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El papel del terapeuta en la terapia de juego

30 agosto, 2019

El trabajo central del terapeuta en la terapia de juego es facilitar el desarrollo y uso de la expresión de modo que ésta sea pertinente y genuina para su vida. Para lograr esto, el terapeuta, por lo general, necesita reconocer los intentos dramáticos iniciales del niño y responder a ellos. Sin embargo, puede ser colocado en distintos papeles dentro de la historia del niño, puede convertirse en parte del público y a veces debe asumir un papel más de director cuando el juego de roles y el guión fracasan.

El papel del terapeuta en la terapia de juego

En el año 2005 Harvey identificó al terapeuta como el “actor principal” para dar cuenta de la necesidad potencial de asumir varios papeles para ayudar al niño para que continúe su improvisación. Cuando el terapeuta entra en un drama, otros terapeutas explican que el terapeuta puede usar un “susurro de escenario” y puede pedir al niño/protagonista instrucciones sobre qué decir en la siguiente línea y otras indicaciones para su actuación. En otras ocasiones, y en algunas técnicas, el terapeuta necesita tomar parte de manera más activa para dirigir la escena. Eso suele ocurrir cuando el niño (o la familia) no puede continuar una historia y el drama requiere una estructura para continuar o los participantes necesitan ayuda para desarrollar un personaje o papel. Esto sucede con frecuencia cuando el niño tiene una historia de apego inseguro o una carencia de sintonización.

También hay ocasiones en que el terapeuta necesita recurrir a la enseñanza directa para crear por el niño un aspecto del juego dramático. Esto ocurre sobre todo con familias acostumbradas a utilizar un estilo de comunicación conflictivo. Esta enseñanza ayuda a los participantes a aprender cómo crear un papel y a practicar el juego de roles de un modo productivo y creativamente responsivo entre ellos, al mismo tiempo que pueden permanecer en un estado imaginario “como si” en la representación. En esta situación, el terapeuta puede empezar a programar la instrucción paso a paso de un niño y, o familia para que puedan representar un papel. Las escenas interactivas se pueden desarrollar de manera similar. El terapeuta también puede participar como narrador para reflejar los sentimientos de los involucrados. Sin embargo, aun cuando asuma estos papeles más directivos, trata de responder y usar los sentimientos de los participantes (en el caso de la narración) o de alentarlo a desarrollar su propia versión de los papeles, escenas o ambos.

Referencia: Kevin J. O’Connor, Charles E. Schaefer, Lisa D. Braverman . Manual de terapia de juego. 2a. edición. Ciudad de México : Editorial El Manual Moderno, 2017. Pág. 252

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