La Necesidad Neurótica de Nuestros Tiempos- según Karen Horney

neurótica

La necesidad neurótica 

La génesis de estas tendencias se producen en las etapas iníciales de la vida, por un efecto combinado de las influencias temperamentales y ambientales. Es importante conocer los factores que en la infancia favorecería al desarrollo de la ansiedad básica que es la fuente de las necesidades neuróticas.

Su esencia surge de experiencias infantiles precoces, las condiciones de vida imperantes en toda cultura en general ciertos temores que pueden responder a peligros externos. Es decir que el neurótico siempre es un sujeto que sufre. Se diferencia de los demás por sus reacciones, a lo cual nosotros tal vez denominaríamos “normal” sin embargo existen pautas que varían con la normalidad que son la cultura, la época, la clase social y el sexo.

No es factible penetrar una neurosis sin conocer en detalle las circunstancias de la vida individual y en particular, las influencias moldeadoras del afecto que el niño reciba en la temprana infancia.

Características de las neurosis

1. Rigidez de las reacciones: es decir la ausencia de flexibilidad que nos permite reasignar de diversa manera frente a las situaciones. Sin embargo esto es sólo índice de neurosis cuando discrepa de las normas culturales.
2. Una estimable diferencia entre las capacidades del individuo y sus realizaciones
3. Las tendencias son inconscientes, aunque la persona puede tener conciencia de sus efectos. De este modo, se atribuirá asimismo determinados rasgos del carácter (por ejemplo, puede llegar a advertir que tiene una necesidad de afecto o perfección), pero nunca se da cuenta hasta qué punto está bajo el dominio de sus impulsos, hasta qué punto deja terminar su vida.

Si es compulsiva: esta característica se expresa de dos formas:
Primero, sus objetivos son perseguidos indiscriminadamente éstos con un menosprecio de la realidad y por el verdadero interés personal.
Segundo, se produce una reacción de angustia tras la frustración.

Neurosis de carácter:

Puede resultar de una situación actual del conflicto, pero el minucioso registro de los antecedentes podrán demostrar que existían rasgos anormales de carácter mucho antes de que surgiera la situación conceptual. Este mismo puede generar carácter histérico y/o compulsivo.

El neurótico posee inhibiciones de saber lo que en verdad quiere y se le dificulta tomar decisiones para su beneficio personal.

La necesidad neurótica de afecto y aprobación

El neurótico es excesivamente dependiente de la aprobación o el cariño del prójimo. Además existe una notable contradicción entre su propio deseo de recibir cariño y su propia capacidad de sentirlo o de ofrecerlo.

Aunque las muestras de afecto son capaces de despertar el temor a la dependencia que constituye un peligro auténtico para que no puede vivir privado del amor del prójimo.
La angustia es el núcleo dinámico de las neurosis y por consiguiente debemos enfrentarla constantemente. La angustia es una advertencia que algo anda mal entre nosotros, y por lo tanto, nos avisa que debemos proceder a algún arreglo de nuestros mecanismos.

El miedo y la angustia son ambos reacciones proporcionales al peligro, pero el caso del miedo el peligro es evidente y objetivo, en tanto que en el de la angustia es oculto y subjetivo.

Nuestra cultura nos ofrece cuatro maneras para escapar de la angustia que son:

1. La racionalización: se fundamenta en convertir la angustia en un temor racional. (Miedo al embarazo, a enfermedades, a los desórdenes dietéticos, etc.)
2. Negar su existencia (excluirla de la conciencia): aunque se niegue la angustia con el fin de vencer el miedo negando atrevidamente ésta se manifiesta de manera somática por medio de vómitos, temblor, su duración, etc.
3. Narcotizar la angustia: puede ser literal y conscientemente, con el alcohol y los narcóticos, o con muchos otros recursos de función anestésica no tan evidente.
4. Rehuir a la situación, idea o sentimiento capaces de despertala: la persona trata de esquivar todo aquello a lo que le tiene y de lo que puede percatarse. Produciéndose un fenómeno que denominamos inhibición que consiste en la incapacidad de ser, sentir o pensar ciertas cosas; y su función es sustraerse a la angustia que se produciría si la persona pretendiese hacerlos, sentirlas o pensarlas.

La angustia podrá encubrirse tras sentimiento de malestar físico, como las palpitaciones y la fatiga: hallarse escondido bajo toda una serie de temores que parecen racionales y justificádos. Ser la fuerza oculta que nos lleva al alcoholismo o a precipitarnos en toda suerte de distracciones y entre más graves se han las neurosis más fuertes son las inhibiciones.

