Saltar al contenido

Llevaron al niño al psicólogo por déficit de atención cuando no era esa la problemática

9 noviembre, 2018
niño al psicólogo

niño al psicólogo: Muchas veces me han llegado niños pequeños a la clínica, derivados desde sus colegios con sospechas diagnósticas de déficit atencional o trastorno del espectro autista. De la mano de sus madres (a veces padres, a veces ambos) muy preocupadas y atemorizadas por lo que se le ha explicado, sumado a lo que ha buscado en internet respecto a estos diagnósticos y sus implicancias. Niños que han ido disminuyendo su rendimiento escolar, o que no se ajustan a las normas institucionales, o que no socializan “adecuadamente” con sus pares.

Me han llegado incluso especies de instructivos para derivar al psiquiatra o derechamente iniciar terapia farmacológica para “regresar a la normalidad” a estos pequeños.

En fin, hace algunas semanas llegó un muchachin, de unos 8 años con su madre, porque en el colegio un inspector le diagnosticó un Síndrome por déficit atencional e hiperactividad…. Conversando con la madre, era notoria la profunda congoja que le producía el hecho de pensar que algo estaba mal con su pequeño y que seguramente necesitaría “empastillarlo y mandarlo al loquero”.

Me dirigí al pacientito y le pregunté: ¿cómo estás?.
Él, siempre atento y educado, hablando perfectamente para su edad, me respondió: Bien, gracias
– Oye, es verdad que te está yendo mal en el colegio?
– Sí, en historia y lenguaje
– y por qué crees que pasa?
– Es que ya no me gusta ir al colegio
– por qué?
– Es que todo el curso me molesta
– Todo el curso?
– Sí, o sea casi todo. Tenía un amigo, pero ahora también me molesta
– Y cómo te molestan?
– Me dicen sobrenombres, me molestan porque soy el más chico del curso. y como tengo los ojos chinos, me dicen que me vuelva a mi país y esas cosas
– Oye y les has dicho a los profesores?
– Si, pero no hacen nada
– Oye y en la casa qué te gusta hacer?
– Me gusta ver videos, de youtube
– y qué más?
– Los dinosaurios
– Oye y me podrías explicar el último video que viste?

Y aquí se torna interesante la historia; me empieza a explicar muy detalladamente un video de 1 hora de duración sobre monstruos y dinosaurios, usando lenguaje técnico y una prosodia maravillosa para un niño de su edad.

Cuando termina, le pregunto si me puede dibujar un dinosaurio, pasando los siguientes minutos absorto en el papel dibujando con cuidado los detalles del lagarto.

Mientras tanto converso con la madre, sobre lo que claramente está gatillando esto en su hijo, aprovecho de preguntar sobre la dinámica en el hogar y con mayor hincapié, la situación de abuso escolar que está sufriendo el pequeño hace ya varios meses, a lo que me responde que ha ido en innumerables ocasiones a conversar con los profesores, inspectores y director buscando una solución a esta situación y que la única respuesta que le han dado es que (y aqui quiero tratar de ser lo más textual posible) “Los niños son crueles, son así y no hay nada que hacer”. Cabe decir que mientras el pacientito dibujaba, no dejaba de poner atención en ningún momento a la conversación e intervenía de forma muy sagaz (fijando la atención en dos focos a la vez).

Al terminar el dibujo, le pregunto si conoce el nombre del dinosaurio que acaba de dibujar, y me contesta sin vacilar: “Es un Anquilosaurio, tiene como un caparazón y su cola es como un martillo”.

De la atención, pude sacar algunas conclusiones. Por alguna razón estamos tratando de patologizar a los niños que no encajan milimétricamente en el sistema educativo local, que por lo demás es bastante mediocre.

Pero además, y desde mi perspectiva algo mucho más alarmante, es que estamos naturalizando las conductas de abuso desde la infancia… “Los niños son así, son crueles”. Le estamos otorgando un valor determinante de la conducta humana a la crueldad. Somos humanos, nacemos, nos desarrollamos, somos crueles y morimos, un axioma inexorable del que no nos podremos librar jamás….desde pequeños nos dicen que hay que respetar al otro y ser buenos, pero a la vez nos enseñan a través del ejemplo que si alguien me pega, la única solución es pegarle más fuerte. El sistema educacional está tan enfocado en la formalidad que jamás en la vida habrá cabida en el currículo para la empatía, la emocionalidad, el amor, porque eso es precisamente lo que nos falta… Hablar de amor en todo ámbito de nuestras vidas, y ponerlo en práctica, en dejar de enseñar a nuestros niños a guardarse sus emociones y crecer como hombres que son incapaces de llorar frente a otro y mujeres que asumen que ser abusadas es una parte más de la vida.

niño al psicólogo

Compártelo con tus amigos