5 tipos de miedos infantiles y cómo prevenirlos

miedos infantiles y cómo prevenirlos

El miedo es contagioso. Aquellos padres que muestran ansiedad ante la separación de sus hijos acaban por contagiarles. Del mismo modo, los padres inseguros, amenazantes, culpabilizadores y con baja autoestima, también pueden contagiar sus emociones negativas, produciendo mucho daño a la estima del niño.

Por otro lado, el tratamiento de los miedos infantiles consiste básicamente en enfrentar al niño a aquello que teme de manera serena con paciencia, sin crítica ni enfado. Hablar y dibujar sobre el miedo también puede ayudar, aunque, en la mayoría de casos es necesario un tratamiento psicológico.

Funciones del miedo

La función esencial del miedo es ahogar la serenidad del niño así no le permite vivir una vida tranquila. Por lo mismo, los padres deben crear ambientes favorables en casa. Evitar el uso de palabras amenazantes en las discusiones familiares, tales como “tú no me quieres”, “un día de estos tomo un avión y me voy volando”, “estoy tan cansada, que soy capaz de lo peor”, “me tienes hasta la coronilla”. Este tipo de mensajes le crean al niño inseguridad, ansiedad, representándose más adelante en los monstruos, fantasmas y sombras. Así es como el lenguaje del miedo se desarrolla en el niño.

No me gusta decirlo así, pero el miedo es un compañero de viaje en el desarrollo del niño  y puede llegar a convertirse en una fobia. A continuación dejare algunas pautas para prevenir que el miedo se transforme en fobia.

  1. Miedo a la oscuridad

Este miedo puede estar relacionado con algún cuento sobre monstruos o brujas, que le ha sido mal explicado. Puede también estar relacionado con las pesadillas, sueños o algún acontecimiento como el cambio de domicilio o determinadas situaciones imaginarias. Algunos niños se sienten más seguros si dejan alguna luz cercana encendida. No hay nada de malo en eso, aunque quizá sea de utilidad ir atenuando la luz conforme el niño vaya tolerando niveles mayores de penumbra, con el paso del tiempo.

  1. Miedo a los truenos y a las tormentas

Cuando haya tormentas si nosotros perdemos la paciencia, o manifestamos miedo, nuestro niño se pondrá peor al contagiarle la emoción de intranquilidad. Por eso es importante que dejes que el niño pueda ver como llueve y que le expliques el porqué de la lluvia, de los relámpagos, del ruido, de los truenos, de esta manera dejas en claro que esos fenómenos son naturales y pasajeros.

  1. Miedo a los animales

Es muy normal que un niño sienta miedo cuando se le acerca algún animal que no conoce. Por esto es conveniente que desde temprana edad, el niño se familiarice con los animales, enseñándole fotografías, contándole cuentos de animales o viendo documentales sobre su vida y comportamiento. El proceso de aproximación al animal que le provoca miedo es lento y se debe tener mucha paciencia. Acércate a un perro, por ejemplo, y acaríciale. Luego propón a tu hijo que haga lo mismo, pero cuando le apetezca.

Así como se aprende por observación a tener miedo también aprendemos a enfrentarnos a ellos, viendo como otros lo hacen. Es importante que enseñes a tu hijo que antes de tocar a algún animal desconocido, se debe pedir permiso a su dueño.

  1. Miedos nocturnos

Hay niños que sólo consiguen conciliar el sueño en compañía de sus padres o en su cama. El miedo a dormir solo puede estar relacionado con otros miedos.

En este caso, si tu hijo sufre de pesadillas, acércate a calmarle y reconfortarle hasta que se tranquilice. No adelantarás nada si acudes nervioso. Háblale del tema y dale importancia a lo que dice. El miedo no es motivo de preocupación, siempre que observes que no interfiere en el desarrollo de tu hijo. Pero si alguno de sus miedos impide al niño hacer una vida normal, es probable que necesite ayuda psicológica. Cuando el miedo se transforma en fobia, lo habitual es que dicho miedo aumente si no se brinda un tratamiento psicológico apropiado.

  1. Miedo a las personas desconocidas

Es necesario que hables con tu hijo sobre los peligros reales que tiene hablar con personas desconocidas. Pero no debes decirle solamente eso. No aumentes sus miedos. Trata de enseñarle algunas reacciones para protegerse de los desconocidos. Por ejemplo: no aceptar caramelos, ni regalos, ni dar la mano o dar un paseo con esa persona. En el caso de que le obliguen a ello, dile que debe pedir ayuda a la policía y dirigirse siempre a quién le está cuidando en ese momento. Transmítele confianza y seguridad, pero enséñale a ser precavido ante las personas que no conoce. Lógicamente estas instrucciones deben adaptarse a la edad del niño, No es lo mismo hablar de estos temas con un niño de 3o 4 años que con un preadolescente de 12 años en sus primeras salidas con amigos y sin cuidadores.

Referencia: Gutiérrez, Ana. Pedro Moreno. “Los niños, el miedo y los cuentos” © Editorial Desclée De Brouwer, S.A. ISBN: 978-84-330-2512-8 Impreso en España. 2011. Pág. 34

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