El neurótico sufre angustia en relación con la actividad sexual, o tienen divisiones en Este como consecuencia de la angustia. Aunque la angustia a no radica en impulsos sexuales sino en impulsos hostiles vinculados a ellos, como la tendencia a herir o humillar al compañero mediante la propia relación sexual.

Ahora bien, reprimir la hostilidad significa ” fingir” que todo anda bien, absteniéndose de esta manera de luchar cuando se debería o por lo menos, cuando se desearía hacerlo. La represión es un proceso de tipo reflejo que se produce siempre que en una situación particular nos resulte insoportable admitir que nos anima un impulso hostil. Sin embargo para el neurótico la represión es el camino más corto y breve para recuperar de inmediato la seguridad y la calma haciendo desaparecer la aterrorizante hostilidad.

La necesidad de restringir la propia vida dentro de los estrechos límites:

Esta necesidad se caracteriza porque el individuo es poco exigente, se contenta fácilmente y restringe las ambiciones y deseos de cosas materiales; existe un temor de plantear exigencias y de afirmar deseos expansivos. Se observa la necesidad de no llamar la atención y se considera la modestia como un valor supremo; hay un impulso a ahorrar.
El neurótico trata de negar su existencia en sí mismo y en los demás, al proyectar luego la hostilidad casi reprimida por medio de las tormentas.

De donde resultan angustia?

1. De la represión de impulsos, que es un proceso que atañe en forma exclusiva a los impulsos sexuales, representando una interpretación puramente fisiológica, al fundarse en la creencia de que si se obstruye la descarga de la energía sexual se producirá un estado de tensión física en el organismo que a su vez se transformará en angustia.

2. La angustia neurótica es el miedo ante que los impulsos cuyo descubrimiento o realización expondrían al sujeto a un peligro exterior.

En general, la angustia no resulta del temor a nuestros impulsos, sino más bien del temor a nuestros impulsos reprimidos. Ya que la probabilidad de que los impulsos sexuales depende en buena parte de la actitud cultural reinante respecto a la sexualidad.

Aunque la formación del angustia comiencen infancia o que, por lo menos, en esa época quedan echado los cimientos de lo que llamamos ” angustiada básica”.

Necesidad neurótica de exhortar a los demás y sacar partido de ellos a las buenas o las malas:

El neurótico exhibe su sufrimiento y su des validez ante los demás, ajustándose al lema: que es necesario amarlo ya que sufre y está indefenso. A través de esto se justifica para poder exigirlo todos los demás. También puede decir que los sufrimientos que tiene es causa de nosotros y exhortarlos por medio de esta supuesta justificación. En pocas palabras acciona su necesidad de cariño y afecto.

El neuróticos trata de disfrazar, antes que nada, la suma total de lo que suele marcar el término ” agresión”. El cual no sólo incluye su hostilidad reactiva-rabia, deseos de venganza, envidia, impulsos o humillar y otros análogos.

Para bien en el caso del niño: el mismo suele ser víctima de intenso recelo y hostilidad, cuya represión conduce el desarrollo de la angustia. Generándose excesiva demanda de amor incondicional, celos, afán de posesión, o tipo rechazo. Aunque se debe de resaltar en estos casos que complejo de Edipo puede ser el origen y la formación de las neurosis.

Necesidad neurótica de poder:

El neurótico trata de resguardarse contra la angustia básica que consiste en recurrir al poderío o al éxito real, posesiones, la admiración de los demás o superioridad intelectual. Según él, si es poderoso nadie podrá dañarlo. El afán neurótico de poderío, en cambio, nace del angustia, el odio, o los sentimientos de inferioridad, pero la afán de poderío nace de la fuerza y el neurótico de la debilidad.

Aunque cabe decir que el afán de poderío sirve para:

1. Resguardo contra la indefensión que es uno de los elementos básicos de la angustia.

2. Como protección contra el riesgo de sentirse o ser estimado insignificante, forjando en él una noción rígida e irracional acerca de su poder, que lleva a persuadir de que es capaz de superar cualquier situación, dominando la de inmediato por dificultosa que sea.

Sin embargo la tendencia dominadora del afán neuróticos de poderío uno necesita para ser abierta hostilidad contra los demás, sino que puede estar desfasada bajo modalidades socialmente valiosas o humanitarias, como por ejemplo, en las actitudes de dar consejos, de inclinarse dirigir los asuntos ajenos, de tomar la iniciativa por la dirección. Es decir, la hostilidad del neurótico ha sido civilizada, irrumpiendo sólo cuando aquél no logra imponerse.

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