Homosexualidad, esperanza y curación

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Sinopsis:

 

                                                Ningún aspecto de la revolución sexual contemporánea ha sido más discutido y ha causado tanto malestar como la homosexualidad. Durante años, hemos estado agobiados por dos posiciones contrarias. Por un lado, el movimiento pro-homosexual, que clama por una total tolerancia y aceptación; por otro, (actualmente más oculto), los que rechazan de pleno el problema homosexual y se niegan a tomárselo en serio.

 

                                                                                                                                                      De cualquier modo, hasta ahora, las cuestiones más importantes sobre la homosexualidad no han sido tratadas a fondo: sus causas y sus orígenes, así como los posibles cambios en la conducta y en la tendencia homosexual.
                                                                                                                                                               Hoy en día, después de bastantes años de duras controversias, existe un deseo de llegar a alguna conclusión. En parte, esto se debe a un cambio en la opinión pública respecto al problema, ya que el movimiento homosexual radical de finales de los años 60 y 70 ha empezado claramente a retroceder, y el gran público que había llegado a considerar atentamente el problema homosexual, ha comenzado también a abandonar la gran simpatía que tenían por el movimiento en el pasado. 

Los mismos homosexuales han comenzado a meditar y reflexionar sobre su modo de vida. La crisis originada por el SIDA ha evidenciado algunas de las consecuencias del estilo de vida “gay”, totalmente desinhibido y militante. El SIDA es sólo un componente de un conocimiento más amplio, tanto entre los homosexuales como entre otras personas, de que ese modo de vida, con independencia de cualquier consecuencia médica, ha resultado realmente dañino para muchos. 

En resumen, creo que vivimos en una época, en la cultura americana y occidental, donde es posible la reflexión racional, crítica, pero llena de comprensión humana sobre la homosexualidad. El libro Homosexualidad y esperanza, de Gerard van den Aardweg, no podía haberse publicado en un momento más oportuno. 

La cuestión puede ser resumida de la siguiente manera: por un lado tenemos buenas razones para ser comprensivos y para interesarnos por los homosexuales, para reconocer la realidad de su situación. NO podemos ignorarles ni, simplemente, obligarles a cambiar su comportamiento. Por tanto, hemos aceptado el problema homosexual como un problema importante y real que requiere nuestra atención. 

Por otro lado, han aparecido en las últimas décadas numerosos estudios relevantes sobre el origen de la homosexualidad. Algunos afirman con gran seguridad y demuestran con pruebas, que la tendencia homosexual puede ser, y en algunos casos ha sido, modificada. La literatura de investigación que reafirmaba esta tesis fue bastante bien acogida. No obstante, como consecuencia del movimiento homosexual militante, este planteamiento fue marginado en los últimos veinte o veinticinco años, y ha permanecido como una posición minoritaria dentro de la psicología. El Dr. Van den Aardweg señala que esta investigación es extremadamente importante e insiste en que hay que tenerla en consideración. Esto, por sí mismo, es un importante logro. Además, él acepta que la homosexualidad es un grave problema, y describe un modo psicológico para tratarla. Con esto, el Dr. Van den Aardweg sitúa la homosexualidad en un nuevo contexto: el de la esperanza y el cambio. 

¿Por qué debe ser importante la esperanza? Después de todo, muchos homosexuales propugnan una total aceptación de su modo de vida como intrínsecamente válido. Pero también es evidente que un gran número de homosexuales están muy insatisfechos con su modo de vida. Cuando se percatan de su homosexualidad, lo a mayor parte se sienten horrorizados y deprimidos. El estilo de vida homosexual trae consigo grandes dosis de culpa, no culpa neurótica (aunque estoy seguro de que también ha algo de esto), sino auténtica culpa: por la promiscuidad sexual; a consecuencia de las constantes mentiras sobre las relaciones amorosas permanentes que se rompen en semanas, e incluso a veces en días u horas. Este sentimiento de culpa, unido a la esperanza frustrada de poder tener una vida heterosexual, pesa enormemente sobre muchos homosexuales. La esperanza que se ofrece aquí es la ayuda para aliviar tales conductas, ideas y emociones dolorosas en extremo. 

