El niño percibido desde la Gestalt

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niñoLa concepción holística del ser humano que tiene la gestalt se traduce en la importancia atribuible, por igual, a sus dimensiones bio-psicosociales. Este principio globalizador del ser adquiere mayor relevancia si lo aplicamos al niño y a su mundo. Sin embargo, no podemos contemplar al niño en una de estas dimensiones de su ser ni dar preferencia a una de ellas, sin antes tener presente que:

  1. El niño es un ser biológico y por lo tanto, sujeto a factores hereditarios, factores innatos y adquiridos que determinan su constitución física. Está sujeto a una serie de necesidades fisiológicas que si no se satisfacen le producen enfermedad.
  2. El niño es un ser psíquico. Posee un aparato mental que le permite percibir y reaccionar a múltiples estímulos. Ya desde su vida intrauterina reacciona a la actitud psicológica de su madre. El proceso de maduración bio-psicológica se traduce en distintos estadios de desarrollo. Estadios motores, lingüísticos y afectivos que nos revelan el hecho de que determinadas formas de conducta sólo aparecen cuando la organización fisiológica, neuronal, sensorial y de integración cortical las hace posibles.

No podemos hablar de la maduración psicológica como algo innato, ya que el niño necesita del intercambio dinámico con su medio (remito al concepto de asimilación-eliminación enunciado por Fritz Perls) para potenciar esa maduración tanto conductual como afectiva y emocional.

A su vez esta maduración psicológica viene determinada en parte por su constitución y por factores físicos (niños con deficiencias anatómicas, malformaciones congénitas que cursan con graves déficits sensoriales, etc.).

  1. El niño es un ser social que desempeña roles distintos. Vive inmerso en un marco de relaciones múltiples, significativas y determinantes en su proceso de desarrollo y construcción de su personalidad.

Cualquier niño debe ser contemplado a la luz de su situación total. Como a un ser en continua adaptación a una realidad siempre cambiante. La psique del niño puede considerarse como un campo de fuerzas en continua interacción y es en ese campo en el que el psicólogo debe actuar.

Los fundamentos que el psicólogo debe poseer se basan en:

  • conocimiento de la psicología evolutiva y psicopatología infantil.
  • conocimiento de los factores biológicos como determinantes de la configuración mente-cuerpo.
  • conocimiento de la dinámica existente entre la herencia y el ambiente.
  • conocimiento en el funcionamiento de los sistemas humanos de interacción.

Para la evaluación del niño en su situación total tendremos en cuenta:

  • Anomalías genéticas y/o constitucionales.
  • Alteraciones de carácter orgánico.
  • Alteraciones psicosomáticas.
  • Alteraciones derivadas de los marcos comunicacionales y relacionales en los que el niño está inmerso y de los que depende en gran medida para su supervivencia, tanto física como psicológica.

El niño, como todo ser humano, es en su aquí y ahora, el resultado de muchos allí y entonces. No olvidemos que el concepto aquí y ahora abarca una dimensión espacial y temporal en un amplio marco de relaciones.

Referencia: Salama, Héctor. “Gestalt de persona a persona” Cuarta Edición.

Alfaomega Grupo Editor, S.A. de C.V., México. Pàg 196

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