La labor del psicólogo forense

psicólogo forense

La posibilidad de que los psicólogos forenses actúen como peritos o dando su propia opinión como “expertos”, aportando sus investigaciones ante los órganos jurisdiccionales, viene referido por diversas normas jurídicas que integran el peritaje psicológico ante los tribunales. Es evidente y palpable que existen innumerables temáticas y casos donde la psicología puede aportar importantes elementos clarificadores para ayudar al juez a clarificar sus propias dudas. Los profesionales de la psicología, adecuadamente formados en esta área, pueden ofrecer a la jurisdicción la evaluación y diagnóstico de las capacidades cognitivas, volitivas, retrasos y trastornos mentales o características individuales de la personalidad, a distintos niveles de afectación, y con referencia a cualquier proceso de la jurisdicción.

La labor del psicólogo forense se encuentra referida en la jurisdicción de lo Civil, de lo Penal, de lo Social y también desde lo Contencioso-administrativo. Desde la jurisdicción de lo Civil, son innumerables los procesos en los que se solicita la labor del psicólogo para “mejor proveer”. En materia de tutela o incapacitación de adultos se requieren los servicios del psicólogo para evaluar la capacidad de un individuo en la toma de decisiones específicas (gestionar un negocio); casos de solicitud de internamiento psiquiátrico involuntario (demencia o trastorno grave); la guarda y custodia de los hijos; nulidades matrimoniales; exclusiones de patria potestad, valoración de la influencia psicológica de los cambios en el entorno parental (paterno/materno) (el padre, al que se la concedido la custodia de la niña, la maltrata o se aprecia una influencia psicológica muy negativa), problemas generados por los menores en cuanto a la evaluación y propuestas de medidas acerca de procesos de reforma (jóvenes trasgresores) o de protección (abuso sexual de niñas,), etc., son algunos de los ejemplos más representativos que podemos referir en este contexto.

Desde la jurisdicción de lo Penal, la labor pericial del psicólogo puede ser requerida para evaluar la responsabilidad de los actos realizados por un determinado tipo de personalidad o para delimitar el tipo y gravedad del trastorno y sus implicaciones de causa y responsabilidad. El caso Jeckins de 1962 de la justicia americana (Jeckins vs. EE.UU) demostró, a pesar de la protesta de la Asociación de Psiquiatras Americanos, que los psicólogos también pueden ofrecer un diagnóstico fiable y válido sobre los trastornos más graves que afectan a las personas (en este caso era de esquizofrenia), a pesar de que este tipo de diagnóstico psicopatológico fuera, tradicionalmente asignado por los psiquiatras.

En estos procedimientos penales las “anomalías” psicológicas que más pueden afectar a la comprensión o incomprensión de la ilicitud de un hecho suelen estar referidas por la cognición y la volición. Ser “responsable” de sus actos quiere decir que distingue adecuadamente una “buena” de una “mala” acción, lo que “está bien hecho” de lo que “está mal hecho” (conocimiento) y además quiere llevarlo a cabo (volición).

El “miedo insuperable” o patológico que puede conllevar, y ser causa de, un conducta antijurídica, la falta de control adecuada de los impulsos o la peligrosidad de una determinada conducta…son variables psicológicas, perfectamente detectables y objetivamente demostradas con sus gráficas correspondientes, por los profesionales de la Psicología que tienen a su servicio una serie de pruebas científicas (tests psicológicos) cada vez más depuradas.

En el contexto de lo Laboral, el psicólogo puede intervenir en las reclamaciones o indemnizaciones relacionadas con el ejercicio profesional, causadas bien por secuelas psíquicas de cualquier tipo de accidente (laboral, de tráfico) o derivadas de la misma actividad laboral (intoxicación, mala práctica médica).

En el ámbito de lo Contencioso-administrativo la labor del psicólogo se encuentra referida por todo aquello que tiene que ver con los problemas de la Administración y su repercusión con problemas psicológicos personales. Ciertamente es un número relativamente mínimo de procesos los que se presentan en lo Contencioso-administrativo. Los problemas psicológicos (depresión) generados por “moobing” es uno de los más representativos en la época actual

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