Las pulsiones del inconsciente según Freud

pulsiones del inconsciente: Términos como excitación, impulso, deseo y tensión, que datan casi del principio mismo del trabajo psicológico de Freud, fueron reemplazados en sus trabajos posteriores por el término pulsión. En su trabajo metapsicológico de 1915, “Las pulsiones y destinos de pulsión”, Freud delineó con cuidado dos distinciones entre estímulos y pulsiones:

Pulsiones del inconsciente

Freud señaló que los estímulos físicos inciden en el organismo desde el ambiente externo, mientras que los impulsos pulsionales se desarrollan dentro del organismo. Aunque el organismo, mediante el uso de reflejos, puede escapar o incluso terminar la estimulación externa, no se puede escapar o huir de las demandas de las pulsiones internas. Un organismo no puede evadir las demandas de su propio cuerpo.

Una segunda característica distintiva es que la estimulación que se origina en el ambiente tiene sólo un impacto temporal en el organismo. Mientras que la excitación pulsional interna sólo termina cuando se satisface la necesidad del tejido que dio lugar a la pulsión. Por ende, puede pensarse en las pulsiones como necesidades que buscan una satisfacción apropiada.

En su análisis de las pulsiones, Freud regresó a su idea anterior del sistema nervioso como un aparato que funciona para reducir la estimulación y la excitación al nivel más bajo posible. En su opinión, al sistema nervioso se le asigna la tarea de “dominar los estímulos” mediante la liberación de la excitación casi en cuanto se acumula.

Denominada por Breuer y Freud el principio de la constancia, esta idea de que el sistema nervioso regresa, de manera reiterada, a algún estado óptimo de activación mínima es similar al moderno concepto biológico de homeostasis. En consecuencia, se deduce que esta tarea esencial es complicada en el caso de una pulsión porque el sistema nervioso no puede vencer las demandas pulsionales mediante el recurso de la huída. Además, dado que el sistema nervioso se rige por el principio de placer la búsqueda de placer mediante la liberación de una tensión desagradable que va en aumento no es posible manejar a las pulsiones de una forma que sólo evita sus demandas; el sistema nervioso debe encontrar la manera de reducir el déficit biológico (o de satisfacer el impulso) que representa la demanda.

Entonces, para Freud el concepto de instinto era tanto psicológico como biológico, en la frontera entre los fenómenos corporales y mentales. Una pulsión es una representación mental de una necesidad física o corporal.

Traducido de la octava edición de BENEATH THE MASK. AN INTRODUCTION TO THEORIES OF PERSONALITY. Published by John Wiley & Sons, Inc, 111 River Street, Hoboken, NJ 07030-5774. Pág. 66

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