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Filosofía de Donald Trump según Alfred Adler

16 enero, 2019
Donald Trump

Donald Trump describió su filosofía como la “piensa a lo grande”. Aspiró a sobrepasar a su padre y a otro promotor de bienes raíces, William Zeckendorf. Esta aspiración ilustra el concepto de Adler de la protesta masculina, la cual “intensifica los deseos del niño, quien busca sobrepasar al padre en todo respecto”.

Esta lucha se refleja en los recuerdos tempranos de la niñez. Trump se recuerda, siendo joven, rogándole a su padre que lo llevara a ver el edificio del Empire State, entonces la estructura más alta del mundo. Una de sus construcciones de la niñez fue tan alta que empleó sus bloques y varios de los de sus hermanos. Para impedir que su hermano tomara sus bloques nuevamente, Donald los pegó. Ya entonces su estilo de vida incluía inteligencia y habilidades extraordinarias para reclamar “lo más alto para él”, aunque pasarían años antes de que planeara construir en la ciudad de Nueva York el edificio más alto del mundo.

Donald Trump

Trump recuerda que siempre fue asertivo, incluso agresivo. En el segundo año, le pegó a su maestro de música, dejándole un ojo morado. Esta experiencia temprana, combinada con su agresividad en los tratos de sus negocios, lo hizo ajustar en la descripción de Adler de un tipo gobernante.

La notable exhibición de su nombre, la marca Trump, puede ser rastreada hasta sus recuerdos infantiles. Observó que el diseñador de uno de los puentes principales del Río Hudson no fue nombrado en una ceremonia de inauguración del puente. Trump parece haber hecho votos para que nunca le pasara a él. Además, debió de haber sido sensible en la niñez al hecho de que su hermano mayor tuvo el privilegio de tener el nombre de su padre. La exhibición pública de su propio nombre pudiera reivindicar un sentido particular de inferioridad en este punto.

El papá de Trump, Fred Trump, había intentado que su hijo mayor, Fred, hijo, siguiera sus pasos como un promotor de bienes raíces. Sin embargo, éste no mostró ningún interés en el negocio. Más tarde se volvió alcohólico, lo que resultó en una muerte temprana. Donald, sin embargo, estaba interesado en el trabajo de su padre desde su niñez. En este caso, la predicción de Adler de que el segundo hijo sería más exitoso se confirma si estamos de acuerdo en que este negocio de la construcción no considera a las niñas.

No existe una evidencia clara de que el adulto Donald Trump estuviera listo para confinar a las mujeres a los roles tradicionales. Aunque la mamá de Trump era ama de casa, Trump informa que “He contratado a muchas mujeres para trabajos importantes, y han estado dentro de lo mejor de mi gente”. Su esposa Ivana, antes de su divorcio, también participó activamente en algunos aspectos de su negocio.

Adler sugirió que la marca de una salud mental es el interés social. ¿Cómo puede ser medido Trump por este criterio? La meta para construir excepcionales proyectos y amasar una gran fortuna seguramente parece egoísta en lugar de orientada a los demás. Su servicio a la ciudad de Nueva York al renovar el Wollman Rink puede reflejar su interés social; pero la publicidad fue un impulso a su carrera, de manera que su motivación es cuestionable. Incluso su oferta para dar techo a los indigentes en uno de sus departamen- tos fue, a pesar de sus detractores, una motivación egoísta. En ese tiempo trataba de echar a los residentes de unos departamentos, quienes estaban protegidos por controles de renta, a fin de renovar el edificio. Tal vez el desarrollo de un interés social es una eta- pa de la vida media de Donald Trump. En su autobiografía, dijo: “El mayor reto que puedo ver en los siguientes veinte años es resolver algunas formas creativas para regresar algo de lo que he recibido”. Al inicio de sus cuarenta, al momento de hacer la declaración anterior, le quedan todavía varias décadas para cumplir el criterio adleriano del interés social.

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