Historia y desarrollo del DSM

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La primera edición del DSM, de la American Psychiatric Association, que apareció en 1952, fue el primer manual psiquiátrico oficial en describir los trastornos psicológicos y, como tal, fue un avance importante en la búsqueda de un conjunto estandarizado de criterios diagnósticos. Aun cuando constituye un paso en la dirección correcta, estos criterios eran demasiado vagos y poseían una baja confiabilidad.

Una segunda limitación del DSM-I era que estaba basado en el supuesto teórico de que los problemas o “reacciones” emocionales causaban el trastorno que describían. La segunda edición o DSM-II se publicó en 1968. Ésta fue la primera clasificación de los trastornos mentales basada en el sistema contenido en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIÉ).

El DSM-II representó un alejamiento del concepto de que la mayoría de los trastornos psicológicos eran reacciones emocionales. Los autores de esta edición trataron de utilizar términos diagnósticos que no implicaran un marco teórico particular pero, en retrospectiva, queda claro que basaron sus criterios en conceptos psicoanalíticos. Además, estos criterios eran tan holgados, que un clínico con una preferencia teórica particular podía ajustar el diagnóstico de un cliente a su teoría, en vez de ajustaría a la condición real del paciente.

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Para superar estos problemas de baja confiabilidad, en 1974 la American Psychiatric Association reunió a un grupo de trabajo formado de académicos y profesionales clínicos eminentes, para preparar un nuevo y más extenso sistema de clasificación, que reflejara la información más actualizada sobre los trastornos mentales. El grupo de trabajo se dirigió a desarrollar un manual que tuviese una base empírica y que fuese clínicamente útil, confiable y aceptable para los clínicos e investigadores de diferentes orientaciones.

Cuando el DSM-III se publicó en 1980, fue anunciado ampliamente como una importante mejora sobre sus predecesores. Proporcionaba criterios de clasificación y definiciones precisas para cada trastorno. Estos criterios permitieron a los clínicos cuantificar mejor y ser más objetivos al asignar diagnósticos. Sin embargo, el DSM-III tenía algunos problemas; por ejemplo, en algunos aspectos el manual no especificaba lo suficiente sus criterios. Debido a estas limitaciones, la American Psychiatric Association intentó una vez más mejorar y refinar el sistema diagnóstico.

El DSM-III-R, fue publicado por la American Psychiatric Association en 1987, con la intención de que sirviera como un manual intermedio hasta que pudiese presentarse una revisión más completa, el DSM-IV, en 1994.

Poco tiempo después de la publicación del DSM-III-R, la American Psychiatric Association formó un grupo de trabajo para el DSM-IV, con la intención de proporcionar una base empírica para los diagnósticos en el nuevo manual. Se reunieron grupos de trabajo que investigaban trastornos específicos, para realizar un proceso de tres etapas que implicaba más pruebas de confiabilidad y validez de los diagnósticos. En la Etapa 1 de este proceso se realizaron revisiones profundas de las investigaciones publicadas. La Etapa 2 implicó análisis exhaustivos de los datos de investigación, algunos de los cuales no habían sido publicados previamente. Se aplicaron, de forma rigurosa, los criterios del DSM-III-R a estos análisis, con la intención de añadir o cambiar criterios sobre la base de los hallazgos analíticos.

La Etapa 3 fue la fase más larga y ambiciosa del proyecto, incluyó ensayos de campo para que los entrevistadores evaluasen a miles de personas con trastornos psicológicos diagnosticados. Estos ensayos de campo fueron intentos de los investigadores para establecer la confiabilidad y validez de los nuevos criterios diagnósticos. En las pruebas de confiabilidad, pares de clínicos proporcionaron evaluaciones independientes de clientes, a través de entrevistas video grabadas. La evaluación de la validez de las categorías diagnósticas constituyó una tarea aún más desafiante; los profesionales clínicos llevaron a cabo ensayos de campo enfocados, en los que se estudiaron a los individuos diagnosticados con un trastorno específico. El propósito de estos ensayos de campo era determinar el número y naturaleza de los criterios necesarios para que los clientes fueran diagnosticados con trastornos específicos.

En el año 2000, la American Psychiatric Association publicó una “revisión de texto” del DSM-IV, denominado DSM-IV-TR, que incluye diversas revisiones editoriales: corrección de errores factuales menores que se identificaron en el DSM-IV, actualizaciones del contenido y otros refinamientos realizados para incrementar el valor educativo del texto. Aun cuando la última versión se abrevia oficialmente como DSM-IVTR, muchos profesionales prefieren la designación más simple de DSM-IV.

En el año 2013 se lanzó oficialmente la 5ta. Versión del DSM que sería el DSM-V. Esta última edición fue una de la más criticadas por la comunidad de psiquiatras y psicólogos que utilizan el DSM. Al recibir una fuerte crítica las instituciones que financiaban las investigaciones del DSM descarto apoyo para siguientes investigaciones.

Hasta la fecha no sabemos con exactitud, si las investigaciones para la próxima versión que sería el DSM-VI seguirán. Aun así, el DSM ha sido un manual de apoyo que ha sido muy eficiente para el diagnóstico de trastornos mentales, por lo que sería una pena que dejaran las investigaciones al paso que van.

Esta ha sido una breve historia acerca del desarrollo del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. DSM-5).

Referencia: Richard P. Halgin Susan, Krauss Whitbourne (University of Massachusetts atAmherst) Traducción: Leticia Pineda Avala; Jorge Alberto Velázquez Arellano “Psicología de la anormalidad” Perspectivas clínicas sobre desórdenes psicológicos Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana Editores, S. A. México, D. F. 2004.

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