Estrategias para afrontar el dolor

Estrategias para afrontar el dolor: El dolor se percibe actualmente como un proceso de afrontamiento en el cual el estrés y las características de la personalidad pueden jugar papeles importantes. El grado en que nuestros cuerpos están heridos o dañados no tiene una relación directa con la cantidad de dolor que experimentamos.

El conocimiento amplifica la manera en que las personas tratan sus cuerpos heridos o dañados para reducir o aumentar el dolor que se experimenta. La manera en la que una persona interpreta la herida o daño tiene influencia en la atención que presta a sentir dolor. La respuesta que obtiene una persona de los demás cuando les comunica su dolor también influye sobre la intensidad de éste y si la situación derivará hacia una discapacidad considerable (por ejemplo, no ser capaz de trabajar).

El afrontamiento activo, como permanecer en actividad e ignorar el dolor, se puede asociar con un mejor funcionamiento psicológico y físico, mientras que el afrontamiento pasivo, como el descanso y retraimiento social, se puede asociar con un funcionamiento pobre. (Obviamente, la actividad o pasividad de un paciente debe ser congruente con la asesoría médica.)

Las autoafirmaciones activas y optimistas (como “Yo no pienso en el dolor”, “Pretendo que no es parte de mí”, “Aunque me duele, simplemente sigo adelante”) son particularmente eficaces como estrategias cognitivas para afrontar el dolor. Mientras que algunas variables juegan un papel en el proceso de afrontamiento, existen dos que recientemente han recibido creciente atención y son el estrés y las diferencias individuales en las características de la personalidad.

Estrategias para afrontar el dolor

  1. Ignorarlo puede ayudar a una persona a llevar una vida más activa y satisfactoria.
  2. Las distracciones (por ejemplo, leer una revista o un libro) ayudan a algunas personas a prestar menos atención al dolor (especialmente al dolor agudo) o a la discapacidad.
  3. Las autoafirmaciones positivas, como “No dejaré que esto me moleste”, a menudo se asocian con niveles bajos de la severidad autorreportada del dolor.
  4. Catastrofizar, esto es, el uso de autoafirmaciones negativas excesivas o exageradas como “Mi condición va a empeorar progresivamente” se correlaciona negativamente con la adaptación al dolor.
  5. Tener esperanza o rezar: “Tengo fe en que algún día los médicos encontrarán una cura para mi dolor” se asocia negativamente con la adaptación al dolor.

Referencia: SARASON, IRWIN G., SARASON, BARBARA R. “Psicopatología. Psicología anormal: el problema de la conducta inadaptada” Undécima edición. PEARSON EDUCACIÓN, México, 2006. Pág 222

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