La primera teoría de la ansiedad Pt1

ansiedad

Freud consideraba que la ansiedad era el resultado directo de la insatisfacción de la libido, en su vertiente concreta de impulsos sexuales. Es decir, la libido no descargada se transforma en ansiedad. Desde esta perspectiva, no importaba que las causas de la insatisfacción libidinal fueran unas u otras, externas o internas. En esencia, la falta de gratificación libidinal puede deberse a obstáculo e impedimentos externos que obran sobre el sujeto, a la renuncia voluntaria, por motivo que sea, o a la represión inconsciente de ella. En cualquiera de estos casos el resultado era, en la primera teoría freudiana de la ansiedad, el mismo: la libido retenida era transformada en ansiedad.

Represión pulsional y ansiedad

De manera que esta teoría propuesta por Freud era una teoría bioenergética de la ansiedad. Sin embargo, ya en otras obras como: la interpretación de los sueños (1900) y Lo inconsciente (1915), se apunta el concepto de la ansiedad no como un mero subproducto biológico, sino como un proceso más psicológico, con una función y un objetivo determinados: advertir un peligro.

Para Freud la ansiedad es una señal de alarma que advierte al YO de un posible sufrimiento. Esto sucede porque el YO es quien gestiona los recursos del organismo de manera que se logre alcanzar la gratificación de los impulsos y se evite el sufrimiento, teniendo en cuenta que la insatisfacción de ellos es siempre una fuente de displacer. Sin embargo, en ocasiones el YO no alcanza a cumplir su misión, de manera que la tensión provocada por las necesidades no cesa, y el sufrimiento va intensificándose. Estas situaciones dolorosas son denominadas situaciones traumáticas, y la ansiedad que durante ellas se experimenta es la ansiedad que, así mismo, podemos llamar traumática.

Por ejemplo: en la vida extrauterina del bebé, no pudiendo valerse por sí mismo, se encuentra muy frecuentemente sometido a situaciones traumáticas que no puede evitar y de esto no puede librarse más que con el llanto y los movimientos desordenados. Pero rápidamente, con la progresiva maduración del yo, el bebé aprende a conocer cuáles son aquellas situaciones que, en un plazo más o menos largo, pueden devenir traumáticas, y por tanto, provocar sufrimiento. El yo, alarmado ante el peligro que acecha, reacciona generando ansiedad, la cual es en sí misma sentida como un dolor intolerable, pero no tanto como el que resultaría de la situación y en virtud de ello, el YO se ve obligado a utilizar todos sus recursos para alejarse del riesgo traumático que tal situación comporta. Ésta es la denominada ansiedad de alarma descrita por Brenner en 1973 y que se puede decir existen cuatro situaciones o formas de relación con el objeto que generan ansiedad de alarma.

Relaciones objétales y ansiedad

Brenner describe que la ansiedad se desarrolla durante los primeros años de vida y postula lo siguiente:

  1. Cuando el objeto que satisface las necesidades del bebé no se halla presente, puede no haber un sufrimiento inmediato, pero lo habrá en cuanto al hambre, la sed o cualquiera otra necesidad haga su aparición. Por tanto, la ausencia del objeto es una situación provocadora de ansiedad de alarma.
  2. Si el objeto muestra su enojo, agresividad, entre otros. Hacia el bebé, tampoco hay esperanza de que las necesidades sean satisfechas cuando aparezcan, de manera que la falta de amor por parte del objeto es, también, un motivo de ansiedad.
  3. Si se teme una agresión por parte del objeto, aun cuando ésta no se hay producido todavía, brota la ansiedad.
  4. Una vez los objetos han sido internalizados, sus aspectos prohibitivos, censuradores y punitivos, tanto si son reales como si son puramente imaginados, continúan actuando en el interior de la mente del sujeto. Estos aspectos de los objetos internalizados se organizan en un funcionamiento a cuyo conjunto denominamos superyó.

Así entonces, las ansiedades inexplicables y los síntomas psicopatológicos son, asimismo, una manifestación del mundo interno. Pero también los pensamientos, sentimientos, comportamiento y rasgos del carácter que consideramos incluidos dentro de la esfera de la normalidad son el resultado de la confluencia entre el mundo interno, nuestra actividad mental consciente y las circunstancias externas.

En pocas palabras, la vida humana en su totalidad, se halla siempre en intima conexión con la situación dominante en el mundo interno del sujeto, incluso en aquellos aspectos que parecen más determinados o movidos por causas externas.

El tema de la ansiedad es muy complejo. De hecho existen más tipos de ansiedad vinculadas a las relaciones objétales tales como:

Estos tres temas son los que desarrollaré en los próximos artículos porque cada uno de ellos implica una complejidad y al describirlas en un solo artículo creo que se vuelve tedioso y podría confundir, así que en los siguientes días publicare las dos partes restantes de este artículo. Hasta entonces 🙂

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