La complejidad del Lenguaje y afasias

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Sinopsis:
El lenguaje es el extraordinario sistema que permite a las personas comunicar una ilimitada combinación de ideas utilizando una corriente muy estructurada de sonidos (o, en el lenguaje de los signos, de gestos manuales y faciales). El lenguaje es la parte más accesible de la mente, y durante milenios ha sido una preocupación central de los investigadores en muchas disciplinas.

La investigación científica intensiva realizada por lingüistas y psicolingüistas en los últimos 40 años ha puesto de manifiesto que todos los lenguajes tienen unos principios fundamentales básicos similares, y que el lenguaje surge espontáneamente en todos los niños normales en todas las sociedades. El lenguaje, pues, parece ser una forma de adaptación del conjunto de la especie y, como explicare más adelante se fundamente de circuitos nerviosos de gran complejidad.

El lenguaje es la capacidad para codificar las ideas en señales y debe diferenciarse del pensamiento, la alfabetización y el uso correcto del mismo.

El lenguaje tiene un diseño universal que es el siguiente:

• El lenguaje es complejo y se desarrolla espontáneamente en los niños
• Las lenguas se aprenden, y es innata la capacidad de aprender una lengua
• Otros animales parecen crecer de algo homólogo al lenguaje humano, pero el lenguaje puede haber evolucionado a partir de la selección natural darwiniana.
El estudio de la afasia condujo al descubrimiento de zonas críticas del cerebro relacionadas con el lenguaje, dentro de estos estudios destacan:
• La afasia de Broca que se produce como resultado de una gran lesión del lóbulo frontal
• Las personas con afasia de Broca tienen dificultad para comprender oraciones gramaticales complejas.
• La afasia de Wernicke se produce como resultado de la lesión de las estructuras del lóbulo temporal izquierdo.
• La afasia de conducción es el resultado de la lesión de las estructuras que interaccionan con las principales áreas del lenguaje del cerebro.
• Las afasias transcorticales motoras y sensitivas son el resultado de lesiones en zonas próximas a las áreas de Broca y Wernicke.
• La afasia global es una combinación de las afasias de Broca, Wernicke y de conducción.

Más allá de las áreas clásicas del lenguaje: otras zonas del cerebro son importantes para el lenguaje. Por ejemplo: el hemisferio cerebral derecho es importante para la prosodia y la pragmática, la alexia y la agrafia son trastornos adquiridos de la lectura y de la escritura, la dislexia del desarrollo es una dificultad en el aprendizaje.
Desarrollo:

El lenguaje es la capacidad de codificar las ideas y señales

La palabra lenguaje se utiliza de muchas maneras y al emprender la investigación científica del lenguaje es útil distinguir la facultad nuclear del lenguaje en sí mismo de otras capacidades que a menudo se agrupan con él.

En primer lugar, se afirma a menudo que el lenguaje es inextricable del pensamiento, pero en realidad ambos deben distinguirse. El pensamiento es la capacidad de tener ideas y de inferir ideas nuevas a partir de las antiguas; el lenguaje es la capacidad de codificar ideas en señales para comunicarse con alguien. El lenguaje, el código por el que transmitimos nuestras ideas, es diferente de las ideas en sí mismas. La gente no solo piensa en las palabras y frases de su lenguaje; el pensamiento puede tener lugar en ausencia del lenguaje. Los bebes, los niños y los adultos normalmente están pensando cuando utilizan imágenes visuales, conceptos y proposiciones abstractas, y otras formas de pensamiento no lingüísticas.

Además, el lenguaje es demasiado ambiguo y esquemático como para poder expresar la totalidad del conocimiento de una persona.

En segundo lugar, el lenguaje debe diferenciarse de la lectura y de la escritura. El lenguaje escrito es una invención reciente en la historia de la humanidad, y se ha de enseñar de manera explícita, con desigual resultado. Finalmente, el dominio del lenguaje no equivale a dominar las normas de la gramática preceptiva que rigen su “correcta” utilización, formuladas por los profesores y los manuales de estilo. Estas normas especifican las diferencias entre los dialectos habitual y no habitual de una lengua, así como las convenciones en relación con la prosa escrita. El estudio científico del lenguaje es descriptivo. Se ocupa de como hablan las personas, no de cómo deberían hablar. Por tanto, para los lingüistas, la “gramática” se refiere a las normas que permiten a las personas conectar sus pensamientos en frases, tanto cuando hablan como cuando comprenden.