El marco teórico para el cambio nos proporciona también un modo más racional de entender el problema homosexual y su tratamiento. En las últimas décadas hemos aprendido bastante acerca de las condiciones psicológicas (trastornantes y debilitantes) que afectan a gran número de personas. Tenemos ahora plena conciencia de los millones de personas que sufren o han sufrido las consecuencias del alcoholismo, de la ludopatía, del abuso de las drogas, de los desórdenes maníaco-depresivos, esquizofrenia, anorexia, bulimia, estados graves de ansiedad, depresiones y fobias. Quizá todos nosotros, en algún grado y en algún momento de nuestras vidas, sufriremos alguna de estas enfermedades, igual que podemos tener, en un momento u otro, algún problema de salud física. 

Es muy importante el hecho de estar acostrumbrados a pensar en la curación de las patologías psíquicas, igual que sucede con las enfermedades físicas. Todos conocemos a personas que han podido superar algún tipo de dolencia cardiaca, hipertensiones y también a otras que viven durante años con cáncer. O que se han curado del alcoholismo o de problemas psíquicos, como una profunda depresión, y son más fuertes gracias a ello. Tal vez nosotros mismos hayamos superado situaciones similares. 

El Dr. Van den Aardweg demuestra que la homosexualidad es una de las patologías a las que todos estamos expuestos. El origen radica en la forma en que somos educados y en diversas experiencias de nuestra vida. Como cualquier otra patología, podemos entenderla y curarnos de ella. Van den Aardweg extrae la homosexualidad de un sistema extremadamente irracional y la coloca en un contexto racional y realista. 

La homosexualidad no es una condena permanente a un modo de vida que será siempre contrario a la forma de vida heterosexual y a la mayoría de las instituciones más notables de nuestra sociedad. Los homosexuales no están condenados a una forma de vida alienante, marginadora y muy restrictiva de la persona. Una vez que hemos comprendido la homosexualidad como un problema psicológico del que uno puede recuperarse, nuestra visión de la cuestión homosexual cambia en dos sentidos. Al homosexual se le da la esperanza para cambiar, y al mismo tiempo, hay una aceptación del homosexual como parte de la común sociedad humana y, al igual que el resto, sujeto a patologías. Esto es particularmente cierto cuando vemos la homosexualidad como una situación de la cual uno puede curarse y en este proceso, Dios mediante, llegar a ser una persona más fuerte para encarar con éxito el reto que tiene. Esto necesita ser subrayado. Por ejemplo: sé de un grupo de homosexuales de Nueva York llamado “Coraje”; sus miembros trabajan duramente por llevar una vida cristiana y en concreto una vida sexual casta. Su nombre es adecuado, ya que tal forma de vida exige mucho valor, mucho coraje. En el proceso de desarrollo de una respuesta cristiana a su homosexualidad, estos hombres de convierten en modelos de fortaleza y coraje para muchos otros, incluidos los heterosexuales. De hecho, muchos heterosexuales sufren también estilos de vida enfermizos –en concreto, varios tipos de conductas sexuales comunes entre los heterosexuales, que son ahora reconocidas por muchos psicólogos como dependencias adictivas; así, la promiscuidad sexual, la masturbación habitual y el fetichismo sexual. Los homosexuales que puedan trascender su situación sirven de modelos de fortaleza y esperanza para muchos otros. 

En sus tesis, van den Aardweg enfoca la experiencia de la autocompasión como núcleo de la psicología del homosexual. Es importante señalar que las consecuencias neuróticas de la autocompasión no se limitan a la homosexualidad en ningún caso. La autocompasión es una enfermedad que afecta a muchos tipos de personas. Una de las mayores contribuciones de van den Aardweg es la de describir la dinámica que origina la autocompasión y algunos de los procedimientos psicoterapéuticos que pueden reducirla. Así, su trabajo en este campo es también valioso para personas interesadas en cómo afecta la autocompasión a la vida de personas heterosexuales. 

El Dr van den Aardweg utiliza el humor como terapia para el tratamiento de la neurosis de autocompasión en los más diversos tipos de personas. Cualquiera que sufre el sentimiento de autocompasión es candidato al tratamiento del humor. De hecho, pienso que el humor es una técnica de posible utilidad muy extensiva en psicoterapia, que merece un mayor interés teórico que el recibido hasta ahora por parte de los psicólogos. 

