La revolución de las neurociencias

Ha surgido un nuevo campo interdisciplinario que se conoce como Neurociencia. Los investigadores en neurociencias tratan de entender la relación entre la estructura y el funcionamiento del cerebro y los pensamientos, sentimientos y conductas humanas.

La revolución de las neurociencias

Los neurocientíficos intentan aclarar el funcionamiento del cerebro como una máquina molecular-celular. Este enfoque podría allanar el camino para describir la base de una cantidad de problemas; por ejemplo, qué pasa dentro del cerebro a medida que envejece.

El cerebro también es un sistema de información sumamente complejo y flexible que se compone de miles de millones de células, que tienen capacidades que sobrepasan por mucho a las de las computadoras modernas. Por último, es el centro de complejos procesos ligados al pensamiento, a la emoción y a la conducta.

Las neurociencias tratan de proteger al cerebro cuando está sano y curarlo cuando está enfermo. A medida que se realizan más investigaciones en las neurociencias, se hace más claro que una multitud de factores pueden provocar las enfermedades mentales. En la actualidad, sólo podemos comprender estas causas en forma parcial.

Sabemos, sin embargo, que varias formas de enfermedad mental se deben a distintos tipos de anomalías cerebrales, que incluyen la pérdida de células nerviosas y las deficiencias o excesos que ocurren durante las transmisiones químicas entre las neuronas.

También podemos atribuir algunas conductas inadaptadas a los defectos en el patrón de conexión o circuitos dentro del sistema nervioso, a deficiencias en los centros de control del cerebro, o a la forma en que los mensajes se mueven a lo largo del sistema nervioso.

La tendencia a desarrollar tales anomalías se puede presentar en familias y por lo tanto, ser en parte hereditaria. Una amplia variedad de factores ambientales (por ejemplo, infecciones, nutrición, heridas en la cabeza, o incluso las impresiones y el estrés de la vida diaria) pueden representar también un papel importante en la causa de algunas enfermedades mentales.

El valor del enfoque multidisciplinario de las neurociencias se puede ilustrar con el trastorno del mal de Parkinson. James Parkinson describió el mal que lleva su nombre en 1817. Se le conocía como “parálisis temblorosa” porque sus víctimas sufren de una tendencia a temblar, que se nota sobre todo en las manos, así como una propensión a endurecerse y ponerse rígidas, en ocasiones hasta el grado de que casi se paralizan. Un porcentaje significativo de personas que padecen el mal de Parkinson, sobre todo los ancianos, desarrollan amnesia, desorientación y juicio pobre. A medida que se desarrollaron las técnicas para estudiar las estructuras cerebrales, se descubrió que las víctimas de esta enfermedad sufrían una pérdida de células nerviosas en una parte específica y pequeña del cerebro llamada substantia nigra. Los investigadores han demostrado que ciertas anomalías neuroquímicas contribuyen a esta pérdida. Motivados por este descubrimiento, los neurofarmacólogos han descubierto que si se administra a los pacientes con mal de Parkinson la sustancia L-dopa se puede corregir esta deficiencia neuroquímica. El uso de L-dopa revolucionó el tratamiento del mal de Parkinson. Los pacientes que la reciben, con frecuencia presentan una reducción muy marcada de los síntomas, sobre todo de la rigidez. Muchos pacientes que estaban casi incapacitados ahora pueden llevar una vida normal.

El caso del mal de Parkinson ilustra la forma en que los descubrimientos que se obtienen en una rama de la ciencia pueden, con frecuencia, ayudar a los investigadores y clínicos de otras áreas.

Los neurocientíficos han demostrado que la conducta, la percepción y la cognición son resultado de acciones integradas de redes de células nerviosas. En la actualidad, las técnicas sensibles permiten el estudio de sucesos moleculares separados que tienen lugar en la sinapsis, las uniones entre las células nerviosas en donde se sabe qué tratamientos químicos útiles ejecutan las acciones. Se han realizado grandes progresos en la identificación de las sustancias transmisoras y el proceso de la transmisión neural que son propios de varios tipos de conducta desadaptada.

Referencia: SARASON, IRWIN G., SARASON, BARBARA R. “Psicopatología. Psicología anormal: el problema de la conducta inadaptada” Undécima edición. PEARSON EDUCACIÓN, México, 2006. Pág 56.

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