La historia tras el dsm

La historia tras el dsm: El proceso de diagnóstico en psiquiatría se ha simplificado por el hecho de que la organización profesional nacional a la que pertenecen la mayoría de los psiquiatras en EUA, la American Psychiatric Association, ha formulado un manual que resume todos los diagnósticos usados en psiquiatría. El manual especifica síntomas que deben estar presentes para establecer un diagnóstico dado, y organiza estos diagnósticos en un sistema de clasificación. Dicho compendio es el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM).

La historia tras el dsm

El impulso para organizar un DSM comenzó durante la segunda Guerra Mundial. Por vez primera, los psiquiatras de todo EUA se reunieron en entornos clínicos que requerían que se comunicaran de manera clara entre sí. Se hizo evidente que las prácticas diagnósticas variaban mucho en ese país, lo que sin duda reflejaba diversidad en la formación. Poco después, la American Psychiatric Association nombró una fuerza de tarea para crear un manual diagnóstico. El primer DSM (ahora llamado DSM-I) se publicó en 1952. En el transcurso de los años, el DSM ha experimentado cuatro revisiones principa- les (DSM-II, DSM-III, DSM-IV y DSM-5). En la actualidad, los diagnósticos en psiquiatría se basan en el DSM-5, que se publicó en 2013.

Comparados con ediciones posteriores, el DSM-I y el DSM-II eran relativamente simples. Por ejemplo, la definición de trastorno maníaco-depresivo del DSM-II era: 

Enfermedades maníaco-depresivas (psicosis maníaco-depresivas).Estos trastornos se caracterizan por intensos cambios de estado de ánimo y la tendencia a la remisión y recurrencia. Los pacientes pueden recibir este diagnóstico en ausencia de antecedentes de psicosis afectiva si no hay un suceso precipitante evidente. Este trastorno se divide en tres subtipos principales: maníaco, depresivo y circular.

Estos primeros manuales eran breves. El DSM-I tenía 132 páginas, y el DSM- II, 134. El DSM-III, que apareció en 1980, fue el primer esfuerzo de una especialidad médica de contar con un manual diagnóstico exhaustivo y detallado en el cual todos los trastornos se definieran por criterios específicos.

El DSM-III no sólo fue significativamente más grande que sus predecesores (494 páginas), sino que su uso de criterios diagnósticos ayudó a cambiar el modo en que los psiquiatras y otros profesionales de la salud mental abordan el proceso de diagnóstico. Debido a su vaguedad e imprecisión, las definiciones del DSM-I y el DSM-II no cumplían muchos de los objetivos para constituir un diagnóstico. En particular, las descripciones no eran lo suficiente específicas para facilitar la comunicación entre médicos y delinear un tras- torno de otro. Las investigaciones dejaron en claro que diferentes profesionales que usaran los lineamientos del DSM-I o el DSM-II podrían dar diferentes diagnósticos al mismo paciente. Los autores del DSM-III acordaron formular criterios diagnósticos lo más objetivos posible para definir cada uno de los trastornos, y basar sus decisiones acerca de criterios de definición y estructura organizacional general en datos de investigaciones existentes siempre que fuera posible. En gran medida lograron su objetivo, y ayudaron a cambiar lo que a menudo había sido una práctica arbitraria (y ridiculizada) del diagnóstico psiquiátrico. Los manuales sucesivos, DSM-IV y DSM-5, han continuado la práctica de incluir criterios diagnósticos objetivos y confiables.

La psiquiatría es la única especialidad en medicina que ha formalizado de una manera tan consistente y extensa los procesos de diagnóstico para los trastornos de su dominio. Esta precisión y estructura revisten particular importancia en psiquiatría, porque no se dispone de pruebas diagnósticas de laboratorio específicas ni de etiologías confirmadas para la mayoría de las enfermedades. En consecuencia, un diagnóstico del DSM se basa en gran medida en los síntomas de presentación y los antecedentes del paciente. Sin la estructura aportada por los criterios diagnósticos, el proceso de establecer un diagnóstico se haría impreciso y poco confiable. Y, con todo, el sistema del DSM no ha estado libre de controversia o efectos secundarios indeseables.

Referencia: Black, Donald W., autor “Texto introductorio de psiquiatría” Donald W. Black, Nancy C. Andreasen ; traducción Juan Roberto Palacios Martínez. –- Primera edi- ción. -– México, D.F. : Editorial El Manual Moderno, 2015.

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