Evaluación de la comunicación y lenguaje en niños con TEA

evaluación de la comunicación

La evaluación de la comunicación y el lenguaje en niños con TEA son alteraciones que constituyen uno de los déficits centrales en aquellos que padecen de TEA, por lo que su evaluación es muy importante.

Según los signos y síntomas un niño con TEA sufre de alteraciones y limitaciones en esta área. En muchos de los casos clínicos se observa en la mayoría una dificultad en la adquisición del lenguaje.

Evaluación de la comunicación y lenguaje en niños con TEA

Uno de los ejemplos claros son casos en los que se tienen personas con síndrome de Asperger, quienes adquieren un lenguaje formal adecuado, pero aún asi tienen muchos problemas para utilizarlo eficazmente para comunicarse.

Se debe tener en cuenta que el lenguaje es sólo una de las formas de comunicación que se pueden alterar en TEA; en concreto, es aquella que emplea la combinación de palabras en base a ciertas reglas combinatorias (gramática) para expresar mensajes oralmente, a través del habla (forma en la que se combinan los sonidos, producidos a través de actos motores orales, para producir el lenguaje).

Por otro lado, la comunicación es un concepto más amplio, que engloba a todas las formas de enviar mensajes o información a otro individuo, y pueden ir desde gestos, miradas y expresiones a la escritura, los signos, el lenguaje de los abanicos, el Morse y un largo etcétera. En lo referido estrictamente al lenguaje, el estudio de la posible presencia de alteraciones características de TEA (ecolalia, alteraciones prosódicas, neologismos, lenguaje repetitivo, inversión pronominal…) no es la única razón por la que

debemos evaluar esta capacidad. Conocer el nivel de lenguaje alcanzado por una persona es necesario porque esta competencia es, junto con la inteligencia, una de las capacidades que mayor influencia tienen sobre la presentación de los síntomas, así como en el pronóstico del trastorno.

Por tanto, evaluar la competencia en el área del lenguaje ayudará a interpretar sus síntomas. Además, es necesario valorar el lenguaje y la capacidad comunicativa para definir objetivos de intervención y las estrategias más adecuadas para lograrlos.

En el año 2009 Paul y Wilson, dos autores que investigaron acerca del TEA propusieron que los objetivos de la evaluación de la comunicación y el lenguaje de una persona con TEA deben ser los siguientes:

  1. Identificar cómo se comunica (frecuencia, funciones comunicativas, medios de comunicación utilizados…), tanto en lo referente al lenguaje como por otros medios.
  2. Determinar el grado de responsividad y reciprocidad de la persona.
  3. Describir el nivel de lenguaje formal alcanzado (ausente, retraso, alteración específica o punto fuerte).
  4. Comparar la competencia gramatical adquirida con las habilidades pragmáticas mostradas.
  5. Identificar patrones atípicos de lenguaje típicos de personas con TEA (ecolalia, alteraciones prosódicas, neologismos, lenguaje repetitivo, inversión pronominal…).
  6. Determinar la necesidad de la persona de utilizar sistemas facilitadores/aumentativos de comunicación y elegir el más apropiado.

Partiendo de los datos recogidos en la evaluación, en colaboración con la familia y el conjunto de profesionales que les dan apoyo, se deben programar objetivos de intervención en comunicación y lenguaje.

Respecto a la comunicación no verbal de las personas con TEA más jóvenes o con mayores limitaciones, siguiendo de nuevo la propuesta de Paul y Wilson, es necesario valorar los siguientes aspectos:

  1. la frecuencia con la que una persona se dirige a otros
  2. las funciones comunicativas empleadas
  3. las posibles limitaciones en intención comunicativa
  4. interacción social
  5. regulación de la conducta de otro
  6. compartir la atención
  7. los medios usados para comunicarse
  8. vocalizaciones, lenguaje, gestos (que pueden variar en complejidad simbólica)

Los autores también sugieren valorar la  responsabilidad de los niños ante los actos comunicativos de otras personas, como llamarles por su nombre o atender a la voz de otra persona que habla sin dirigirse a ellos.

En los casos de las personas con TEA que han desarrollado el lenguaje, debemos evaluar su capacidad para usarlo comunicativamente, ya que una de las dificultades características del trastorno son sus importantes limitaciones en el uso del lenguaje, en la pragmática.

Referencia: Marín, Francisco Alcantud. “Trastornos del espectro autista detección, diagnóstico e intervención temprana” © Primera edición electrónica publicada por Ediciones Pirámide (Grupo Anaya, S. A.), Madrid, España. 2013. Pág. 132

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