El niño ante el duelo

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El duelo es un proceso emocional que pasan todas las personas la diferencia es que los adultos lo asimilan diferente que los niños, por lo tanto la manera de afrontar el duelo es muy distinta para un niño y un adulto.

En el niño el duelo se manifiesta en reacciones psicológicas, físicas y sociales. En algunos casos los niños que han sufrido un duelo tienden a tener síntomas de los trastornos depresivos o de ansiedad, por lo que es normal que el niño experimente altibajos.

¿Por qué un niño sufre recaídas?

 En realidad el niño no sufre recaídas, lo que sucede es que cada niño responde de manera diferente ante el duelo, las reacciones emocionales, varían en función de cada niño.

Afrontar el duelo no es algo que los niños tengan elaborado, de hecho la mayoría de adultos tampoco. Algunos autores que hablan del duelo explican que es necesaria pasar por el proceso de aceptación emocional de la pérdida, la expresión de las emociones y el dolor por la muerte del ser querido, hasta la adaptación a un mundo donde dicha persona ya no está.

La duración del duelo por la muerte de una persona muy querida puede ser de entre uno y tres años. Se puede decir que un niño ha logrado completar el duelo cuando es capaz de recordar el fallecimiento sin sentir dolor.

El proceso de duelo en el niño es más complejo, por lo general, cada nueva etapa del desarrollo evolutivo del niño supone una pérdida o separación mayor de la dependencia de sus cuidadores, así como una pérdida de objetos transicionales según Winnicott.

Estos cambios en la condición de ser y estar del niño se denominan transiciones psicosociales y tanto el bebé, como el niño o el adolescente las viven como verdaderos duelos. El destete, la bipedestación, la entrada en el colegio, los cambios corporales o los cambios en las relaciones con los padres o con los iguales implican una transformación y un proceso de duelo a elaborar.

Características de los procesos de duelo en la infancia

  • Los niños son capaces de darse cuenta de los cambios que tienen lugar a su alrededor tras una pérdida y son conscientes de la muerte de las personas significativas.
  • Todos los niños y adolescentes elaboran el duelo tras la pérdida de un ser querido y significativo para ellos.
  • El duelo en los niños va a tener unas características particulares que difieren del duelo en los adultos.
  • Las vivencias de pérdida y los procesos de duelo afectan más a los niños que a los adultos, ya que inciden en un ser todavía en construcción, cuyas defensas, capacidades cognitivas, soporte emocional y estrategias de enfrentamiento están todavía en desarrollo.
  • Los niños necesitan comprender y darle un significado a la pérdida. También necesitan que se les incluya en los procesos de duelo familiar y que no se les excluya con la intención de protegerles.
  • Los niños necesitan recibir información sobre lo sucedido y que esta información sea acorde con su momento evolutivo y sus capacidades cognitivas y emocionales.
  • Asimismo, también necesitan recibir la dedicación suficiente para que puedan expresar sus dudas, sus temores o sus emociones.
  • Los niños necesitan despedirse y atravesar su duelo acompañados. Es esencial que sus familiares se muestren cercanos y compartan con ellos sus emociones.
  • Esta vivencia común les ayudará enormemente a poner palabras a su duelo y a recolocar sus emociones y sus sentimientos.
  • Participar en los ritos funerarios favorece enormemente que los niños y adolescentes reciban el apoyo y el abrazo social, además de permitirles colocar la realidad de la pérdida en un tiempo y en un espacio.
  • En los procesos de duelo vividos en la infancia y en la adolescencia es de vital importancia el entorno y la capacidad de apoyo y recursos que éste pueda ofrecer: comprender, contener y acompañar a los niños en duelo es esencial para que la vivencia de la muerte no les deje vulnerables y les perjudique en su desarrollo.

Los niños expresan sus emociones utilizando registros diferentes a la palabra: tienden a expresar más su pena con su cuerpo y su comportamiento (somatizaciones y cambios de conducta). El juego, el dibujo y los cuentos son el medio de expresión natural de los niños.

Debemos estar atentos, acompañar y animar a los niños a que dibujen, jueguen o inventen historias, porque estas serán sus herramientas para tratar de comprender y elaborar su duelo. Los niños tienen derecho a estar tristes aunque nos resulte doloroso, pero claro esto no es para siempre, solamente es durante el proceso de duelo que en psicoterapia pueden ser de 6-12 meses.

Referencia: Fundación Mario Losantos del Campo “Guía para ayudar a los adultos a hablar de la muerte y el duelo con los niños” Los niños y el duelo. Ediciones Parcesa. Madrid, España.2011. Págs. 127

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