Ideas erradas acerca de la terapia conductual

 terapia conductual

Es simple y fácil de aplicar

Durante los años 70 surgieron informes significativos en los que se describían logros en el tratamiento de una gran variedad de conductas problemáticas en niños y adultos. En estos informes se proporcionaban datos experimentales que mostraban reducciones dramáticas de problemas como miedos intensos de diversa naturaleza, conducta autodestructiva en niños autistas, conducta delirante en pacientes esquizofrénicos, en poco tiempo de tratamiento.

Un ejemplo, es el del tratamiento apresurado de problemas enuréticos o comportamientos relacionados con el control de esfínteres. En los últimos años se ha desarrollado una tecnología variada y efectiva para el tratamiento de problemas como éste y se han publicado varias “recetas” que pueden servir de guía para los modificadores de conductas. Puede resultar tentador para un terapeuta ahorrarse un análisis tedioso con solo aplicar una de estas recetas y producir un cambio impresionante en un par de semanas con un programa bien nutrido de contingencias de refuerzo y castigo de las conductas aparentemente indicadas.

Un verdadero terapeuta conductual toma el tiempo necesario para que los pacientes vayan encontrando por ellos mismos las variables relevantes con la ayuda del método del análisis de la conducta con el que trabaja. Lo que se transmite en la comunicación con terapeuta-paciente. La actitud correcta es la de trabajo exploratorio en conjunto con el terapeuta y paciente con variables de modificación de las circunstancias relevantes a las conductas a trabajar, y clara consciencia de que se necesitarán ajustes y altibajos antes de conseguir un éxito seguro. Esto no se simple y fácil de aplicar como algunos creen.

Involucra procedimientos bárbaros en animales

Esta idea errónea también puede tener su origen en algunos acontecimientos históricos asociados al desarrollo de la terapia conductual. En los años setenta, el personal de algunos hospitales y cárceles en Estados Unidos llamó modificación de conducta a la práctica de algunos procedimientos drásticos como la lobotomía, terapia aversiva química, y terapia electroconvulsiva.

Hoy en día, el curso de la investigación en terapia conductual se produce con sujetos humanos y cada vez más en condiciones clínicas reales o por medio de diseños experimentales que alteran de forma mínima el ambiente natural.

Tiene una manipulación irrespetuosa de la autonomía del paciente

Tal vez debido a los enfoques terapéuticos, como el gestáltico o la terapia centrada en el cliente le han dado “respeto a la libertad personal y autonomía” a los pacientes en el proceso terapéutico; muchos, en cambio, han llegado a pensar que enfoques “opuestos” como la terapia conductual no tienen esta preocupación por la integridad del paciente y su potencial de autodirección. Aunque por lo general es errónea, la preocupación por la autonomía del paciente varía dependiendo de la filosofía general acerca de la naturaleza del ser humano que el terapeuta profese.

La terapia conductual en sí misma no es, ni se propone serlo, una filosofía del hombre que establezca criterios acerca del qué y cómo éste debe ser. El terapeuta

conductual es libre de concebir la naturaleza humana de acuerdo con la filosofía con la que más se sienta identificado y de acuerdo con ello orientar su práctica terapéutica.

Para algunos terapeutas de la conducta su enfoque es aún mayor garantía de libertad para el paciente que otros enfoques, precisamente porque éstos tienden a imponer una determinada concepción del hombre siempre implícita en los procedimientos.

Un aspecto característico de la terapia conductual son los esfuerzos del terapeuta para que sea el mismo paciente quien determine, no sólo los objetivos de la terapia, sino también el modo de lograrlos dependiendo de los recursos disponibles en términos de las técnicas y procedimientos para el cambio conductual que hayan sido desarrollados, al momento presente, por la disciplina.

Es superficial

Esta idea errónea envuelve la noción de que la terapia conductual se concentra en la conducta sintomática logra cambios y mejores ajustes en la vida del paciente sin tocar “las causas subyacentes profundas del problema”.

Un supuesto establecido por las teorías conductuales del aprendizaje, es que la vida subjetiva, incluyendo un conflicto inconsciente, es un correlato de lo que ocurre a nivel de la conducta observable y su relación con circunstancias en un ambiente interno y externo que es conflictivo. El supuesto general implica que el conflicto mental es parte de la respuesta global y no su determinante y asume, al contrario de los psicólogos “mentalistas”, que los contenidos de la subjetividad cambian en la medida en que la interacción del sujeto con su ambiente real se modifica. “Detrás de un síntoma” o conducta problema puede haber mayor o menor “profundidad” subjetiva dependiendo de la historia de aprendizaje de esa conducta. Lo que para un psicólogo psicodinámico es “profundo”, para el conductual es “complejo”. Esto significa que una misma conducta puede estar determinada en un sujeto por “una sola causa”, mientras que en otro, la misma conducta es el resultado de experiencias diversas, y por tanto, está determinada por “muchas causas”. Si el terapeuta conductual es capaz de encontrar todas las interacciones relevantes para el control de una conducta compleja, invariablemente llegará al nivel de “profundidad” necesario postulado por la psicología psicodinámica. Cuando el análisis conductual es correcto y apropiado, el análisis del síntoma más simple conducirá a que se considere toda la gama de interacciones asociadas con la determinación causal de ese síntoma o al menos las que son suficientes para una adecuada modificación del mismo.

Referencia: Castañedo, Celedonio. “Seis enfoques terapéuticos” Terapia conductual. 2da. Edición. Manual Moderno. México. 2008. Págs. 452.

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