Érase una vez en un taxi

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Si eres psicólogo es posible que en algún momento de la vida has pasado un momento incomodo en el que hablas con alguna persona ya sea en el metro, en el taxi, en el banco, en un restaurante o en alguna sala de espera…Y por algún motivo sale el tema de ¿a qué te dedicas? y al momento de decirle a la persona con quien hablas que eres psicólogo, tiende a contarte sus problemas, pero eso no es todo, al momento de contártelo espera las soluciones a sus problemas de más de 25 años de vida en tan solo 5 minutos…

Ulises en el taxi

En una ocasión llevaba prisa para atender una situación personal, así que me vi en la necesidad de ir en taxi. El tiempo promedio calculado era de 20 minutos para llegar a mi destino. Al subir al taxi, observaba la lluvia a través del vidrio mientras sostenía un libro de psicología, era temporada de invierno.

Mientras seguía observando la lluvia a mi diestra, el conductor del taxi empezó a charlar conmigo así que me volví para hablar con él. En medio de la plática el noto el libro que llevaba y me pregunto de que era, le dije que era de psicología y al instante me pareció que le brillaron los ojos y me hizo la pregunta del millón: ¿tú eres psicólogo?

Ya he tenido experiencias anteriores al tema así que en vez de decir que era psicólogo preferí decirle que era estudiante de psicología y que llevaba el tercer año de la carrera, la idea era que no habláramos del tema porque seguramente esto me llevaría a tener una especie de terapia en el taxi. Al parecer, lo que le dije pareció no importarle porque luego me pregunto: ¿puedo hacerle una consulta? por cortesía le dije que sí, además solamente era una consulta.

Taxista: lo que sucede es que yo he tenido un matrimonio muy bueno, a finales del año cumpliré 25 años de casado con mi esposa, pero en este año todo ha marchado mal, yo he tenido menos tiempo de estar en la casa con mi familia porque ahora que uno de mis hijos (4) entro a la universidad el gasto es mayor, por lo que ahora me toca hacer horas extras para poder darles el estudio necesario a mis hijos, tal vez ellos no tengan todos los lujos que quisieran pero como padre me he esforzado para que ellos tengan estudio porque eso es lo que hoy en día vale. Mi esposa (40 años) ahora tiene que trabajar para ayudar a costear los estudios de mis hijos, ella está trabajando de secretaria en unas bodegas y en ocasiones sale tarde así que voy a traerla al trabajo, esto ha sido el trajín de estos últimos 8 meses. Sin embargo desde hace más 20 días ella me ha dicho que tiene mucho trabajo y que se debe quedar a dormir en su trabajo y salir por la mañana, sus turnos han cambiado, anteriormente entraba a las 7 am y salía a las 7 pm , pero ahora entra a las 2pm y sale a las 6 am.Siempre pensé que ella trabajaba sola porque ella me decía que solo recibía el producto que venía en cajas y giraba las órdenes para su traslado. Pero el día de ayer, llegue más temprano de lo normal (5:30 am) así que me quede esperando en el carro por un momento frente a la bodega, pero hacia frio así que preferí salir a tomar un café en una cafetería que estaba frente a las bodegas. Me atendió una señora de avanzada edad y me pregunto quién era yo y porque llegaba a traer a Sandra todas las mañanas. Le respondí que era su esposo y que venía todas las mañanas para llevarla a casa, de pronto ella me dijo: pensé que el policía era su esposo… ¿Cuál policía? Replique. El policía con el que viene saliendo ahora mismo me dijo asintiendo la cabeza, voltee a ver y ella venía con el “policía”, al instante le pregunte a la señora: ¿Por qué cree que el policía es su esposo? Ella dijo: los he visto besarse como adolescentes todas las noches, de hecho aquí vienen a cenar. En ese momento no sabía que pensar, no sabía que decir, así que fingí que no sabía nada. Me acerque al carro, lo arranque y pase a traer a la puerta a mi “esposa”.Eso paso el día jueves de la semana pasada y hasta ahora no he logrado encontrar la manera de decirle a mi esposa algo respecto al tema. No sé porque paso esto!!! ¿Que hice mal? ¿Por qué? ¿Y ahora que voy a hacer? ¿Hay alguna solución para esto?

