Una mujer con “ideas obsesivo compulsivas”

ideas obsesivo compulsivas

Martha es una mujer de 26 años que acude a consulta acompañada de su madre, quien es la que toma la palabra para explicar el caso, mientras M. permanece callada, con la mirada hacia abajo. La madre señala que M. ha descuidado considerablemente su arreglo personal y que tiene unas ideas muy raras que no se explica de dónde han salido. Estas ideas son frases que acuden a la mente sin que ella quiera y que le dicen “pido sida”, “quiero sida”, “dame sida” “necesito sida”. Al preguntar cómo la ha afectado este problema y cómo ha afectado a los demás, habla acerca de que su matrimonio se ha destruido por esto y que ahora vive en casa de los padres, que han asumido una actitud extremadamente protectora con ella. De hecho, ahora giran en torno a lo que le está pasando.

Se establece un límite con la familia pidiéndole que estimulen la idea de asistir sola a la terapia para ayudarla a sentirse más segura de sí misma. Así, ella acude sola y al preguntar desde cuándo ha sucedido, hace referencia a una infidelidad que tuvo antes de casarse y a la culpa que experimentaba por haberse casado de blanco, engañando a su familia y a su esposo. Poco tiempo después comenzaron las ideas, de las que no hablaba a nadie y que se quitaban si deshacía lo que en ese momento estaba haciendo; si por ejemplo, se estaba vistiendo, entonces tenía que desvestirse y volver a hacerlo de otra manera. Se establece entonces una atmósfera de contacto y aceptación personal, aceptando sin cuestionar sus ideas obsesivas.

Se comenzaron a revisar las construcciones que otorgaban a ese hecho tal sentido, valor y significado, ofreciendo nuevas alternativas de lectura de los hechos y pidiendo como tarea que diera libertad a esos pensamientos y que no tratara de frenarlos para que así pudiera saber cuándo sucedían, a qué horas, en qué contexto.

Fue así como se logró descubrir que éstos surgían principalmente en momentos relacionados con el cuidado y el arreglo personal y que, detrás de ello, estaba la premisa de temer ser atractiva y provocar a otros hombres. Esta creencia había traído una consecuencia concreta para su vida: había dejado de ser atractiva para el hombre que amaba, para su esposo. Hablo de su deseo de ser atractiva para él y de su interés de rehacer la pareja.

Basada en la idea de que una modalidad para modificar un síntoma es cambiar la intensidad del síntoma, así como hacer que éste se presente sin la pauta-síntoma, hice una inducción hipnótica y le pedí que tomara una de las frases, la que menos le molestara, y escuchara como se oía esa voz en su cabeza; le pedí que imaginara cómo a esa voz, ella le iba subiendo el volumen haciéndose más fuerte, mucho más fuerte y más molesta. Luego le sugerí que fuera bajándole el volumen, cada vez más hasta hacerse imperceptible. Este ejercicio se hizo con las cuatro frases y fue a partir de él que pudo expresar en voz alta las frases, sin temor a que, por expresarlas, se cumplieran.

Al preguntar acerca de cómo otros contribuían a que permaneciera este problema, tomó contacto con la intromisión de la familia, que consideraba lo que estaba pasando como resultado de su mala elección. Se preguntó a sí misma cómo había permitido que sus padres interfirieran tanto en su vida de pareja, siempre protegiéndola y condenando al esposo por el comportamiento raro de ella. Esto la llevó más tarde a poner límites con su familia, regresando a su departamento, hecho considerado por los padres como indecente, aún más cuando el esposo no había regresado. Para entonces ella comprendió que unas creencias podría compartir con su familia pero que otras no, y que esto era parte de ese proceso de individuación.

Las ideas para ese momento ya habían desaparecido totalmente. Seis meses después aún persistía el cambio, reportando la paciente haber comenzado a disfrutar su relación de pareja.

Este caso fue tratado a partir de la Psicoterapia breve sistematica. Los tiempos han cambiado. La concepción de la naturaleza del problema ha cambiado. La postura del terapeuta ha cambiado. Las demandas de los consultantes han cambiado y en ese cambio la Psicoterapia Breve Sistémica está dando y continuará dando respuestas, una vez que la psicoterapia breve es práctica, ofrece soluciones, alienta al cambio, promueve la independencia del consultante y lo alienta a seguir en la lucha confiando en sí mismo, en sus capacidades y recursos.

Referencia: Luis A. Oblitas. “¿Cómo hacer psicoterapia exitosa?” Los 22 enfoques más importantes en la práctica psicoterapéutica contemporánea y de vanguardia. PSICOM Editores. Bogotá D.C. Colombia 2004. Pág. 273

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