Los Órdenes del Amor

ordenes del amor

Los órdenes del amor entre padres e hijos se presentan de la siguiente manera: el primer orden es tomar la vida que los padres han dado a los hijos; segundo, lo que los padres han dado es lo correcto; tercero, los padres cargan con sus propias culpas y responsabilidades, así como con sus propios méritos; y cuarto, los padres son grandes y los hijos pequeños.

  1. El orden del amor se inicia con la vida misma, con tomar la vida. Los padres son quienes dan la vida a sus hijos, además del alimento, la protección, la educación.

Para el hijo, lo adecuado es que lo tome todo, tal como le es dado. Cuando el hijo lo toma de buena gana, por regla general es suficiente. También hay excepciones, todos las conocemos, pero por regla general es suficiente. En este contexto, el orden implica que el hijo les diga a los padres: “He recibido mucho. Sé que es muchísimo y es suficiente. Lo tomo con amor.” Así, el hijo se siente lleno y rico.

Además, añade:

“El resto lo hago yo mismo”. Después, el hijo aún puede decirle a los padres: “Y ahora los dejo en paz.” El efecto de estas frases llega muy hondo, ya que ahora el hijo tiene a sus padres, y los padres tienen a su hijo, al mismo tiempo. Ambas partes están separadas y libres. Los padres han concluido su obra y el hijo es libre de vivir su vida, con respeto ante los padres y sin dependencia.

  1. Lo que los padres han dado es lo correcto, esto significa que un hijo nunca puede decirle a sus padres: “Lo que me dieron, primero, fue lo equivocado y segundo, demasiado poco. Aún me deben un montón”. Aquí encontramos que el alma de este hijo sufre, ya que no acepta lo que ha recibido de sus padres. Al no aceptar lo que ha recibido de sus padres, tampoco acepta a sus padres y, por ende, tampoco se acepta él o ella misma. Así este hijo no puede desligarse de sus padres. El reproche y la exigencia le ata a sus padres, pero de manera negativa. Se siente vacío, pequeño y débil.
  2. El tercer lugar de los órdenes del amor entre padres e hijos comprende que se respete aquello que personalmente les pertenece a los padres y lo que ellos saben que tienen que hacer solos. Los hijos no pueden reclamar los laureles de sus padres, ellos mismos tienen que labrarse su vida y ganar sus propios méritos. No corresponde a los padres crear un falso talento sobre sus hijos. Por ejemplo, que el padre o la madre sean muy importantes en las ciencias o en las artes y ellos impongan sobre sus hijos sus propios méritos. A los hijos mismos, les corresponde trabajar por descubrir sus dotes. Algo similar se aplica a la riqueza material de los padres, por ejemplo, a la herencia. El hijo no tiene ningún derecho a reclamarla; si recibe algo, se trata de un mero regalo.

Sucede, igualmente, con la culpa personal de los padres. También ésta les pertenece a ellos solos. A veces, un hijo se arroga el derecho de cargar con esta culpa, por amor y para llevarla en lugar de los padres. También esto contradice el orden. De esta manera, el hijo se arroga algo que no le corresponde. Por ejemplo, cuando los hijos pretenden expiar algo en lugar de los padres, se elevan por encima de éstos. Entonces los padres son tratados como hijos y los hijos tienen que cuidarlos como si ellos fueran los padres.

  1. Y, por último, el cuarto elemento que forma parte de los órdenes del amor entre hijos y padres: los padres son grandes y los hijos pequeños. Por tanto, corresponde que los hijos tomen y que los padres den. Dado que el hijo recibe tanto, siente la necesidad de compensarlo. Nos resulta difícil recibir algo sin que nosotros mismo demos. Pero con nuestros padres nunca podemos compensar lo que recibimos; ellos siempre dan muchísimo más de lo que nosotros podamos devolver.

Algunos hijos esquivan la presión de compensar, esquivan la obligación o la culpa que sienten por recibir, sin tener la obligación de dar a cambio algo. En un caso así dicen: “Prefiero no tomar nada, así tampoco siento ninguna obligación ni culpa”. El orden sería que dijeran: “Lo tomo todo, con amor”. Ésta es una manera de tomar que al mismo tiempo compensa, porque los padres se sienten valorados a través de este tomar con amor.

En el fondo, la compensación entre dar y tomar en la familia consiste en pasar lo recibido a otros. Cuando el hijo dice: “Lo tomo todo y, cuando sea mayor, lo pasaré a otros”, los padres se sienten felices. Así, pues, el hijo, al dar, no mira hacia atrás sino hacia delante.

Al fin y al cabo, los padres hicieron lo mismo: tomaron de sus padres para pasarlo a sus propios hijos. Precisamente por haber tomado tanto, sienten la presión de pasar mucho a otros y pueden hacerlo.

Como vemos hasta aquí, el orden para cada persona es que tiene un padre una madre y que muchos tienen además hermanos menores o mayores o se es el hijo único; esta es la familia y debo responder a las exigencias que ella me hace a mí.

Más adelante veremos cómo esto se regula por medio de la conciencia familiar. Pero discutamos una situación actual: hoy en día, muchas veces las mujeres se comportan como si pudieran tener hijos sin un hombre o sin un padre. O los hijos se comportan como si pudieran tener su vida sin sus padres. Esto es totalmente desproporcionado. Cuando esta realidad tan sencilla puede ser reconocida, el hecho de que yo tengo padres y que son los únicos verdaderos; que si ellos fueran distintos, yo también lo sería y que yo no puedo estar en consonancia conmigo mismo, si rechazo a mis padres, porque rechazándolos a ellos me rechazo a mí mismo. Cuando reconozco estas cosas tan sencillas, entonces se ha ganado el derecho de estar en la vida y entre los vivos.

Gracias a este antecedente podemos ahora decir cuál es la razón de ser de la terapia familiar sistémica en su presentación de constelación familiar. Con ella se descubre el foco de enganche en que se encuentra una persona en el ámbito de la familia extensa; es decir, la persona en cuestión repite, porque se encuentra identificada con un miembro anterior de la familia quien fue expulsado, olvidado o no tenido en cuenta. Es decir, se pasó por alto alguno de los órdenes del amor.

Este artículo es una parte de “Las constelaciones familiares” las siguientes partes se encuentra a continuación:

Parte 1 – Introducción
Parte 2 – Los Órdenes del Amor
Parte 3 – La Conciencia Familiar
Parte 4 – ¿Cómo se realiza una Constelación Familiar?
Parte 5 – ¿Cómo formamos pareja?

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