Kamasutra – Top 10 de las mejores posiciones

Kamasutra
1) La unión del misionero o conyugal

1) La unión del misionero o conyugal: Esta postura es la más conocida por todos. Si la mujer, que está abajo eleva las piernas y cruza sus pies por detrás de los riñones de su amante, podrá controlar los movimientos de vaivén, activándolos o ralentizándolos según su deseo. A l mismo tiempo, cuanto más alce la pelvis y las piernas, más acceso tendrá el pene a excitar la parte anterior de la vagina.

Un cojín bajo los riñones aumenta el contacto profundo del pene. La unión del misionero no es la más adecuada para estimular el punto G, las sensaciones son agradables, pero no demasiado ardientes.

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2) La unión colgada

2) La unión colgada: El hombre, apoyado contra una pared para ayudarse, levanta a la mujer sujetándola por debajo de los muslos o de la cintura (aunque tendrá menos fuerza al no encontrar ella un buen apoyo para “sentarse”). Ella pasa un brazo por el cuello del hombre para afianzar mejor la posición. Los muslos de la mujer aprietan la pelvis del hombre y él la penetra. El hombre reafirma su fuerza y virilidad y puede resultar una unión muy estimulante si ambos encuentran el ritmo adecuado, lo que no siempre es fácil. Evidentemente, para practicar esta postura, el hombre debe ser fuerte y más bien grande. La mujer debe ser liviana o si no sería muy difícil llevar el coito a buen término.

Vaya, es una postura que conviene muy bien a los momentos de clandestinidad, donde el deseo ha surgido en un momento no planeado y el encuentro sexual se realiza con una penetración fogosa y rápida. Por ejemplo puedes practicar esta técnica del kamasutra en el ascensor.

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3) La esclava

3) La esclava: Es similar a la postura anterior, la mujer echada con los muslos doblados sobre el pecho, pero el hombre está incorporado (buena postura para efectuar  sobre una mesa). La penetra profundamente, apretando con sus manos los tobillos de su compañera para conseguir un ritmo vigoroso. Con cada penetración, el escroto roza las nalgas de la mujer. Es una postura de dominación masculina, ya que la mujer no puede prácticamente moverse, está en posición sumisa, lo que suele excitar más todavía a algunos hombres y mujeres.

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4) La carretilla

4) La carretilla: La mujer, tendida boca arriba, se apoya sobre los hombros. Sus nalgas descansan sobre los muslos de su compañero que está arrodillado. La pelvis levantada queda a la altura del pene. El hombre la sostiene por debajo de las nalgas con las dos manos y penetra su cuerpo arqueado, imprimiendo un movimiento que origina la frotación de los labios mayores, que se colman de un gran placer. El cuerpo arqueado presiona sobre el pene, así el hombre siente un inesperado placer suplementario. Esta postura hace experimentar en general a la mujer orgasmos muy intensos. Pero el hombre puede agotarse rápidamente ya que requiere un esfuerzo importante

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5) La unión de la libélula

5) La unión de la libélula: Los dos amantes están acostados de lado y a la inversa. La mujer aprisiona con sus piernas dobladas la pelvis de su compañero y presiona rítmicamente con las caderas, hasta empalarse en el pene en erección. El hombre, con una mano, presiona las nalgas de ella, penetrándola profundamente y, a la vez, estimulando con la mano la región anal. Esta doble estimulación puede provocar un placer muy intenso y varios orgasmos.

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6) La unión en X

6) La unión en X: La mujer se coloca sobre el hombre, una vez la penetra, ella se echa hacia atrás muy despacio. Él la ayuda con los brazos hasta que la mujer consigue colocarse entre las piernas de él, que están abiertas. Ambos realizan en esta posición movimientos circulares lentos. Cuando los dos coordinan bien las rotaciones, el hombre experimenta sensaciones poco habituales y la erección puede prolongarse más de lo habitual. A la mujer le cuesta más llegar al orgasmo en esta posición, pero puede ayudarse acariciándose el clítoris durante la penetración.

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7) La embestida de Andrómaca

7) La embestida de Andrómaca: El hombre está acostado de espaldas con el miembro en erección. Ella lo cabalga de rodillas y se introduce suavemente el pene. Aquí la mujer lleva la iniciativa,  realizando movimientos diferentes con el cuerpo o cambiando de ángulo. Su pared anterior de la vagina se estimula intensamente. El hombre puede acariciar libremente a su compañera y disfrutar del espectáculo.

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8) La imitación de la Garlopa

8) La imitación de la Garlopa: El hombre está acostado boca arriba y ella se tiende sobre él, también de espaldas y apoyándose en los codos. Hace que el pene penetre y coloca los pies sobre las rodillas de su amante, que empieza a efectuar movimientos de vaivén mientras la sostiene por la cintura. Puede efectuar pequeñas rotaciones o presiones. Es una postura recomendable para las mujeres embarazadas, ya que no hay mucha penetración.

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9) La imitación de la Garlopa

9) La imitación de la Garlopa: El hombre está acostado boca arriba y ella se tiende sobre él, también de espaldas y apoyándose en los codos. Hace que el pene penetre y coloca los pies sobre las rodillas de su amante, que empieza a efectuar movimientos de vaivén mientras la sostiene por la cintura. Puede efectuar pequeñas rotaciones o presiones. Es una postura recomendable para las mujeres embarazadas, ya que no hay mucha penetración pene y lo presiona contra el glande. Con las rodillas dobladas comprime el torso de su compañero y mientras hace que el pene se deslice enteramente en su interior. Para esta posición es necesaria una erección poderosa. La mujer comprime con los músculos del perineo el pene y si el hombre tiene bien abiertas las piernas, ella podrá realizar movimientos rotatorios que subirán el nivel de excitación en ambos. Es una posición estupenda para que los dos puedan ver la unión de sus órganos genitales.

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10) La unión del Loto

10) La unión del Loto: El hombre está sentado con los muslos abiertos y las plantas de los pies juntas. La mujer está sentada encima de él, de frente. Sus piernas rodean la cintura de su compañero. Tras la penetración, él presiona las nalgas de la mujer imprimiendo ritmo a su penetración, y ella aprieta los músculos del perineo para comprimir el pene. Es una postura muy tierna y placentera.

Existen muchas más variantes y posturas que podemos ir probando, hasta dar con las posiciones que más placer pueden proporcionar a ambos amantes. En la exploración de las sensaciones y del cuerpo del otro existe también un placer añadido.

Referencia: Martínez-Esteve Elena “Recetas para el buen sexo” Filosofías milenarias. Ediciones Vida sana. Valencia, España. 2011. Págs. 233

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