Ulises: cuando el taxista término de contarme esto había estallado en lágrimas, yo había llegado a mi destino, no podía dejarlo sin responder a su pregunta, así que le dije que no podía atenderlo como debería porque ya llegue a mi destino pero si le diría aquello que puede hacer, antes de tomar una decisión.

Le dije que lo primero que debía hacer, es que investigara él mismo y que sus ojos vean que es cierto lo que le contaron, y que hasta que tenga evidencia de este suceso tome decisiones. Mientras tanto, no podía dejarse llevar por sus emociones.

Quería hacerle preguntas tales como: ¿Cómo te sientes? ¿Has pensado que hacer? ¿Qué harías si fuese cierto? Y otras… pero no tenía tiempo para esto, tenía una reunión que atender.

Así que, luego de decirle que investigara por él mismo, también le dije que era necesario ir al psicólogo, porque al parecer esta situación se está volviendo una carga para él.

Taxista: gracias por su consejo y a usted ¿Cuánto le debo por la consulta?
Ulises: no pasa nada, déjelo así, igual solo es una consulta no es terapia en sí.
Taxista: de ninguna manera, tengo que pagarle, porque así como cobro yo por dar un servicio usted me presto su servicio y debo pagarle.
Ulises: no hay pena, como le digo esto no es terapia, solo me hizo una consulta
Taxista: entonces yo tampoco le voy a cobrar lo del taxi, así quedamos a mano.
Ulises: jajaja ¿es en serio?
Taxista: por supuesto… y gracias por escucharme
Ulises: es un gusto, que tenga buen día.
Taxista: igual, gracias.

¿Por qué cuento esto?

Toque este tema porque así como el taxista, se me han acercado muchas personas con situaciones similares en lugares públicos (centros comerciales, colectivo, taxis, bancos) y en realidad no pretendo hacer terapia porque no podría hacerlo en lugares públicos, solamente escucho a las personas y eso les hace sentir mejor.

La verdad es que todos necesitamos terapia, pero las condiciones económicas impiden  que las personas asistan al psicólogo y esa es una de las razones que hace que cada vez que encuentren a un psicólogo en lugares públicos pretendan aprovechar la situación. Por mí no hay problema, pero les aclaro que eso NO es hacer terapia.

Si eres psicólogo  ¿te ha pasado algo como esto?

Compártelo y mira lo que sucede!

4 opiniones en “Érase una vez en un taxi”

  1. Soy tambien estudiante de psicologia en la Universidad Autonoma de Santo Domingo, cursando mi penultimo semestre actualmente. Me encanto leer tu publicacion, es una experiencia que todos los que estamos en este camino a lo mejor hemos vivido, pero el enfoque que le diste me hizo recordar que nuestro trabajo es ayudar a la gente, asi que: por que no escucharlos cuando tengamos un poco de tiempo?. Obviamente eso no sera una terapia en si, asi que ni siquiera estamos malgastando nuestro conocimiento, ademas, de que me parece una buena labor para la sociedad.

    Sique adelante colega! Saludos desde Republica Dominicana!

    1. Hola Wardys, en efecto en algún momento todo aquel que es psicólogo pasa por momentos similares y tienes razón debemos aprender a escuchar a los demás, gracias por leer el blog. Un saludo desde Guatemala 🙂

  2. si duda, ni exageración es lo común, me ha ocurrido muchas veces y al igual que tu psicoasesor, les escucho y hago algunas sugerencias, son fantásticas tus publicaciones, me fascina leerte… saludos y sigue compartiendo tus experiencias, exitos!!!

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