La necesidad de agradar al otro

 

Una de las características de los dependientes emocionales es la necesidad de agradar a los demás. Ya sea o no de su entorno, el dependiente tendrá una tendencia a agradar a cualquier persona. La aprobación de los demás es tan necesaria que un solo gesto puede ser malinterpretado como antipatía o desinterés. Así como la ansiedad de separación en la relación de pareja es algo grabado en su pensamiento, el temor al rechazo o a no gustar es su equivalente en las relaciones con otras personas.

La necesidad de agradar al otro

Cuando un dependiente emocional conoce a una persona, suele tener dudas de si le habrá caído bien, si le habrá gustado, si le habrá parecido mal algo que él haya dicho. Los dependientes emocionales están siempre pendientes de su entorno buscando agarrarse a él, intentando ser aceptado y bien recibidos, con la amenaza de ser rechazados.

Una de las consecuencias de esta continua necesidad de aprobación de los demás es que se suele estar muy pendiente de la apariencia y del físico ya que en muchas ocasiones piensa que, por el tono de piel, la manera de vestir o por su apariencia no encaja en algún círculo social.

La necesidad de agradar al otro se acentúa más cuando no se tiene pareja; ya que su deseo de agradar es mayor en este caso y estarán más pendientes del tipo de ropa que usan, el físico, el peso, el peinado, etc.  Pudiendo padecer verdaderas obsesiones en torno a estos temas, con el consiguiente peligro de sufrir un trastorno alimentario.

Otro aspecto relevante es que las personas que tienen la necesidad de agradar al otro también tienen un deseo de aceptación en el momento de observar las reacciones de los demás, de decir cosas que se sabe agradarán a los otros (por ejemplo, hablar de política o aprender de ella solo por el hecho de hablar acerca del tema con otra persona) o de asumir roles impuestos directa o indirectamente por los otros. En cierto modo, la sumisión que el dependiente lleva a cabo hacia su pareja no es más que una exageración de esta necesidad general de agradar, es como si se hubiera interiorizado y asumido que es la mejor manera de ganarse a los demás. La necesidad de agradar es, asimismo, otra manifestación de autorrechazo de los dependientes y de su continua focalización en los demás para sentirse mejor; en definitiva, son personas que se menosprecian y que buscan en los otros el sentido de su existencia.

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