetos duros con los que se sienten en ecuación en forma bidimensional. Estos objetos no los diferencia de su cuerpo. Los llama objetos autistas, que corresponde a lo que Winnicott llamaba objetos subjetivos. La función de estos objetos es protegerlos de un ataque corporal y de la aniquilación total. Pero esta pseudoprotección le impide entrar en contacto con seres humanos que lo cuiden y que podrían ayudarlo a modificar sus terrores.

Por último, Tustin explica que el tratamiento que utilizo en el caso de John y en decenas de casos más de niños autistas es el tratamiento analítico de la situación, lo que lo llevo a desarrollar esta postura un tanto diferenciada de Leo Kanner.

Referencia: Tendlare. Silvia Elena “¿De que sufren los niños?: la psicosis en la infancia” – 2a ed. 1a reimp. Editorial Lugar. Buenos Aires, Argentina. 2007. Pág. 112.

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