El maltrato y su influencia en el niño

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El maltrato infantil es uno de los problemas màs comunes por los que los niños recurren a terapia. Se puede maltratar a los niños de manera emocional, física, sexual y durante

maltrato ritual u organizado (por ejemplo, paidofilia, organizaciones de prostitución infantil, pornografía, maltrato intergeneracional y satanismo). En general, es al niño angustiado que presenta acting out y que se encuentra en la etapa posterior de revelación a quien se canaliza a terapia de juego, aunque no debe pasarse por alto a los niños retraídos. Es probable que los niños que experimentaron maltrato excesivo exhiban una serie de problemas, por ejemplo trastornos emocionales y conductuales, problemas psicosomáticos e interpersonales, y perturbaciones psicosexuales, en el caso de niños que sufrieron abuso sexual. Puede ser particularmente agudo el “síndrome de la mercancía dañada”: baja autoestima, falta de confianza y expectativa de engaño; inestabilidad, enojo reprimido, confusión en los límites del rol, conducta regresiva o ambas y desarrollo retrasado.

Las áreas problema que pueden exhibir los niños maltratados y perturbados son:

  • Trastornos emocionales y conductuales, que incluyen comportarse como niños mayores o menores a su edad cronológica.
  • Perturbaciones psicosomáticas y psicosexuales.
  • Dificultades interpersonales.
  • Aspectos relacionados con la confianza.
  • Conocimiento de lo que es un comportamiento adecuado.
  • Autoestima pobre.
  • Puede ser difícil para el niño distinguir y expresar emociones apropiadas.

Algunos niños a los que se maltrató de manera grave en ocasiones exhiben trastornos por estrés postraumático (recuerdos alucinatorios, ansiedad aguda, depresión, memoria deficiente).

Para dar tratamiento terapéutico a un niño que ha sufrido maltrato se necesita de un enfoque multifacético, con facilidades para el trabajo directo y enfocado en el niño, y cuyo propósito sea una nueva paternidad, crecimiento y aprendizaje en el más amplio sentido. El trabajo con grupos y familias puede representar también un papel en ello.

Se reconoce cada vez más que muchos niños que han sufrido maltrato necesitan terapia uno a uno y la terapia de juego quizá sea útil para aquellos que se encuentran dentro del criterio común para las referencias a este tipo de terapia. En la terapia de juego centrada en el niño, el niño tiene la oportunidad de adquirir el control y aprender a ejercer el poder; la terapia de juego alienta la expresión de sentimientos genuinos y ofrece una oportunidad para el desarrollo de una relación confiable y consistente con un adulto.

Los niños que sufren abuso sexual pueden tener más dificultades para mantener los límites (después de todo se han invadido sus propios límites personales) y, una vez que se les ha dado permiso de ser y sentir, pueden surgir respuestas exageradas y desproporcionadas durante un tiempo a medida que el niño aprende a “equilibrar” las cosas. Es posible también que en algunos casos exista una conducta sexual inapropiada durante las sesiones.

Referencia: West, Janet. “Terapia de juego centrada en el niño” Segunda Edición. Editorial El Manual Moderno. México. D.F. 1999. Pág. 37

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