Maltrato infantil: consecuencias que sufren los niños en la infancia

Maltrato infantil

El maltrato infantil a corto plazo afecta el desarrollo físico del niño en el periodo comprendido entre los cero y los ocho años de edad. Esto se debe a que, durante este lapso, se producen los cambios más rápidos y drásticos. La principal secuela que dejan los malos tratos en el desarrollo de los niños es precisamente su retraso, que se nota alrededor de la edad de un año, y ya es muy claro a los 24 meses. Las siguientes son las áreas de la conducta siendo las más afectadas en este periodo:

Área cognitiva

Los niños presentan un menor desarrollo cognitivo. Se muestran más impulsivos, menos creativos y más distraídos. Su persistencia en las tareas de enseñanza-aprendizaje es menor. Son menos hábiles para resolver problemas. Cuando llegan a la edad escolar, alcanzan resultados más bajos en las pruebas de CI, además de tener mal desempeño académico.

Los niños maltratados funcionan cognitivamente por debajo del nivel esperado para su edad, porque sus puntuaciones en escalas de desarrollo y pruebas de inteligencia son menores que en los niños no maltratados. Sus habilidades de resolución de problemas son también menores y presentan un déficit de atención que compromete su rendimiento en las tareas académicas.

Área del lenguaje

En diversos estudios sobre el lenguaje comprensivo se señala que los niños con maltrato físico a los 30 meses no se diferencian de los que no lo presentan, pero sí en el lenguaje productivo. En lo que se refiere a sensaciones, sentimientos y necesidades, los niños abandonados y con maltrato físico presentan déficit en la expresión de verbalizaciones referentes a estados internos.

Las madres de los niños abandonados y con maltrato físico hablan menos con sus hijos y en los casos de abandono físico, las madres dan menos recompensas verbales y aprobación a sus hijos, y se muestran más propensas a criticarlos. En los casos de maltrato físico se ha visto que las madres utilizan menos instrucciones verbales para ayudar a sus hijos a superar las dificultades normales de su ambiente. También inician menos interacciones de juego e ignoran más a sus hijos. Estas dificultades de lenguaje no desaparecen a lo largo del tiempo, sino que perduran hasta la edad escolar. Los niños maltratados presentan, por tanto, mayores dificultades de comunicación y de habilidades de expresión. Todo esto sugiere que los menores maltratados presentan una pobreza lingüística que puede ser consecuencia tanto de las peculiaridades de cada una de estas formas de maltrato como de la situación de privación sociocultural y afectiva que sufren.

Área motora

Diversas investigaciones han encontrado que ésta es el área menos afectada en los menores maltratados. No obstante se muestran menos hábiles en el uso de herramientas desde los 24 meses de edad. Por otra parte, los niños que han sufrido abandono físico muestran mayores dificultades para adquirir la locomoción y déficit en motricidad fina.

Área de autonomía funcional

En esta área puede haber conductas de cuidado personal (aseo, vestido, nutrición, etc.), que en condiciones normales deben aprenderse en el seno familiar. Por otro lado, están las habilidades de la vida en comunidad, es decir, la capacidad que el sujeto tiene para funcionar de forma independiente a sus progenitores o  cuidadores. Los niños que padecen diferentes formas de maltrato presentan un apego ansioso, en especial los que sufren abandono emocional. Estos niños tienden a ser menos obedientes con sus padres y educadores, y presentan menos estrategias de autocontrol. Los menores que presentan abandono físico resultan especialmente dependientes de los educadores en tareas propias de la nutrición que se llevan a cabo en el colegio.

Área social

Los niños maltratados entre los 18 y 24 meses sufren un apego ansioso y presentan más rabia, frustración y conductas agresivas ante las dificultades. Entre los tres y seis años tienen mayores problemas para expresar y reconocer los afectos. También expresan más emociones negativas y no saben animarse unos a otros para vencer las dificultades que se presentan en una tarea. Por último, presentan patrones distorsionados de interacción tanto con sus cuidadores como con sus compañeros. Pino y colaboradores (2000) identificaron seis patrones distorsionados de comunicación afectiva entre los niños maltratados y sus cuidadores:

  • Se muestran retraídos o distantes afectivamente
  • Muestran falta de placer o bienestar
  • Se muestran inconsistentes en la interacción
  • Muestran ambigüedad, frivolidad y una comunicación afectiva negativa
  • Son niños que se acercan menos a los padres/cuidadores y evitan más a los adultos y a los compañeros
  • Son más agresivos con los adultos, y en general sus formas de contacto con los demás suelen ser agresivas

Los niños maltratados físicamente suelen ser más agresivos, y los que presentan abandono interaccionan menos de lo normal y muestran falta de empatia. Entre el primer y tercer años de edad, estos niños no muestran interés por escapar a las situaciones molestas de la guardería. Sin embargo, cuando lo hacen, son violentos y reaccionan con ataques físicos, cólera o miedo. También se ha visto que los niños maltratados son menos recíprocos en las interacciones con sus iguales, siendo probable que estas dificultades en sus habilidades de empatia perduren hasta la edad adulta (Martínez, 2004).

Referencia: Dra. Amada Ampudia Rueda, Mtra. Guadalupe Beatriz Santaella Hidalgo, Mtra. Susana Eguía Malo. ”Guía clínica para la evaluación y diagnóstico del maltrato infantil” Editorial El Manual Moderno, S.A. México, D.F. Pág. 26

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