La Complejidad de los Celos

Aquel que cela por prestigio, honor o poder se rendirá ante un rival muy superior, pero, cuando el objeto de los celos es la persona arriada, nada conseguirá que los celos se disuelvan por sí mismos. Sólo la pérdida en las manos del rival hará desaparecer los celos amorosos.

Una paciente, profesional universitaria, 31 años de edad, soltera, viene a consulta con un cuadro depresivo-ansioso cuya queja principal es el agotamiento. Lleva 8 años de relación con un hombre casado y el cual solicita desde hace 1 año la ruptura definitiva a causa de los celos de la paciente(unas veces normales y la mas de las veces morbosos).
Ella relata: “ay, ya no puedo mas, póngame a dormir aunque sea por una semana… lo que pasa es que cuando se me mete en la cabeza que él anda con otra, me entra un desasosiego que tengo que dejar lo que esté haciendo para ir buscarlo por toda la ciudad, no importa que sea de madrugada, salgo en el carro y paso por su casa, si el carro de él está en el parqueo me voy tranquila a mi casa… pero, ay si ese carro no está… comienzo como una loca a buscarlo donde los amigos, los restaurantes que él visita, por el malecón, a ver si veo el .0… si no. cojo para los moteles, buscando como una loca… sudo… se me sale el … no puedo respirar… piso el acelerador y no me doy cuenta… a veces llego agotada de tanto buscar, a veces, hasta las 4 o 5 de la madrugada. . .no porque quiera, sino, para estar a las 8 de la mañana en el trabajo… eso es los días de trabajo, porque si es fin de semana amanezco dando vueltas hasta que lo encuentro o él vuelve a su casa. Cuando lo encuentro en un sitio público yo no hago escándalos… me siento donde él me vea y ya él sabe… bueno, a veces él se despide y se va a la casa… otras veces se sienta conmigo a convencerme de que me vaya a dormir… entonces lo obligo a que se vaya conmigo a un motel”.

En esto se sufre mucho… he estado a punto de matarme… hace un tiempo como a la una de la madrugada, lo buscaba por el muelle y vi un carro parecido al suyo.. lo perseguí y el del carro aceleró mucho y yo mas… me le pegaba, pero, se me iba… hasta que me salí del carril y me crucé a la vía contraria y por poco me vuelco… me asusté tanto que el carro se me apagó y me quedé un rato llorando y me fui a casa”.
A pesar de que la paciente mejoró mucho con psicoterapia, antidepresivos y ansiolíticos, la relación se perdió; obviamente, por la conducta celosa de la paciente y a que el hombre no pudo soportar el sobresalto de sentirse perseguido a toda hora”. El nunca aceptó ir a la consulta.

Esta paciente ha sido muy importante para mí porque me aclaró una cuestión que se me había convertido en un problema: ¿Por qué las amantes no celan con relación a las esposas?. La sencillez de la respuesta fue como un rayo de luz.
“Bueno, ella no me importa.. él no la quiere. Está con ella por los hijos… además, se ve que ella no es mejor que yo… esa no puede conmigo”.
Entonces comprendí claramente: La amante no cela por motivo de la esposa. Esta es percibida por aquella como un ser Inferior, es un rival vencido. No puede venir a disputarle el objeto amoroso.

Esto se afianza con las supuestas confesiones íntimas del hombre sobre la “incapacidad” de la esposa de satisfacerle sexualmente o la falta en prodigarle atenciones hogareñas, etc. Es el esposo quien invalida a la esposa frente a los ojos de la amante. Pero, el celar aparece ante la posibilidad de una nueva amante, a la que si pudiera reconocerle como una rival, esto es, alguien con capacidad de desplazarle. Esta paciente entabló una nueva relación con un joven militar, soltero. Relata: “Al principio.. los primeros tres meses estuve feliz, pero, poco a poco me empezaron las sospechas y la ansiedad… una mañana me salí del trabajo y empecé a buscarlo… lo encontré… iba con una mujer al lado. yo no pude ver bien… él se dio cuenta y cruzó el puente “X”… lo perseguí hasta la autopista de “X”.. ellos se metieron en un motel y yo me paré en la entrada… sentada en el carro esperando que salieran… me fumé una caja de cigarrillos… un empleado del motel salió varias veces.. parece que lo mandaban a ver si yo estaba ahí… en un descuido mío ellos salieron y les caí detrás, cruzamos de nuevo el puente y cerca de la de un cruce el dobló y la dejó, yo lo vi y dejé que se fuera y me fui detrás de la mujer muy despacio para verla bien… era una vieja y hasta gorda… una mujer fea… me fui y lo busqué, lo encontré donde una hermana y le dije de todo.. hasta sucio y asqueroso que esa mujer a lo mejor le daba dinero… él me dijo que no sabía que yo era una loca… ahora me hace mucha… le pedí perdón, pero, él dice que no me quiere ver “ni en pinturas”.. estoy muy mal”.

La paciente sigue soltera y aunque logra conseguir compañeros, la relación se pierde tarde o temprano.

///CASO CERRADO///

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