La tesis del Dr. Van den Aardweg se apoya sobre un área importante de la psicología: la educación de los niños y, en particular, la relación entre ésta y el desarrollo moral y ético. Cualquier fallo en el desarrollo normal de la identidad sexual tiene consecuencias morales y éticas. Van den Aardweg, de forma perspicaz y concisa, describe el conjunto de actitudes y valores que pueden conducir a un error en el desarrollo de la orientación heterosexual del niño. Su interpretación del desarrollo de la homosexualidad proporciona una perspectiva de psicología evolutiva, en particular en las características éticas y morales del niño. Urjo a los lectores interesados en este aspecto del desarrollo infantil a prestar especial atención al testimonio y tesis del autor. 

Finalmente, el punto de vista del doctor es especialmente significativo para la comunidad cristiana. No utiliza de modo explícito ningún concepto o teoría explícitamente cristiana en su interpretación de la homosexualidad o en su respuesta clínica. Sin embargo, este libro es una contribución profunda a la respuesta cristiana a la homosexualidad. 

Al orientador cristiano que tenía buenas razones para pensar que la tendencia homosexual no podía cambiarse, se le presentaba un serio dilema moral. Podía aceptar a la persona, pero si la inclinación homosexual no podía ser modificada, tenía que aceptar su conducta homosexual como válida. Hacer esto, sabiendo que el Judaísmo, del que Jesús era un fiel representante, condenaba inequívocamente la homosexualidad, era rechazar las Escrituras y la Tradición de la Iglesia en esta cuestión; no sólo en los 2.000 años de vida cristiana, sino también en los 3.000 precedentes de vida judía. 

La otra posibilidad es igualmente inaceptable, esto es, rechazar al homosexual, decirle que lo que estaba haciendo era incorrecto, pero no ofrecerle ayuda. Ambas opciones son anticristianas, y parecía que no había otras. 

Todos conocemos el célebre episodio de Jesús y la mujer adúltera, cuando El no quiso condenarla, y sabiamente, encontró una forma de alejar a aquellos que querían lapidarla. Cuando se quedaron solos, Jesús le dijo con claridad: “Vete y no peques más”. Hay ayuda real en este libro, así como en los textos recientes de otros psicólogos, tanto cristianos como no, que luchan con el problema de la homosexualidad. Estos y el doctor Van den Aardweg dan consejos importantes sobre la forma en que uno puede ayudar al pecador que honestamente quiere ir no pecar más. 

 

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6 opiniones en “Homosexualidad, esperanza y curación”

  1. Desde luego quiero aprovechar la oportunidad para felicitarte por la difusión cultural que haces de la psicología, es una labor muy loable, sobre todo porque tu página se encuentra al alcance de muchas personas que desafortunadamente no tuvieron el acceso a una educación formal y que pueden encontrar valiosa información por éste medio. Por otro lado, para quienes si tuvimos la oportunidad de estudiar profesionalmente pues aprovechamos para enterarnos de ciertos conocimientos que tal vez no poseíamos. Quisiera que tomaras mis comentarios de la manera más constructiva que te sea posible, no deseo de ninguna manera ofenderte pero soy una persona que está especializándose actualmente en temas de educación sexual y diversidad y no podía dejar escapar la oportunidad de hacerte este comentario para que pudieras leer la información que te comento y así poder brindar una perspectiva más objetiva. Gracias
    Atte. Marco Figueroa

  2. En mi país, importantes y reconocidos escritores y algunos de ellos psicólogos como como Marina Castañeda, Guillermo Núñez Noriega, Rodrigo Laguarda y Juan Luis Álvarez-Gayou han escrito acerca de los aspectos psicosociales de la homosexualidad y un importante debate aún vigente es el considerar que muchas de las afecciones a nivel emocional que presentan algunos homosexuales (porque tampoco pueden sostener que todos están mal psicológicamente hablando) son causadas precisamente por la forma en que son tratados por la sociedad en la que viven y no porque presenten trastornos emocionales “propios de su orientación sexual” como parece insinuarlo la postura que aquí se sostiene. Deberías leer a estos autores o estar un poco más especializado al respecto como para tomar una postura, de lo contrario sólo evidenciarías la escasez de información que manejas en el tema. Segundo, ¿cómo puedes contradecirte al decir que tu labor como psicólogo no es “ayudar a los demás a resolver sus problemas” sino “orientar”? Me puedes decir exactamente ¿qué parte de orientar no es ayudar a tus pacientes a resolver sus problemas?. Deberías considerar re leer lo que escribes, insisto ésta página es muy instructiva y no te haría nada mal el revisar tus textos y comentarios antes de publicarlos porque podrían inducir a una mala interpretación de lo que estás sosteniendo. Finalmente quisiera sugerirte que consideraras hacerte asesorar por alguien que pueda revisar tu redacción y ortografía porque es un aspecto que se muestra endeble tanto en éste como en otros comentarios que he leído y eso es un aspecto que evidencia de cierta forma el nivel cultural de quien publica, por eso sería bueno que lo atendieras, te daría una mayor credibilidad ante tus lectores.

