Errores del modelo de aprendizaje social de Bandura

modelo de aprendizaje social de Bandura

Desde su comienzo, a finales de la década de 1950, el modelo del aprendizaje social de bandura ha gozado de un apoyo entusiasta por parte de una cantidad cada vez mayor de practicantes de la psicología clínica, el trabajo social, la educación, la psiquiatría y muchas otras disciplinas.

El atractivo del modelo reside en su aproximación, orientada objetiva y experimentalmente al comportamiento humano: rechaza explicaciones intrapsíquicas y subjetivas (incluso nociones de la enfermedad mental y el inconsciente); define sus conceptos de una manera operacional; apoya sus principios básicos en los datos de laboratorio en lugar de hacerlo en abstracciones vagas; vincula sus actividades aplicadas a los resultados de la investigación cuidadosamente controlada, y evalúa de manera escrupulosa el grado de precisión y validez de sus procedimientos de evaluación y tratamiento por medio de una serie continua de investigaciones críticas. En pocas palabras, se considera que el modelo del aprendizaje social representa la mejor aproximación para el progreso de la Psicología como una ciencia del comportamiento en el campo de la psicología clínica aplicada. Sin embargo, sus detractores no están convencidos de lo anterior y sugieren los siguientes problemas de este modelo:

Modelo de aprendizaje social de Bandura

La aproximación del aprendizaje reduce a los seres humanos a un conjunto complejo de respuestas adquiridas que se derivan de una relación mecanicista con el ambiente. Esta perspectiva es muy estrecha y tiende a excluir las influencias genética, fisiológica, constitucional y otras que no se basan en el aprendizaje y, lo que es más importante deja de dar suficiente importancia a la experiencia subjetiva y la posibilidad de cada persona para el desarrollo positivo. En otras palabras, los conceptos del aprendizaje social se refieren a la conducta del individuo, pero ignoran al individuo como tal.

El modelo de aprendizaje social sólo se puede aplicar a ese campo limitado de la actividad humana en que el comportamiento se pueda medir. Por lo tanto no puede conceptualizar o mejorar de una manera adecuada los problemas humanos de una naturaleza compleja e interna.

Por consiguiente, los principios del aprendizaje social son muy buenos para tratar y explicar las fobias y otras relaciones de estímulo-respuesta que sean específicas y bastante sencillas, “pero ¿cómo puede manejar la pena sufrida por la pérdida de un ser querido, la vergüenza por el fracaso, la culpa imaginaria o real acerca de las transgresiones morales, el sentimiento penetrante de impotencia y otros afectos negativos? Al asemejar la conducta humana con la animal, y al centrarse en la conducta visible en lugar de hacerlo con los estados internos, se minimizan aquellos valores, sentimientos, fantasías y motivos que de una forma precisa distinguen y acosan la vida humana.

Los principios del aprendizaje en los que se basa el modelo del aprendizaje social no están bien establecidos y los mismos teóricos del aprendizaje no se ponen de acuerdo acerca de dichos principios. Por ejemplo, aún sigue siendo motivo de alguna discusión el tema acerca de la naturaleza y la función del reforzamiento en el proceso del aprendizaje; y esto ilustra la posición débil de muchos de estos conceptos. Además, aun cuando se establecieran de manera clara todos los principios del aprendizaje, aún permanecería la controversia acerca de si su origen en el laboratorio animal les permite que sean aplicados de una significativa al comportamiento de los seres humanos. De esta manera, un gato que se enfrenta con una tarea sin solución puede exhibir “neurosis experimental”, pero la conducta humana que se llama “neurótica” puede ser diferente y ser causada por un proceso distinto.

Las aproximaciones del aprendizaje social a la Psicología clínica no son tan especialmente científicas o validadas con la claridad que le adjudican sus defensores. Muchos de los procedimientos de evaluación y tratamiento que representan el modelo se basan más en la experiencia clínica que en la investigación experimental, y en los casos en que se dispone de la evidencia experimental, no siempre apoya de manera contundente las técnicas basadas en las teorías del aprendizaje. Además, se discute que los otros modelos también producen alguna evidencia experimental a favor de sus conceptos y procedimientos y, por lo tanto, la perspectiva del aprendizaje social de ninguna manera se encuentra aislada en su respeto por el método científico.

Referencia: Bernstein, Douglas A. “Introducción a la psicología clínica” editorial McGraw-Hill de México, S. A. de C. V. 1982. Pág. 100

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