El padre seductor – Incesto

El -padre -seductor - Incesto

Sinopsis:
Se define el incesto como la cópula sexual o cualquier forma de actividad sexual entre las personas estrechamente vinculadas, especialmente dentro de la familia nuclear. Cuando la actividad es no-consensual, se considera una forma de los abusos sexuales, y cuando uno de los miembros de familia implicados es un de menor importancia, la actividad incestuosa se conoce como abusos sexuales intrafamilial del niño.

Desarrollo:
Si bien a veces la actitud del padre seductor puede ser extravertida, lo más común es que sea insidiosa. El término seductor, en mi caso implica una excesiva y frecuente estimulación de la conciencia sexual del niño, sexual, un supuesto, en el amplio sentido de la estimulación libidinosa o productora de placer.

El padre seductor ofrece al niño más estimulación libidinosa de lo que el nivel de desarrollo de éste es capaz de manejar. Con mucha frecuencia el concepto del padre seductor implica una actitud de sexualidad genital y mismo una actitud estimula los impulsos genitales del niño. Un ejemplo de esto es el padre seductor latente que adopta esta actitud sin noción consciente. La madre que sigue bañando su hijo después de los ocho o nueve años de edad, prestando mucha veces atención adicional e innecesaria a su zona genital, es un padre seductor. Lo mismo sucede con la madre que sigue durmiendo con su hijo mucho después de lo que podría considerarse normal. Por lo general esta situación sigue existiendo sin ninguna noción consciente de seducción por parte del progenitor, y estas madres no solamente se quedarían perplejas, sino que se enfurecerían si se le sugiriese un móvil seductor inconsciente.

El padre seductor -Caso clínico
Se comprobó una situación seductiva en los antecedentes de una niña que llegó por primera vez a la clínica a los ocho años de edad. Era hija única y sus padres habían reñido acremente durante su vida matrimonial, prosiguiendo la lucha después del divorcio. Cada cual trataba de conquistar el cariño de la niña. El enfoque del padre fue claramente seductor. Muchas veces realizaban juegos físicos con su hija de una manera que provocaba una exagerada excitación en la niña. Le hacía cosquillas, la acariciaba y le estimulaba físicamente al extremo de hacerle perder así el dominio de sí misma. Le prodigio a favores personales y materiales, era incapaz de negarle nada. Muchas la veces recibía en su lecho, donde después se hacía mucho juego de manos y estimulación física. No restringió sus entradas o salidas cuando estaba en el dormitorio o en el baño, y esperaba que ella hiciese lo mismo con él. Esta conducta persistió durante toda la vida de la paciente.

La niña presentaba muchos problemas emocionales. Ante todo, tenía tendencia a colocarse situaciones en las cuales la molestaban hombres adultos.

Si bien parecía si bien parecía que poco hacía por provocar estas proposiciones, era obvio que nada había hecho por impedirlo. Había sido estimulada reiteradamente más allá de sus capacidades y de una manera iterativa había buscado estimulación adicional, aunque su actitud fue totalmente inconsciente.

La actitud seductora del padre tiene producir problemas en el ámbito libidinoso del ajuste del niño. Indudablemente obvio que el niño expuesto una conducta seductora incestuosa durante los primeros años de su formación, tendrá dificultades para desarrollar una actitud sexual normal en años posteriores de la vida. Las seducciones abiertas como verdadero juego sexual son más traumáticas todavía. El joven, como el caso que antecede, podrá buscar entonces nuevos episodios de seducción, o bien, por lo contrario, el niño puede sentirse tan amedrentado y culpable por los episodios del pasado, que se negará a entablar toda relación de tipo sexual, inclusive durante su vida adulta. Otro resultado posible podría ser el desarrollo de síntomas neuróticos en torno a las actividades sexuales en edad adulta.

Las actividades de los padres seductores no se limitan a la sexualidad genital. Por ejemplo, un padre o realmente seductor prolonga y exageran los placeres orales del niño, lo cual constituye una seducción que tiende a exagerar y perpetuar las características orales. El amamantamiento prolongado constituye un ejemplo de seducción moral. Otro el reiterado recurso del padre que recurre a los alimentos para disipar la inseguridad del niño. Éste tipo de seductividad es un tanto más primitivo y quizá menos común. También es posible la seducción anal, como lo ejemplifica el padre que muestra exagerado interés en las funciones anales del niño. Los enemas, los catárticos y los frecuentes comentarios sobre los movimientos intestinales del niño forman parte de esta actitud paterna.

Por ello mismo, el adulto debe de tener cuidado de la relación que mantiene con el niño- niña ya que puede formarse patológica, no tanto para el adulto si no por el niño-niña.

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