Todas las culturas tienen un lenguaje distinto pero es la gramática la que especifica como las unidades del vocabulario se pueden combinar en palabras, locuciones y oraciones, y cómo el significado de una combinación se puede determinar por los significados de las unidades y la forma en que está dispuesta.

El desarrollo del lenguaje en niños

De acuerdo con Darwin “el hombre tiene una tendencia instintiva a hablar, como vemos en los balbuceos de nuestros niños pequeños; mientras que ningún niño tiene esta conducta instintiva para fabricar cerveza, hornear pan o escribir”. El primer año de vida los niños trabajan con los sonidos. Comienzan a hacer sonidos similares a los del lenguaje a los 5-7 meses, balbucean sílabas bien formadas a los 7-8 meses y chapurrean algo parecido a oraciones hacia el primer año. En los primeros meses, pueden discriminar los sonidos del lenguaje, entre ellos algunos que no son utilizados en su lengua materna y que sus padres normalmente no discriminan. A los 10 meses discriminan fonemas en la misma medida que lo hacen sus padres. Esta puesta a punto de la percepción del lenguaje en relación con el lenguaje ambiental específico precede a las primeras palabras, por lo que debe basarse en complejos análisis acústicos realizados por el lactante, más que en la correlación por parte del bebé de los sonidos de las palabras con sus significados.

Las primeras palabras del niño las dice alrededor de cumplir su primer año, aumentado bruscamente la velocidad de aprendizaje de palabras hacia los 18 meses, que es también la edad a la que los niños encadenan palabras por primera vez en combinaciones como “más afuera” o “guau-guau no tá”.

A los tres años de vida el niño empieza a utilizar palabras gramaticales correctas la mayor parte del tiempo, emplean la mayoría de las construcciones del lenguaje hablado de manera apropiada y, en general, sus patrones de conversación son fluidos y expresivos. Aunque los niños cometen muchos errores, éstos se producen en una minoría de las palabras que ellos utilizan, generalmente de manera muy sistemática. Desde luego, este hecho confirma lo que habríamos adivinado a partir del hecho de que los niños sean tan desenvueltos y creativos en su lenguaje: los niños deben realizar análisis gramaticales complejos del lenguaje con sus padres, en lugar de limitarse a imitarles.

Las lenguas se aprenden

El lenguaje, como otras capacidades cognitivas, no se puede atribuir por completo a una estructura innata ni al aprendizaje. Claramente, el aprendizaje desempeña un papel crucial: cualquier niño adquirirá cualquier lenguaje al que se le expone. Probablemente, los “niños salvajes” que son abandonados por sus padres y sobreviven en la selva, o los que crecen en ambientes mudos con padres trastornados, son siempre mudos. Pero no se puede aprender sin algún mecanismo innato que realice el aprendizaje; otras especies, expuestas a los mismos estímulos de entrada que los niños, no consiguen aprender nada.

En 1,959 Chomsky propuso una hipótesis, por aquel entonces revolucionaria, de que los niños poseen la adquisición del lenguaje. La hipótesis es aún polémica; algunos psicólogos y lingüistas creen que la capacidad innata para el lenguaje es meramente una capacidad general de aprender patrones, no un sistema específico del lenguaje, y que las áreas del cerebro al servicio de estas habilidades no tienen propiedades específicamente hechas a la medida para el diseño del lenguaje.

En resumen, los niños adquieren el lenguaje utilizando capacidades que son más específicas que la inteligencia general, pero no son tan específicas como la capacidad de hablar un idioma determinado (ingles, japonés, etc.) ¿Qué es entonces innato? Es de suponer que cierto tipo de sistema neuronal que analiza las señales de comunicación de otras personas, no como secuencias arbitrarias de sonido o de conducta sino de acuerdo con el diseño del lenguaje. Siguiendo este diseño, el niño aprende un léxico bidireccional de pares de sonidos y significados así como los diversos tipos de normas gramaticales arbitrarias. Cabe suponer que todas estas capacidades proceden de las adaptaciones del cerebro humano que se han ido produciendo a lo largo de la evolución humana.

En post posterior explicare con detalles las afasias que describí al inicio ya que considero que también son relevantes y no podría describirlas solamente en un concepto por su complejidad. Hasta entonces.

Referencia:
Kandel, Schwartz, Jessell “Principios de Neurociencias” Lenguaje y afasias. 4ª Edición. McGraw-Hill. 2001. Págs.: 1400

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