  3. Por otro lado, soy psicólogo social egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana, una de las más importantes universidades de mi país (México) y por experiencia personal puedo decirte que no tienes mucho que contarme que me sorprenda sobre homosexualidad y machismo a mí que vengo de un país machista por antonomasia; y a pesar de eso no considero que la homosexualidad sea una orientación patológica. Precisamente como estudioso del comportamiento humano estoy constantemente actualizado acerca de los últimos descubrimientos en torno a aquellos aspectos que tengan que ver con el comportamiento sexual (el área de mi interés) y has de saber que al día de hoy no existe ningún estudio psiquiátrico, psicológico, genético ni antropológico concluyente acerca de la posibilidad de que la homosexualidad sea una condición patológica; por este hecho es que los debates aún siguen y seguirán por mucho tiempo. Debido a lo anterior considero que es muy aventurado el que justifiques tu posición sólo porque en tu país esa sea la situación.

  4. Hola, tengo algunos comentarios que hacer acerca de la página. En realidad considero que es sumamente instructiva en muchos aspectos de la psicología en general. No obstante, creo que tienes importantes errores en aspectos éticos que deberías tomar en cuenta, sobre todo por las personas que te leen – o al considerar quien aquí publica-. Primero no creo que en algún país del mundo -salvo con fines rituales- la homosexualidad sea considerada como “normal”, sobre todo porque la orientación mayoritaria es la heterosexual, así que el primer error se encuentra en justificar la percepción que tienes sobre lo patológico de la homosexualidad con base en el país en el que vives, en todo caso deberías mencionar que por la existencia del machismo en Guatemala se considera que es patológica pero no que tú mismo lo pienses, porque eso sugiere lo que escribiste: “no porque yo trate de tachar a la homosexualidad como algo patologico quiere decir que lo es”.

  5. gracias por tu comentario, sin embargo lo esta publicado en este post es un material que no he creado yo, ahora bien, respecto a tu comentario sobre la homosexualidad, en realidad no trato de ser cerrado solamente trato de evidenciar algo que para mi lo es, no porque yo trate de tachar a la homosexualidad como algo patologico quiere decir que lo es, por lo que he logrado entender en mi pais Guatemala, existe una ideologia machista por lo tanto la conducta homosexual en los hombres se ve no solo como un problema si no que el simple hecho de ser homosexual en este pais te margina de la sociedad, ahora bien, en otras culturas puede ser algo “normal” quizas en europa sea normal, pero en Guatemala no lo es. 
    Mi papel como psicologo no es ayudar a los demas a resolver sus problemas, mi papel como psicologo es orientar, yo tengo muchos problemas como para ocuparme de otros de los demas, el psicologo que se ocupa del problema de sus pacientes es alguien que esta cometiendo un error, el psicologo solo orienta no resuelve problemas, quienes resuelven sus problemas son los propios pacientes.Entiendo que te sientes ofendido, pero si estuvieras en el contexto en el que me desenvuelvo a diario entenderias porque es que te digo esto. En lo que a mi me concierne no discrimino a nadie, incluso tengo amigos homosexuales y amigas lesbianas, tampoco margino a nadie por lo que es o tiene.Gracias por leer lo que escribo, me inspiras a investigar màs acerca de esto n.n 

  6. Pesimo, no creo que alguien que piense que la homosexualidad es un problema pueda de verdad ayudar a alguien, es lamentable que subas material asi, venia leyendo otros post pero este me indica la clase de ideas y valores que manejas. Te respeto, y disiento profundamente en lo que el libro sugiere descaradamente. Biologismo mediocre, supuesto etiticismo, racionalismo de centavos, no vale la pena. Discriminar a las personas es una actitud pésima y si se consolida con el tiempo patologico, seguir intentando quitarle el misterio a la vida con supuesta soluciones a lo que creen que pueden “mejorar” es de novela de ficción, ingenuos, no se sabe y nunca se sabrá como funciona la mente humana, no hay formula que diga como enamorarse de una mujer o a un hombre, mediocres sigan su lucha que hace tienen la historia anunció su franca derrota.

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